Éstas
y otras obras de arte requieren de determinados cuidados para que
permanezcan siempre iguales y no se alteren o dañen. A estos
cuidados se les llama mantenimiento y preservación.
Peligros que
corre una obra de arte
Las obras de
arte, así sean cuadros, tallas o arquitectura, deben ser
protegidas contra la
humedad, la luz,
el calor y movimientos sísmicos,
entre otros, ya que todos estos elementos pueden afectar de una
u otra forma las obras deteriorándolas.
Su deterioro
implicaría que generaciones futuras no podrán disfrutar
de su belleza.
Cuando
una obra es atacada por hongos o algún elemento, la institución
museística solicita los servicios de un personal técnico,
especializado en Restauración.
El restaurador
debe realizar un trabajo meticuloso y requiere de mucha preparación.
Restaurar no sólo incluye reemplazar una pieza o una parte
de la obra, también incluye limpieza y recubrirla con líquidos
que la ayuden a mantener más tiempo intacta.
Un restaurador
realiza la minuciosa labor de devolver la obra a su estado inicial,
para ello debe conocer las sustancias químicas apropiadas
para ser aplicadas en las piezas de arte. También debe conocer
la temperatura adecuada para mantener las obras. Además debe
conocer mucho sobre la historia del arte, descubrir si las piezas
están maltratadas, o si necesitan algún tratamiento
específico.
En
la restauración de una obra de arte se utilizan distintos
procedimientos: unas veces se eliminan las causas que producen el
deterioro (hongos, humedad, entre otros). En otros se sustituyen
las partes afectadas por otras nuevas. Hay ocasiones en las que
se aplican técnicas para evitar que el deterioro avance o
se colocan sustancias apropiadas para el caso, arreglo de cavidades
que se han formado por la acción de agentes corrosivos en
casos de metales, o del comején, en el caso de la madera.
En algunas
oportunidades las obras de arte salen del museo hacia otros lugares
nacionales u otros países para ser exhibidas en una exposición,
con la finalidad de que sean conocidos. El proceso de traslado requiere
un embalaje y un cuidado especial para evitar golpes y maltratos.
Todo esto se hace para cuidar del patrimonio cultural y poderlo
compartir con otras naciones.
Para lograr
el mantenimiento apropiado del patrimonio, se deben aplicar los
conocimientos más sostificados. Pero además de las
complicadas técnicas de restauración, existen métodos
sencillos que se pueden poner en práctica para preservar
los bienes. Estos son:
Cumplir
con las normas impuestas por las instituciones encargadas de preservar
las obras de arte,
Mantener
la limpieza y el orden cuando se visitan los lugares considerados
como parte del Patrimonio Nacional.
Como
defensor del Patrimonio Artístico es necesario que conozcas
las actitudes incorrectas, de este modo si ves a alguna persona
haciendo lo indebido.
Tomado
de: AA.VV. (1993). Plástica 4,5,6.
Barcelona:
Editorial Edebé
López,
L. (1996). Círculo de Bellas artes.
Caracas:
Tipografía Vargas