Impacto ambiental
derivado de la explotación de recursos mineros y agropecuarios
El
problema ecológico y la crisis ambiental surgen del hecho
de que los seres humanos pueden intervenir activamente el medio
para satisfacer sus necesidades, y a través de ello, están
causando mucho daño al medio y a todos los seres vivos
que dependen de ese medio.
La
intervención de la humanidad sobre la naturaleza se ha
ampliado en la era moderna como consecuencia del desarrollo científico
y tecnológico. Algunas personas han sometido a la naturaleza
a una sobreproducción, explotando recursos naturales renovables
y no renovables de manera incontrolada, poniendo, de este modo,
en peligro la vida sobre el planeta.
El
aumento incesante de la población y la revolución
industrial crearon la necesidad de incrementar la obtención
de materiales que sirvieran como materia prima para las fábricas.
Por este motivo se produjo un incremento en las actividades mineras.
Al mismo tiempo, el crecimiento de la población provocó
un incremento en la producción de alimentos, lo que dio
origen al desarrollo de actividades como la agricultura y la
ganadería.
El ambiente
y las actividades mineras
La necesidad
de materia prima como fuente energética, dio un notable impulso
a la minería, como extracción de algunos materiales
en la tierra.
Se
desarrolla así una interminable búsqueda de materiales
como oro, plata, cobre, estaño, hierro,
bauxita (aluminio), entre otros, y de combustibles como el carbón
y el petróleo.
Lla extracción
de minerales, requiere la deforestación de las áreas
donde se encuentra el mineral, la necesidad creciente de energía
ha hecho que se deforesten extensas zonas trayendo graves consecuencias
al medio ambiente.
Entre las consecuencias
más graves tenemos la contaminación del aire, aguas
y el suelo por las máquinas y técnicas empleadas para
la extracción. La minería contribuye a la contaminación
del aire mediante los gases tóxicos generados por las máquinas
excavadoras.
Otros gases nocivos surgen por las explosiones que rompen las rocas,
generando enfermedades respiratorias en los trabajadores y pobladores
cercanos a la zona de excavación y perjudicando a plantas
y animales.
Los suelos
no escapan al fenómeno de la contaminación, los residuos
explosivos que se dispersan los empobrecen, perjudicando así,
el desarrollo de la vida. Las partículas diseminadas por
las explosiones también ocasionan la contaminación
del agua al depositarse en mares, ríos y lagos. Aunado a
esto, el mercurio utilizado para extraer el oro, envenena los ríos.
Los derrames de sustancias como el petróleo causan daños
muy serios al ambiente. En general, las actividades mineras en sus
diferentes facetas pueden originar problemas muy graves de tipo
social, económico, político y ambiental.
Actividad minera en Venezuela
La actividad
minera en Venezuela se desarrolla principalmente en el Estado Bolívar,
con la extracción del hierro, oro, diamante y bauxita (del
cual se produce el aluminio). La práctica de la minería
da pie para la deforestación producida en los yacimientos
explotados a cielo abierto, como el caso del mineral de hierro en
el Cerro Bolívar y en El Pao.
Para
la extracción de oro y diamantes también se deforestan
grandes extensiones de bosques en las cuencas de algunos ríos
como el Caroní, Paragua y otros.
Las cuencas de los ríos son invadidas por mineros y aventureros
que además de la contaminación que ocasionan, ponen
en peligro las reservas de agua del embalse del Guri y las plantas
hidroeléctricas instaladas en el río Caroní.
En las minas de oro de El Callao (Estado Bolívar), se utiliza
el mercurio en el proceso de extracción del mineral. El mercurio
es altamente venenoso, su uso indiscriminado ha contaminado las
aguas del río Yuruari y los suelos que se encuentran alrededor
de la mina. Otro aspecto negativo de la utilización del mercurio
en la explotación del oro es que afecta la salud de las personas
que están en contacto con él, ocasionando problemas
en la piel y en el sistema nervioso.
La
minería es considerada como una de las actividades más
perjudiciales para el ambiente puesto que para que una mina pueda
ser explotada es necesario deforestar y esto implica la destrucción
del hábitat de muchas especies.
Aspectos a considerar
Para que los
efectos de la actividad minera sobre el ambiente no sean tan negativos
deben considerarse los siguientes aspectos:
Reglamentar
y controlar las concesiones mineras concedidas en estas zonas,
otorgando permisos sólo a las compañías que
ofrezcan el desarrollo y bienestar social a los trabajadores y
el menor daño al ecosistema.
Cuidar y
vigilar los recursos naturales.
Planificar
la actividad minera con una idea global en el manejo del ambiente.
Aplicar
la ley a los que violen las ordenanzas y regulaciones de la concesión
otorgada.
Implementar
mecanismos de control en la producción, a fin de garantizar
un ingreso importante de divisas para el país.
