En el campo
se pueden observar sembradíos de hortalizas: zanahorias,
papas, repollo, entre otras. Los sembradíos que no ocupan
espacios muy grandes se llaman huertos y los sembradíos en
terrenos mucho más grandes se llaman huertas.
El huerto escolar,
es un terreno pequeño, donde se cultivan hortalizas para
consumo de la comunidad escolar y usualmente funciona en terrenos
disponibles dentro de la escuela. Si no hay suficiente terreno,
se pueden utilizar balcones, azoteas, materos o cajas. En el huerto
escolar se cultivan plantas cuyas semillas, raíces, hojas
o frutos son comestibles, también árboles frutales
como: limoneros, naranjos, entre otros, si existe el espacio suficiente.
¿Cómo se construye un huerto escolar?
En la preparación
de un huerto, se toman en cuenta los siguientes pasos:
Escoger
el terreno que esté disponible dentro de la escuela.
Limpiar
el terreno, eliminando cualquier material de desecho, piedras,
maleza u otros.
Labrar el
terreno, unos 20 o 25 centímetros de profundidad
Desmoronar
y triturar muy bien la tierra.
Fertilizar
el terreno preferiblemente con abono natural. Es recomendable
utilizar fertilizantes naturales, para evitar la contaminación
de la tierra.
Después
de que el terreno está preparado, se hacen surcos y se
colocan en ellos las semillas previamente seleccionadas, dejando
el espacio necesario entre ellas. Se deben investigar lo que necesita
cada planta.
Regar con
abundante agua, sin excederse, para favorecer los procesos de
germinación y desarrollo. Este riego es preferible hacerlo,
en horas de la tarde o en la mañana antes de que salga
el sol.
Las herramientas que se utilizan para el trabajo del huerto son:
Pala
Pico
Escardilla
Machete
Rastrillo
Carretilla
Manguera
Tobo
Cuchara
Regadera
Barretón
Guantes
¿Cómo debe prepararse la tierra para hacer un huerto
escolar?
Se prepara
del mismo modo, como se prepara un jardín. El terreno debe
labrarse profundamente, de ésta manera, se afloja la tierra
y así el agua penetrará fácilmente. Es recomendable
cambiar cada año el tipo de planta que se va a cultivar.
Es decir, un año se siembran plantas con raíces largas
y otro año plantas de raíces cortas, así las
capas
del suelo
se aprovechan y se utilizan mejor los componentes del suelo,
ya que los nutrientes se agotan cuando se mantiene por mucho tiempo
el mismo cultivo. Es importante dejar descansar el suelo y abonarlo.
A este proceso se le llama rotación de cultivos.
Los abonos
Son materiales
y productos químicos que se echan a la tierra para enriquecerla
y darle más fuerza y vigor. Las plantas se alimentan de las
sustancias que se encuentran en los suelos, pero éstos poco
a poco se van empobreciendo y perdiendo su valor nutritivo, por
eso es necesario recurrir a los abonos, para reponer las sustancias
perdidas.
Existen
dos tipos de abono, el químico y el orgánico.
El
abono químico: Estos son productos elaborados en laboratorios
por especialistas. En realidad no son muy recomendables debido a
que su manejo puede ser peligroso si no se hace siguiendo al pie
de la letra las indicaciones. Además, puede afectar el producto
de la siembra y su costo es muy elevado.
El
abono orgánico:
Son aquellos que pueden ser preparados en casa con las conchas de
los vegetales y sustancias minerales como arena, cal y cenizas.
1. capa de tierra al tope arena
2. capa de cal o ceniza
3. capa de restos orgánicos
4. capa
de tierra
Pasos para preparar un abono orgánico
El compostero
es el lugar donde se prepara el abono o compost. Para aprovechar
los desperdicios orgánicos y evitar la contaminación
ambiental se pueden seguir una serie de pasos sencillos:
Escoger
el sitio donde se va a preparar el abono. Puede ser en un recipiente
o en un hoyo cavado en el suelo. Si se usa un recipiente, es recomendable
abrir pequeños huecos para que salga el agua.
