Impactos
ambientales derivados de la explotación de los recursos energéticos
La
principal industria generadora de recursos económicos en
Venezuela es la petrolera, pero posiblemente no se ha reflexionado
los suficiente sobre el verdadero costo de esta riqueza.
La
mayor parte de la energía utilizada en los diferentes países proviene
del petróleo
y del gas
natural. La contaminación
de los mares con petróleo es un problema que preocupa desde
hace muchos años a los países marítimos, sean
o no productores de petróleo, así como a las empresas
industriales vinculadas a la explotación y comercio de éste
producto. Desde entonces, se han tomado enormes previsiones técnicas
y legales internacionales para evitar o disminuir la ocurrencia de
estos problemas.
Los derrames
de petróleo en los mares, ríos y lagos producen
contaminación ambiental: daños a la fauna marina y
aves, vegetación y aguas. Además, perjudican
la pesca y las actividades recreativas de las playas. Se ha descubierto
que pese a la volatilidad de los hidrocarburos, sus características
de persistencia y toxicidad continúan teniendo efectos fatales
debajo del agua.
Pero,
no son los derrames por accidentes en los tanqueros o barcos que transportan
el petróleo, en alta mar o cercanía de las costas, los
únicos causantes de la contaminación oceánica
con hidrocarburos. La mayor proporción de la contaminación
proviene del petróleo industrial y motriz, el aceite
quemado que llega hasta los océanos a través de
los ríos y quebradas. Se estima que en escala mundial, 957
millones de galones de petróleo usado entran en ríos
y océanos y 1500 millones de galones de petróleo crudo
o de sus derivados son derramados.
En Venezuela, los derrames de petróleo en el Lago de Maracaibo,
en el Golfo de Maracaibo y en las zonas costeras vecinas, han
ocurrido desde el mismo momento en que se iniciaron las actividades
petroleras y han aumentado paralelamente con la expansión
de las explotaciones. Los volúmenes descargados accidentalmente,
de manera inadvertida, varían mucho de un año a
otro y las cifras son imprecisas.
Las causas
que originan éstas pérdidas están asociadas
a las fases de explotación y transporte de los hidrocarburos.
No obstante, el patrón de ocurrencia es conocido por la industria
y las autoridades. Escapes por corrosión de las tuberías
sublacustres y por desperfectos en las estructuras de extracción
y en las instalaciones de bombeo y estaciones de flujo, derrames
en las operaciones de deslastre o descarga de los tanqueros y otros,
constituyen los elementos característicos de dicho patrón.
El problema
de los derrames es complejo y ha dado lugar a frecuentes controversias
entre las compañías que operan en la región,
el gobierno nacional y los particulares afectados. Estos últimos,
han exigido indemnización a las empresas. Algunas veces,
estos reclamos trascienden a la opinión pública y
reflejan la situación de las pequeñas pesquerías
del lago, ya que allí existen peces de gran valor comercial,
camarones y otros recursos importantes dentro de la economía
pesquera regional y nacional, que constituyen la única
fuente de ingresos de los pequeños pescadores lacustre.
Los productos de desechos gaseosos expulsados en las refinerías
ocasionan la alteración, no sólo de la atmósfera,
sino también de las aguas, tierra, vegetación
y animales. Uno de los contaminantes gaseosos más nocivo
es el dióxido de azufre, daña los pulmones y otras
partes del sistema respiratorio. Es un irritante de los ojos y de
la piel, e incluso llega a destruir el esmalte de los dientes.
La combustión
de gases hidrocarburos, como los quemadores de gas natural del Zulia,
en presencia de la luz solar reacciona formando sustancias más
complejas como el nitrato de peroxiacilo, el cual es un irritante
de la vista.
Otro contaminante
gaseoso de la atmósfera es monóxido de carbono, gas
expelido por los automóviles. El monóxido de
carbono disminuye la capacidad de la sangre para transportar oxígeno
generando una sobrecarga en la función bombeadora del corazón.
El uso y extracción
irracional de estas importantes fuente energéticas, conduce
a su agotamiento en unas cuantas décadas, obligando al desarrollo
de nuevos combustibles o fuentes de energía alternativas.
Una de estas alternativas es el carbón. Existen grandes yacimientos
en muchas regiones del planeta, pero la extracción y la quema
del carbón también acarrean problemas en el ambiente,
pues al igual que el petróleo, su combustión
produce dióxido de azufre que al combinarse con el agua de
las nubes forma ácido sulfúrico, que cae con la lluvia,
produciendo el fenómeno llamado lluvia ácida.
Otras
de las fuentes alternativas de energía desarrollada es la radioactiva
que genera muchos desechos o contaminantes radioactivos, provenientes
de las reacciones nucleares, o de yacimientos de minerales radioactivos,
de las plantas donde se refinan o transforman estos minerales, y de
las generadoras de electricidad que funcionan con materia radiactiva.
Todavía no se conoce un método para eliminar estos desechos
sin riesgo para el hombre.
Otro de los impactos que genera la explotación de los recursos
energéticos es la contaminación sónica, pues
el ruido producido por la industria, disminuye la capacidad auditiva
y puede afectar el sistema circulatorio, y aún, cuando los
trabajadores de estas industrias ya están acostumbrados al
ruido por escucharlos en forma prolongada, les genera daños
mentales.
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