A diferencia
de los asteroides, los cometas son pequeños cuerpos con diámetros
de pocos kilómetros, formados por gases helados y polvo.
Los cometas están constituidos por una mezcla de hielo, polvo,
rocas y gas en estado sólido. Se piensa que los cometas,
son residuos de los fragmentos de la nube de gas original que precedió
al Sol y a los planetas.
La mayoría
de los cometas giran en órbitas muy alargadas en torno al
Sol, y sólo son visibles cuando se acercan a él. Ocasionalmente,
sin embargo, durante su camino hacia el Sol, los cometas pasan cerca
de uno de los planetas. La atracción gravitacional del planeta
perturba la órbita del cometa, cambiando ésta a una
elipse, produciendo una órbita con un período relativamente
corto. El cometa Halley es un ejemplo de tales cometas.
Hay una diversidad
de "actuaciones" de los cometas:
Existen
cometas periódicos que vuelven con frecuencia al perihelio.
Al acercarse estos al sol, sufren modificaciones. El envoltorio
que protege al núcleo se resquebraja con el intenso calor
que recibe del sol y entonces sucede lo mismo como cuando una
gota de agua cae sobre un hierro candente.
Cometas
con órbitas tan alargadas que pasan una vez cada millón
de años alrededor del sol, y otros que orbitan también
en los confines del sistema solar, a la velocidad de unos centímetros
por segundos. Estos últimos tardan de 10 a 50 millones
de años en realizar una órbita alrededor del sol.
Tomado
de:
Grupo Editorial Océano (1988) Enciclopedia Autodidáctica
Océano, España: Ediciones Océano