La alimentación
de los individuos depende en gran parte del poder adquisitivo, de
la información sobre cantidad y calidad de los alimentos
y de los hábitos alimentarios que tenga cada persona.
Un solo alimento no proporciona los nutrientes necesarios para realizar
los distintos procesos necesarios para la subsistencia en el ser
vivo. Por ello se habla de alimentación
balanceada, es decir, aquella que proporciona la cantidad de
nutrientes indispensables para el organismo.
Una alimentación balanceada
es el primer paso para obtener una buena salud. Otro aspecto interesante
es la cantidad de alimentos que el organismo de una persona pueda
asimilar, digerir y utilizar. Esto no significa que una persona
que disponga de un buen presupuesto deba comprar todo lo que desea.
Una alimentación balanceada y variada está relacionada
con la cantidad y calidad adecuada de los alimentos que se ingiere.
Estos van a proporcionar energía, formar tejidos, permitir
el crecimiento y cumplimiento de funciones de los órganos
de acuerdo con cada etapa que va viviendo el individuo.
Alimentación en los primeros meses de vida
Durante el período que
se inicia al nacer el niño y por lo menos hasta los seis
primeros meses de vida, este debe alimentarse con leche de la madre.
La lactancia materna
es la forma de alimentación ideal y adecuada para
el bebé en esa primera etapa. La leche materna es suficiente
para cubrir las necesidades nutricionales del bebé durante
esos primeros seis meses de vida. Esta leche proporciona los elementos
nutritivos y de protección que necesita el niño.
Después
de los primeros seis meses de vida, el bebé debe comenzar a
ingerir otros alimentos, además de la leche materna, para así
cubrir los requerimientos nutricionales de las edades siguientes.
Esto debe hacerse de manera progresiva y de acuerdo con el desarrollo,
la edad, el sexo, talla y la actividad física del individuo.
La alimentación del niño en edad escolar
Cuando el niño llega
a la edad escolar, ha adquirido ciertos hábitos alimenticios
que se le han enseñado en el hogar. En esta edad el crecimiento
ocurre de manera acelerada, al mismo tiempo que aumenta la actividad
física y, en consecuencia, los requerimientos energéticos.
Los niños cuyas edades están comprendidas entre los
cinco y siete años, se encuentran en la etapa de cambiar
su dentición.
En
estos momentos deben ingerir alimentos blandos como puré, carne
molida, pescado desmenuzado, arroz. Así evitarán problemas
derivados de la carencia de dientes en ese periodo. Como en la etapa
de escolaridad hay un gasto elevado de energía, los requerimientos
en calorías deben estar acordes con el consumo energético.
Para cumplir con ese requerimiento, es necesaria una dieta rica en
alimentos energéticos
y proteicos, los cuales pueden obtenerse consumiendo cantidades
variadas y suficientes de alimentos, es decir, con una dieta
variada y balanceada.
El desayuno adquiere una importancia especial en los niños
que se encuentran en edad escolar, puesto que esta comida debe ayudar
a mantener la actividad física y a mejorar el rendimiento
intelectual hasta la hora del almuerzo. Se puede lograr consumiendo
cereales, leche y sus derivados, frutas y jugos.
El almuerzo, por su
parte, debe ser la comida más abundante del día y
debe incluir alimentos de los tres
grupos.
La merienda también es muy importante en esta edad porque
ayuda a portar las calorías necesarias para compensar el
gasto de energía. Sin embargo, se debe evitar el consumo
de chucherías o golosinas, así como de refrescos industrializados
los cuales pueden ser sustituidos por frutas o jugos naturales.
La cena debe ser menos
abundante que el almuerzo, debido a que la actividad física
e intelectual es menor durante las horas de la noche.
La alimentación en la pubertad y adolescencia
Un individuo al acercarse a
la pubertad debe seguir cuidando su organismo con una alimentación
sana. Si hay un descuido en el balance de los nutrientes, por ejemplo
de grasas y aceites, éstos se empiezan a acumular en el organismo
a manera de tejido grasoso y en la piel salen brotes o furúnculos.
