La
asfixia o el ahogamiento se presenta en el organismo cuando el aire
no puede llegar a los pulmones
por medio de la boca
o la nariz.
La ropa o una bolsa plástica sobre la cara puede llevar a la
asfixia. También una persona puede ahogarse al entrar agua
en vez de aire a los pulmones, por aspirar una cantidad considerable
de gas, humo durante un incendio, o al quedar sepultados bajo la nieve
o la tierra.
El crecimiento de las ciudades, trae como consecuencia la desaparición
de las zonas verdes. La necesidad de descanso y esparcimiento, lleva
a las personas a buscar lugares adecuados para realizar estas actividades.
En determinadas épocas del año la afluencia a las playas,
piscinas y ríos es masiva, bañarse en uno de estos lugares
es una diversión muy agradable. El agua no sólo se utiliza
para la higiene personal, sino como recreación, juego y diversión.
Bañarse en la playa, río o piscina es una forma de descanso
y recreación. El cuerpo y la mente necesitan descansar, de
lo contrario el trabajo y estudio agotaría el cuerpo y no se
podría hacer estas actividades con entusiasmo.
Cuando se desea visitar una playa, es importante tomar ciertas medidas
preventivas, por ejemplo, escoger una playa limpia y segura donde
sea posible bañarse sin peligro, llevar un equipo de primeros
auxilios y cuidarse de la
excesiva exposición del al sol. Del mismo modo si se desea
bañar en un río, laguna o piscina, es necesario tomar
medidas preventivas para evitar accidentes.
Nadar es emocionante, la natación
es considerada como uno de los deportes más completos, pero
aunque una persona sepa nadar muy bien no está exento de sufrir
un accidente por ahogamiento. Es importante ser muy prudente cuando
se está en el agua y tener en cuenta ciertas normas de seguridad:
Mantenerse
dentro del agua por períodos cortos de tiempo.
No comer
antes de entrar en el agua, siempre esperar que el organismo haya
hecho la digestión.
Evitar bañarse
en ríos caudalosos o con mucha corriente, pues aunque se
crea que se tiene la fortaleza, las corrientes pueden arrastrar
a una persona cuando se cansa.
Evitar salir
a nadar a mar abierto solo, las corrientes marinas pueden arrastrar
a una persona muy lejos y al cuerpo agotarse puede sufrir calambres,
lo cual pone a la persona en peligro de ahogarse.
Informarse
antes de tomar el baño en una laguna o río, si hay
peces peligrosos como caribes, tembladores y otros.
Mantener
la calma en caso de ser arrastrado por una corriente de agua,
continuar flotando y tratar de llamar la atención de otras
personas.
Si
no se observan estas precauciones, una salida puede tornarse en
una tragedia por un accidente de ahogamiento. Aunque un accidente
por ahogamiento o la asfixia puede suceder no sólo en el
agua. La asfixia se puede dar por un objeto que obstruya las vías
respiratorias (comida, juguete, entre otros), una capa que impida
la entrada de oxígeno por la boca y nariz (bolsa plástica,
ropa, tierra, entre otros), o un elemento tóxico (gas, humo,
dióxido de carbono, entre otros).
La
asfixia
Es la falta
de aire en los pulmones y oxígeno en la sangre. Existen varios
tipos de asfixia, las más importantes son los siguientes:
Sofocón:
cuando un individuo queda cubierto por algún material que
impide la renovación del aire. Como ejemplo, algunos niños
cuando juegan, se tapan la cabeza con una bolsa plástica,
o cuando un bebé duerme con una manta, pañal o almohada
y accidentalmente se la lleva a la cara, esto puede sofocar al niño.
Inmersión:
cuando un individuo queda sumergido en sustancias líquidas,
al inspirar, inspirará el líquido, el cual los pulmones
produciendo el ahogamiento. Este es el caso de los bañistas
que se lanzan a una piscina sin saber nadar, o que se alejan mucho
de la orilla de la playa, o se sumergen para buscar algo y se pueden
quedar atorados con algo, lo cual les impide regresar a la superficie.
