Las
quemaduras son lesiones causadas por la prolongada exposición
de la piel a los rayos del sol, contacto con llamas, gases, elevadas
temperaturas, sustancias químicas o la corriente eléctrica.
De acuerdo a la profundidad de la lesión, las quemaduras se
pueden clasificar en tres tipos: primer grado, segundo grado y tercer
grado.
Quemaduras de primer grado
Son las quemaduras
menos graves. Se caracterizan por un enrojecimiento de la piel,
hinchazón y mucho ardor. Cuando este tipo de quemaduras es
producida por la prolongada exposición a los rayos solares
en la playa o la montaña, se le llama insolación.
En estos casos se recomienda aplicar frío sobre la parte
afectada, colocando pañitos o bolsas de hielo. También
se recomienda colocar una crema hidratante y consumir abundante
agua para mantenerse hidratado. El ardor se va calmando poco a poco, la
piel va perdiendo el color rojo y disminuye el escozor. Posteriormente
la piel se oscurece y su superficie se va desprendiendo en numerosas
y pequeñas escamillas.
Cuando la quemadura es por insolación, se debe trasladar
a la víctima a un lugar fresco y protegido del sol, aflojarle
la ropa, aplicar compresas de agua fría en la cabeza y el
cuerpo y hacer que ingiera agua. Si la víctima pierde el
conocimiento, debe mantenerse en posición horizontal con
las piernas más elevadas que el resto del cuerpo, se le debe
proveer de atención médica inmediata.
Si
la quemadura es producida por calor, como por vapor de agua al abrir
una olla de agua caliente del radiador de carro al abrirle la tapa,
la región afectada se debe cubrir con una gasa estéril
impregnada de una pomada o vaselina. Si la quemadura es muy extensa,
debe vendarse para evitar el enfriamiento.
Si
la quemadura es producida por una sustancia química como
el limpiador de hornos, se debe lavar la herida con abundante agua
para neutralizar el efecto de la sustancia que produjo la quemadura.
Si la quemadura fue producida por un ácido, como los que
se utilizan en el laboratorio, debe lavarse la herida con una solución
de bicarbonato de sodio y agua, luego debe buscarse asistencia médica.
Quemaduras
de segundo grado
En
este tipo de quemaduras, además del enrojecimiento y mucho
ardor, aparecen ampollas llenas de agua, pudiendo ser superficiales
o profundas. Cuando se rompen las ampollas eliminan un líquido
claro quedando al descubierto la dermis, se deben tomar precauciones
para impedir el contagio con gérmenes y evitar una infección
que empeoraría el estado del paciente.
Cuando
las ampollas permanecen cerradas, deben limpiarse con alcohol para
evitar una infección. Pero, si pasa el tiempo y no se rompen,
deben romperse con mucho cuidado con un objeto como una aguja desinfectada
y limpiar frecuentemente con alcohol o agua oxigenada la parte afectada,
colocarle una pomada que contenga antibiótico u otra que
indique el médico, y cubrirla con gasa o vendas.
En este tipo
de quemaduras, a pesar que la piel sufre lesiones se regenera completamente,
quedando igual a la de las zonas no quemadas. Generalmente no quedan
marcas de la quemadura sufrida.
Al tratar este tipo de quemaduras se procede de la siguiente manera:
Retirar
las prendas de vestir que estén cubriendo las quemaduras,
pero sin desprender las partes que están adheridas.
Colocar
sobre el área afectada una gasa impregnada de una solución
de bicarbonato de sodio y agua.
Nunca debe
usarse algodón, ya que pueden quedar partes de él
en la herida y se puede infectar.
Suministrar
medio vaso de agua cada 15 minutos.
Acostar
a la persona con la cabeza más elevada que el cuerpo y
cubrirlo para evitar enfriamiento.
Trasladarlo
a un hospital o al centro de salud más cercano.
Quemaduras
de tercer grado
Este tipo de
quemaduras es la más grave, ya que lesiona permanentemente los
tejidos superficiales y profundos, pudiendo llegar al hueso y producir
la carbonización de un miembro o de todo el cuerpo. El tejido
quemado degenera a causa de la violenta deshidratación. Las
cicatrices pueden provocar deformaciones y dañar los tejidos
adyacentes, limitan los movimientos y pueden ocasionar el cáncer
de la piel.
Para
curar una quemadura de tercer grado y hacer que desaparezcan las
cicatrices, se requiere eliminar una parte del tejido afectado y
realizar injertos de piel, tomada de otras regiones del cuerpo.
Cuando las quemaduras se han producido en una extremidad y afecta
una zona de flexión, como la parte posterior de la rodilla,
es aconsejable fijar de nuevo el tejido y mantener la extremidad
en flexión.
Cuiando sucede
este
tipo de quemaduras, como precaución debe aplicarse la inyección
antitetánica. Como se observa las quemaduras de tercer grado
sólo puede ser atendida por un médico, las medidas
de primeros auxilios consisten en trasladar a la víctima
con prontitud para que sea atendida por un especialista.
Lo primero
que se debe hacerse es tratar de controlar el dolor y prevenir una
infección, para ello se debe:
Aplicar
hielo o agua fría.
Colocar
una gasa estéril y vendar suavemente la parte afectada.
Es muy importante,
que el paciente tome mucha agua para mantenerse hidratado.
En caso de
quemaduras graves, es necesario:
Retirar
al paciente del fuego y colocarlo en un lugar seguro y no muy
frío.
Aplicar
a las heridas tiras de tela limpias empapadas en bicarbonato de
sodio.
Llevar a
la persona accidentada a un puesto asistencial de inmediato.
Recuerda:
Para prevenir quemaduras por el sol, la exposición a éste
debe ser gradual o usar un protector solar. Debido al hueco de
la capa de Ozono, se corre el riesgo de desarrollar un cáncer
en la piel, así que si se expone al sol en horas entre
10:00 am a 3:00 pm, tanto en el mar como en la montaña,
es importante siempre usar protector o bloqueador solar.
Tomado de: Di Parsia, E. A. y Hinds, M. W. (1998). Ciencias de la
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Librería
Editorial Salesiana