Había
una vez un sastrecillo que cosía en un tercer piso frente
a una ventana. A pesar de que no era muy afamado, soñaba
con llegar a ser el sastre del rey. Trabajaba mucho desde la mañana
hasta la noche.
Un buen
día mientras se hallaba trabajando de buen humor, oyó
que alguien decía: "Mermelada, deliciosa mermelada, ¿quién
compra mi mermelada?". Al sastrecillo se le hacía agua la
boca y gritó, ¡Eh mujer, suba aquí, quiero comprar
su mercancía!.
La mujer era
una gorda a quien le costó mucho llegar al tercer piso. El
sastrecillo le hizo abrir todos los frascos de mermelada, hasta
que escogió una de grosellas, que se veía deliciosa.
Le pagó a la mujer, quien se fue refunfuñando, y se
dispuso a saborearla para lo que untó con ella una rebanada
de pan. Pero pensó: antes de comerla terminaré esta
chaqueta...
El olor
de la mermelada atrajo a cientos de moscas que cayeron sin vacilaciones
sobre la rebanada de pan. "¡Pero que villanas que llegaron
sin ser invitadas!" Exclamó el sastre y trató de matarlas
con la mano, pero fue en vano, entonces tomó un trozo de
tela y lo agitó sobre las intrusas; "¡dejen en paz
mi mermelada!" Les gritó iracundo y les lanzó un golpe.
Se detuvo. Vio varias moscas tendidas en el piso. Las contó.
Eran siete.
Pensó:
¡Realmente soy muy fuerte! ¡He matado siete de un golpe!.
Es necesario que lo sepa toda la ciudad.
Entonces cortó
y cosió un cinturón y le bordó en grandes letras:
Maté siete de un golpe. Se lo colocó y salió
a hacérselo saber al mundo. Caminó hasta la cima de
una montaña y se sentó a descansar.
Un hombrón
de proporciones amenazadoras descansaba en el lugar, el sastrecillo
se le acercó y le dijo:
"¿Buenos
d ías amigo? Veo que estás contemplando el mundo.
¿qué te parece si vienes conmigo a viajar para conocerlo?".
El gigante
molesto le contestó: "enano de siete suelas ¿por qué
te tomas tanta confianza conmigo?". El sastrecillo le dijo "¿Ah
sí? ¿es que no sabes quién soy?" Y se abrió
la chaqueta para dejar ver el cinturón. El gigante leyó:
Mate siete de un golpe. Y entonces lo miró con cierto respeto.
Le dijo: "a ver si eres tan fuerte y puedes hacer lo mismo que yo".
Apretó una piedra en su mano e hizo que brotara agua de ella. El
sastrecillo enseguida sacó un pedazo de queso de su bolsillo
y lo apretó fuertemente haciendo que saliera un líquido
blanco.
El gigante
impresionado le dijo: "si eres tan fuerte quiero verte lanzar una
piedra tan lejos como yo y lanzó una piedra lo más
lejos que pudo hasta que se perdió en el horizonte. El sastrecillo
tomó un pajarillo que tenía también en su bolsillo
y lo hizo volar tan lejos que desapareció.
El gigante
impresionado exclamó: lanzas muy bien, ahora quiero verte
cargar algo pesado. El sastrecillo le dijo. "Carguemos ese árbol:
toma tú la parte del tronco y déjame a mí llevar
las ramas y las hojas que pesan más". En lo que el gigante
tomó el árbol por el tronco y echó a andar,
se montó cómodamente en la copa del árbol para
que el gigante hiciera doble trabajo. El gigante convencido de la
fuerza del sastre se despidió de él y se marchó.
El sastrecillo
llegó al jardín de un palacio pero estaba tan cansado
que se quedó dormido. Lo encontraron los cortesanos que salían
de paseo, y al leer la escritura en el cinturón exclamaron:
"debe ser un gran guerrero, pero ¿qué viene a hacer
en tiempos de paz?".
Esperaron
que despertara y lo saludaron: "Extranjero le dijeron ¿el rey
se complacería en tener a un hombre tan valiente como Ud. ¿queréis
que le avise de vuestra presencia?".
El sastrecillo
animado contestó: "¡claro vengo a ponerme a la orden
del rey!" El rey desde el primer momento se dejó engañar
por el sastrecillo y le demostraba especial predilección por
lo que el resto de sus guerreros se molestaron. Entonces el rey para
comprobar al sastre, decidió ponerlo a prueba. Le dijo: "en
el reino hay dos gigantes que azotan a mis súbditos con sus
bravuconadas. Quiero que acabes con ellos. Si lo logras tendrás
a mi hija como esposa."
El sastrecillo entusiasmado se marchó al encuentro de los gigantes.
Los descubrió durmiendo en el bosque. Se escondió tras
un arbusto y comenzó a lanzarle piedras al pecho al gigante
de la derecha. El gigante golpeado se despertó molesto e increpó
a su compañero "¿por qué me tiras piedras?" El
otro contestó: "¿estás loco? Yo estoy durmiendo
y tu me molestas con tus pesadillas. Duérmete de nuevo."
En lo que volvieron a dormir el sastrecillo le lanzó piedras
a la cabeza del gigante de la izquierda quien tomó al otro
por la camisa y lo insultó: "¡eres tú el que me
golpea!", "yo no he hecho nada" contestó el otro.
Volvieron
a dormir y el sastrecillo repitió la travesura. Entonces el
gigante de la izquierda indignado comenzó a golpear a su compañero
quien se defendió con igual fuerza entre los dos armaron un
alboroto que los dejó muertos a ambos. El sastrecillo salió
de su arbusto y se dirigió a palacio diciendo: "ya no hay nada
que temer he matado a los dos gigantes." Pero el rey no quería
cumplir su promesa: le dijo en el campo vive un unicornio que es tan
dañino como los gigantes, si lo matas cumpliré mi promesa.
El
sastrecillo dijo "¡eso es un juego para mí!" Y tomando
un hacha y una cuerda se fue al campo. Los caballeros que le acompañaban
lo esperaron en el límite de la zona que habitaba el unicornio.
El sastrecillo al sentir al animal le llamó la atención
parado cerca de un árbol. En lo que el unicornio lo vio,
arremetió contra él, y el sastrecillo de un brinco
se apartó haciéndolo clavar su cuerno del tronco del
árbol. Entonces lo amarró y le cortó el cuerno
clavado al tronco. Se presentó ante el rey quien ya no tuvo
más excusas y cumplió su promesa. El sastrecillo se
casó con la princesa y a la muerte del rey se convirtió
en el legítimo soberano de aquel reino.
Recuerda:
Casi todos los cuentos tradicionales tiene un héroe o heroína,
un villano, unos ayudantes del héroe, un objeto mágico
y probablemente un final feliz. Te invito para que extraigas del
cuento de “El sastrecillo valiente” de los Hermanos
Grimm los personajes que se indican.