Ahogo: Cuando se presenta un calambre en una pierna la persona
no puede nadar, se vuelve pesada y es probable que se hunda, resultando
muy difícil mantenerse a flote, lo cual la lleva a ahogarse.
Cuando la persona se mete al agua (del mar o piscina) inmediatamente
después de haber comido, puede presentar mareos, perder el
control y ahogarse.
Obstrucción
mecánica: este caso se presenta por la introducción
de objetos o sustancias sólidas al aparato respiratorio, que
impiden la entrada y salida del aire. Tal es el caso de los niños
que se ahogan al tragar un caramelo o al introducir una metra u otro
juguete pequeño en la boca o nariz. También puede suceder
que cuando una persona está comiendo y se ríe un pedazo
de alimento puede causar una obstrucción que le impida respirar.
En caso de
emergencia
La falta
de aire u oxígeno en la sangre, puede causar daños
fatales al organismo y si la falta de aire se prolonga por unos
minutos, puede ocasionar la muerte. Es importante trabajar rápido.
En estos casos se recomienda:
Auxiliar
a la víctima sin pérdida de tiempo.
Aplicar
los primeros auxilios en el lugar del accidente.
Hacer sin
brusquedad los movimientos que sean necesarios.
Llamar a
un médico si el caso presenta complicaciones.
Los primeros
auxilios en estos casos de asfixia y ahogamiento son muy específicos.
Se requiere que sean practicados por personas que conozcan muy bien
estos métodos. Entre estos se encuentra la respiración
artificial.
La respiración artificial
Consiste en
mantener por medios artificiales una ventilación pulmonar
que permita oxigenar la sangre. La respiración artificial
boca a boca se emplea en casos de ahogamiento, choque eléctrico,
inhalación de gases y cualquier otro caso de asfixia. La
forma más eficaz para salvar a una persona es la respiración
de salvamento o respiración de boca a boca.
Procedimiento:
Acostar
al accidentado boca arriba.
Extraer
rápidamente con los dedos cualquier cuerpo extraño
que pueda tener en la boca (chicle, dientes postizos, entre otros).
Soltar cualquier cosa que tenga apretada (correa, corbata, bufanda,
entre otros).
Inclinar
la cabeza de la víctima totalmente hacia atrás para
permitir la entrada de aire.
Presionar
con la mano libre el mentón o barbilla de la víctima,
desplazando la mandíbula inferior hacia abajo para que
la lengua no impida la entrada del aire.
Apretar
con los dedos pulgar e índice la nariz del accidentado,
para impedir que salga el aire que se está administrando.
Intentar
echar aire por entre los dientes si no puede abrir la boca de
la víctima, por estar trabada la dentadura. Si no puede
hacerlo, suministrar el aire por la nariz tapando la boca con
la mano.
Colocar
la boca estrechamente contra la boca de la víctima.
Observar,
al suministrar aire, si se levanta el pecho de la víctima,
si no es así, corregir la posición de la cabeza
del accidentado, inclinándola hacia atrás. Si la
víctima emite o produce sonido, es porque la lengua está
impidiendo la entrada de aire, se requiere entonces corregir la
posición de la mandíbula inferior y seguir soplando
aire unas doce veces por minuto, para dar tiempo a que la víctima
tome y bote aire. Si la víctima es un niño debe
soplarse más rápido, a razón de veinte veces
por minuto en pequeños soplos.
Trasladar
la víctima a un centro asistencial, cuando respire por
sí sola.
Recuerda:
Aunque se desee salvar la vida a una persona que se está asfixiando
o se ha ahogado, sólo se cuenta con un máximo de 3 minutos,
y esto se logra si se domina bien la técnica de respiración
boca a boca. Es aconsejable que todos en el salón reciban cursos
de primeros auxilios por un personal capacitado como rescatistas,
bomberos, paramédicos u otros.
Tomado de: Istúriz, C. (1987). Ciencias naturales y Educación
para la Salud 4.
Caracas.
Venezuela: Librería Editorial Salesiana.
Flores,
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