Reunir los
materiales necesarios: flores muertas, hojas secas, conchas de
frutas, desperdicios de café, todo aquello que es de origen
orgánico. Cal o ceniza y tierra.
Colocar
una capa de restos orgánicos y sobre ella, una capa de
cal o ceniza, luego, otra capa de tierra colocar todas las capas
que sea posible dependiendo de la cantidad de desperdicios orgánicos
con que se cuente. Este proceso puede variar, porque existen otras
formas de hacerlo. Pasará un buen tiempo para que el material
se descomponga y se obtenga el abono.
Terminada
la preparación se humedece, sin empaparlo, de agua.
Después
de varios días, es recomendable cubrir el abono con una
capa de arena o de tierra, así se evitan los malos olores
y la proliferación de moscas o mosquitos.
Al pasar
un mes, ya el abono está listo para echárselo a
las plantas.
Una vez que
éste el abono listo, este se mezcla con la tierra. Es importante
saber que el abono no debe colocarse en exceso.
El huerto y sus enemigos
El bachaco
es el mayor enemigo del huerto, porque, usando sus fuertes mandíbulas,
deshoja arbustos y corta los tallos de las plantas pequeñas
que luego se secan. Se combate con sustancias venenosas e inundado
sus cuevas con agua.
El uso de la fumigación es muy común, aunque es importante
saber que cuando se fumiga un huerto o sembradío, no se puede
cosechar inmediatamente después, pues los alimentos estarán
contaminados con los químicos de la fumigación.
También
hay otros enemigos del huerto, como las orugas de muchas mariposas,
que perjudican gravemente los cultivos, ya que ellos comen hojas tiernas.
También podemos mencionar los grillos, los conejos, las gallinas
y otros animales domésticos.
Ventajas del huerto
La creación
de un huerto es aprovechable en la escuela y también en casa,
pues es una ayuda económica para la alimentación sana
de la familia. Si se desarrolla en casa, se presentan tres grandes
ventajas:
Es un medio
de ingreso, pues si se cuida con amor y se aprovechan sus frutos,
el dueño puede vender sus productos a prqueña escala.
Gran parte
del alimento diario de la familia está compuesto por verduras
y hortalizas frescas, al cultivarlas en casa se asegura que las
verduras son sanas, bien cuidadas y no están cargadas de
químicos.
Al usar
los desperdicios orgánicos como abono, se reduce la producción
de basura, contribuyendo a un planeta menos contaminado y ahorrando
el gasto de comprar abono.
Si se desarrolla en la escuela:
Los frutos
cosechados se pueden utilizar en el comedor escolar.
Los niños
se encargan de cuidar del huerto y cultivar los productos. Esto
es motivante y estimula la creación de un huerto en casa.
Si los productos
sacados de la tierra no son utilizados en la escuela porque no
existe el comedor escolar, se pueden vender en la comunidad, las
ganacias permitirán mantener el huerto y comprar materiales
para le escuela.
Los niños
aprenden un oficio, que les puede servir para el futuro y les
permiten contribuir en la lucha por minimizar la contaminación
al aprender a elaborar el compostero.
En el huerto
se pueden cultivar plantas medicinales que contribuyen a mantener
el cuerpo saludable, como el romero, la zábila, la manzanilla
y el jengibre, entre otros. Existen plantas y hierbas que se utilizan
como condimentos, como el cilantro, cebollino, perejil, ajo porro,
romero y orégano. Plantas ornamentales como rosas, lirios,
margaritas, claveles, y muchas variedades de flores como también
plantas comestibles de fácil cuidado: acelgas, cebollino,
auyama, espinacas y lechuga. Árboles o plantas frutales como
la lechosa, el cambur y las fresas, entre otras.
Tomado
de: Di Parsia, A. y Hinds, W (1998). Ciencias de la Naturaleza y
Tecnología
4. Caracas. Venezuela. Editorial Premier S.R.L.
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J. y Rincón L, (1998). Nuevo Girasol 4, Venezuela
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