El impacto ambiental de las actividades agropecuarias
Las actividades
agrícolas y las de ganadería, contribuyen también
a la contaminación del ambiente. El desequilibrio ecológico
que se genera al introducir labores agrícolas en un ambiente,
produce tal desajuste, que da lugar a que se desarrollen plagas
que atacan las cosechas. Para poder combatir las plagas, se desarrolló
la producción de biocidas (plaguicidas, herbicidas, insecticidas,
bactericidas), sustancias capaces también de acabar con la
vida de cualquier especie vegetal y animal.
Desafortunadamente, los biocidas matan la plaga pero ocasionan los
siguientes problemas:
Interfieren
en el equilibrio ecológico porque dañan especies
que no tienen nada que ver con el cultivo o cría.
Entran en
la cadena alimentaria a través de los consumidores de primer
orden como son los herbívoros, y luego causan daños
a las personas.
Ocasionan
daños en la salud de los seres humanos como intoxicaciones
o dermatitis, cuando se consumen vegetales que han sido irrigados
por biocidas.
Contribuyen
a la contaminación del agua, cuando se infiltran hacia
aguas subterráneas que surten a ríos y lagos.
Por su parte los fertilizantes, son sustancias químicas producidas
por la industria con el fin de suministrar nutrientes al suelo como
sales nitrogenadas, fosfatadas o de potasio, calcio, magnesio y
azufre, para favorecer las cosechas para aumentar la productividad
vegetal.
La contaminación
del suelo, aire y agua por la utilización de fertilizantes
se debe principalmente a:
La utilización
indiscriminada del fertilizante por parte de los agricultores
en los cultivos.
La forma
de distribución del fertilizante sobre grandes extensiones
agrícolas.
Los nitritos
presentes en los fertilizantes pueden provocar enfermedades graves
como el cáncer.
Por su parte,
la tala de árboles crea un desequilibrio ecológico,
y la quema para renovar los pastos, destruye la materia orgánica
que enriquece los suelos y promueve la extinción de animales
y plantas.
Las especies
desarrollan resistencia al biocida cuando es utilizado con mucha
frecuencia, por lo que se aumentan las concentraciones de estas
sustancias para que sean efectivas contra la plaga.
Las actividades de ganadería empobrecen los suelos y además
pueden contaminarlos junto con las aguas. Un factor que favorece
esta forma de contaminación, es el excremento de los animales.
Las heces del ganado afectan de tal manera el suelo, que cuando
los alimentos producidos entran en contacto con el cuerpo humano
pueden ocasionar un sin número de enfermedades.
Sin
embargo, las actividades agropecuarias son muy importantes porque
generan parte de la alimentación y a la vez constituyen fuentes
de trabajo. Pero también generan una carga elevada de contaminación
debido al arrastre y dispersión de biocidas, fertilizantes
y sedimentos, los cuales al caer a los ríos, lagos y mares,
contaminándolos. Es el caso de ríos como Yaracuy,
Uribante, Caparo, Boconó y Santo Domingo, y de los lagos
de Maracaibo y Valencia.
Actividad agropecuaria
en Venezuela
La agricultura
en Venezuela se considera irracional porque viola los principios
que regulan los sistemas ecológicos, produciendo grandes
impactos en el medio ambiente:
tala, quema
de bosques a objeto de aprovechar las tierras para el cultivo;
cultivos
en zonas no adecuadas lo cual generará agotamiento en la
fertilidad de los suelos;
deterioro
de los suelos agrícolas por el abuso de los fertilizantes
e insecticidas y el uso de tecnología no adecuada.
Alternativas de solución
Alternar
diferentes cultivos para disminuir la degradación del suelo.
Usar enemigos
biológicos naturales para combatir las plagas sin dañar
el ambiente.
Desarrollar
cepas vegetales resistentes a los insectos por ingeniería
genética, en vez de insecticidas.
Evitar la
tala y quema indiscriminada, para proteger el suelo de la erosión.
Controlar
la deforestación. En caso necesario, hacerlo en la medida
y cantidad de suelo que se requiera, dejando zonas boscosas que
sirvan de refugio a la fauna del lugar.
Recuerda:
Las actividades mineras sin un control adecuado provocan contaminación
del aire, agua y suelo. Y las actividades agrícolas y ganaderas
deben desarrollarse de manera racional de tal forma que garanticen
el autoabastecimiento de alimentos sin perjudicar el equilibrio
ecológico.
Tomado
de: Proverbio, F. (1997). Estudios de la Naturaleza 7º.
Venezuela:
DEIBA
Mazparrote,
S. (1998). Estudios de la Naturaleza 7º.
Venezuela:
Editorial Biosfera
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(1997). Estudios de la Naturaleza 7º. Venezuela: Santillana
Vidal, M. (1999). Estudios de la Naturaleza 7º. Venezuela:
Oxford 3