Una manera de evitarlos es llevando una disciplina de ejercicios
y una buena alimentación.
Los
jóvenes estudiantes que practican alguna actividad deportiva
requieren de mayores cantidades de alimentos, si la actividad física
es excesiva (fútbol, béisbol, ciclismo, gimnasia, voleibol),
es recomendable que ingieran más de tres comidas diarias para
reponer las calorías perdidas, pero reduciendo la cantidad
de alimentos en cada comida.
El gasto de energía
en los adultos suele reducirse con la edad, por cambios en el peso
corporal, por una reducción de la actividad física
o por un aumento de la incidencia de enfermedades o condiciones
de invalidez. Por ello, las necesidades de energía son menores
que en los niños y adultos jóvenes.
Los ancianos cuya actividad muscular va disminuyendo, requieren menos
calorías. Sin embargo, deben consumir alimentos de los tres
grupos en cantidades menores que el adulto, además, conviene
en esta edad disminuir la cantidad de refrescos y dulces y aumentar
el consumo de calcio, porque este mineral suele perderse fácilmente
en esta etapa del ciclo vital causando una enfermedad llamada osteosporosis,
la cual tiene que ver con el desgaste de los huesos.
La alimentación de la mujer embarazada
La mujer embarazada requiere
una alimentación especial pues el nuevo ser que se está
formando necesita calcio para constituir sus huesos. Durante el
embarazo la mujer necesita una energía suplementaria que
le permita el desarrollo del feto, placenta y tejidos maternos asociados.
Además, necesita suplir el gasto de energía producido
por el movimiento cuando se encuentra en estado avanzado de embarazo.
Para
cuidar de su salud y la del niño, la futura mamá debe
consumir alimentos de origen animal: leche y sus derivados, carnes,
huevos, pescado, hígado; alimentos de origen vegetal: hortalizas,
frutas, granos, verduras, plátanos, apio, papa, yuca; grasas:
margarina, mantequilla; y, azúcares como la miel, el papelón
y la jalea.
Recomendaciones generales
Es muy importante el consumo
de una dieta
variada y balanceada para garantizar
que se ingiera la cantidad y calidad de alimentos que realmente
requiere el organismo y, así evitar enfermedades
. Por supuesto, el consumo debe hacerse teniendo en cuenta
factores como edad, sexo, actividad física y las características
propias de cada individuo.
También es importante
el consumo de agua, porque es un componente
esencial para la vida de los seres humanos, por ser un nutriente
y porque ayuda a distribuir las sustancias nutritivas en el organismo.
Apliquemos lo aprendido, escribe en el paréntesis una C
para aquellas proposiciones que representan un tipo de alimentación
Correcta de acuerdo a la etapa del ciclo vital en la que se
encuentre el individuo y una I para aquellas que no correspondan
a una alimentación adecuada para la edad:
Recuerda:
Es necesario consumir la
cantidad requerida de nutrientes para el buen funcionamiento del
organismo, de acuerdo a la edad, talla, peso, sexo y actividad
física.
La leche materna es el alimento
ideal en los primeros seis meses de vida.
Los niños y adolescentes
deben consumir muchas proteínas porque éstas contribuyen
a su crecimiento y reponen el gasto de energía.
Los adultos y ancianos deben
consumir menos cantidad de azúcares y grasas para evitar
enfermedades.
La mujer embarazada debe
consumir mucho calcio y alimentos que le suministren energía.
En todas las etapas es importante
el consumo de agua.
Tomado
de: Rivas, E. (2000). Nuevo Siglo 6º. Venezuela:
Editorial
Excelencia.
Jatar,
A. (2000). Ciencias de la Naturaleza y Tecnología 5º.
Venezuela:
Ediciones COBO.
______
(1999). Resplandor 6º. Venezuela: Editorial Larense.
Bender,
A. (1980). La Energía de los Alimentos. Madrid:
Ediciones
Salvat.