Como
se sabe, el planeta Tierra está formado por una
porción sólida (las tierras),
una porción líquida (las aguas) y una porción
gaseosa (la atmósfera).
La
atmósfera es la capa gaseosa que envuelve todo el planeta
donde vivimos y está formada por una mezcla de gases que
en conjunto llamamos aire, éste como todos los cuerpos,
tiene peso, el cual ejerce una fuerza sobre la superficie terrestre.
Es lo que llamamos presión atmosférica.
La
presión atmosférica varía, no siempre es
igual en los diferentes lugares de nuestro planeta y nuestro país,
ni en las diferentes épocas del año.
Para
medir la presión atmosférica contamos con la ayuda
de un aparato llamado barómetro, que fue inventado por
el físico italiano Evangelista Torricelli en
el año 1643.
El Barómetro está formado por una pequeña columna
de mercurio sobre una escala graduada en milímetros, que
indica los cambios de la presión atmosférica, ésta
se mide en milímetros (mm) de mercurio (Hg) mmHg, esta medida
también se denomina milibares (unidad de presión utilizada
en meteorología; su símbolo es mb).
Por ejemplo
760 mm de mercurio equivalen a 1.013 milibares y esa unidad de
presión es llamada presión atmosférica normal.
La
presión atmosférica varía por la acción
de factores como la altura, la temperatura y la humedad.
La
altura: ¿Alguna vez has escalado una montaña o
viajado en avión? A medida que se sube, la capa de aire es
más delgada, menos densa y por consiguiente, a menos aire,
menor es la presión. Esto lo podemos notar si subimos por
ejemplo, en teleférico al Pico Bolívar, si viajamos
en avión o si bajamos a la playa. Sentimos que los oídos
comienzan a zumbarnos o quedamos sordos, estas sensaciones se producen
por el cambio brusco de presión. Hay un remedio fácil
para evitar esto, abrir y cerrar la boca, o masticar algo. Entonces,
se aplica una regla general que dice: a mayor altura, menor presión
atmosférica; a menor altura, mayor presión atmosférica.
La
temperatura: el aire caliente pesa menos que el aire frío
y tiende a elevarse, si observamos una olla con agua puesta al fuego,
veremos como el vapor del agua sube (sube por estar caliente).
Intenta llenar
un globo con aire caliente, para que observes como también
sube.
Con
altas temperaturas, el aire se calienta, se hace liviano, asciende
y origina baja presión.
Con altas temperaturas,
el aire se calienta, se hace liviano, asciende y origina baja presión.
Con bajas temperaturas,
el aire se enfría, se hace pesado, desciende y origina alta
presión.
Aquí
se aplica la regla: a mayor altura, menor temperatura; a menor
altura, mayor temperatura; es decir, si estamos en una montaña
alta, hace frío, pues la temperatura es baja. Si estamos
en el llano que es bajo, la temperatura es alta, es decir, hace
mucho calor.
La
presión puede variar en un mismo lugar geográfico,
de acuerdo con los cambios de temperatura que ocurran durante el
día.
En las zonas ecuatoriales, donde los rayos del sol pegan perpendicularmente
durante todo el año, (observa el dibujo de la izquierda) las
temperaturas son altas y la presión atmosférica
baja.
En
las zonas polares, donde los rayos solares prácticamente
no llegan debido a la inclinación de la tierra con respecto
al sol, (observa el dibujo de la izquierda) permanentemente
existe baja temperatura por consiguiente la presión atmosférica
es alta durante todo el año.
En
las zonas templadas, la temperatura varía durante el año,
ya que los rayos solares caen de manera diferente una vez más
perpendiculares que otras debido a la inclinación de la tierra,
(observa el dibujo de la izquierda) por eso la presión también
es variable: alta en invierno y baja en verano.
La humedad: en lugares donde hay mayor humedad, hay menor presión
y viceversa, si hay menor humedad, mayor presión; esta situación
está estrechamente relacionada con la altura.
Tomado
de:
Everduim,
P. J. (1998) Sociedad Hoy 4. Caracas Venezuela: Editorial Santillana.
Oliveira,
J. (1997) Manantial Básico. Estudios Sociales 4 Caracas
Venezuela: Editorial Biosfera.