La entrada y salida
del aire a los pulmones se debe a los movimientos respiratorios de
inspiración (entrada) y espiración
(salida) movimientos que se realizan automáticamente por la
acción de los músculos respiratorios del diafragma,
pectorales e intercostales. Estos músculos mueven la caja torácica
provocando alternativamente entrada y salida de aire. Cada persona
respira unas 17 veces por minuto (cuando se encuentra en reposo) y
cada vez se introduce aproximadamente medio litro de aire, pero cuando
hacemos ejercicio el ritmo aumenta permitiendo que entre más
oxígeno a nuestro organismo.
El eficaz sistema respiratorio necesita algo más, poco se
hace con el mismo aire estancado en el interior de los pulmones.
Tenemos que sacar el aire ya viciado con dióxido de carbono
y meter regularmente aire fresco con bastante oxígeno, ello
se logra con la colaboración de otras partes de nuestro cuerpo.
Bajo los pulmones existe un
músculo fuerte, como una faja curvada en forma de cúpula
que se llama diafragma, cuando este músculo
se aplana y su cúpula baja se ensancha la cavidad donde se
encuentran los pulmones, el tórax, simultáneamente,
se contraen los músculos que tenemos entre las costillas.
Como resultado de ello las costillas suben, el pecho se proyecta
hacia fuera y se hace aún mayor el espacio disponible y por
lo tanto los pulmones pueden recibir más aire que llega del
exterior y se llenan, el diafragma y los músculos se relajan,
la cavidad del tórax se hace menor y los pulmones se desinflan
como si fueran globos.
El esfuerzo se hace inspirar,
para hacer que entre el aire; normalmente, la inspiración
o sea, la salida del aire se logra sin mayor esfuerzo cuando los
músculos se relajan.
Los pulmones no se vacían
completamente en cada espiración.El oxígeno presente
no es muy soluble en líquidos acuosos, si dependieramos de
la cantidad que puede disolverse en la sangre nuestras células
recibirían muy poco de este gas
.Pero él no viaja disuelto,
sino atrapado en las moléculas de hemoglobina de los glóbulos
rojos, combinados con el hierro que éstas poseen, luego,
al llegar a las células donde la concentración de
oxígeno es menor la hemoglobina lo libera.
El dióxido de carbono
viaja con la hemoglobina también, pero la mayor cantidad
se combina con agua y se transforma en bicarbonato; se disuelve
en la sangre, llega a los pulmones donde se desprende del agua,
se convierte en dióxido de carbono y sale al exterior.
¿Porqué no podemos
contener la respiración más de unos segundos?.En el
cerebro hay unos centros que detectan el nivel de dióxido de
carbono en la sangre, cuando dejamos de respirar, este nivel sube
porque el dióxido de carbono se acumula. Los centros del cerebro
detectan esto y mandan órdenes a los músculos del tórax
para que se contraigan y respiremos de nuevo,
Algunos trastornos en nuestro sistema respiratorio; El asma, es causada
por una contracción de los bronquios que dificulta la respiración.El
resfriado, es producido por una amplia gama de virus de la misma familia.Neumonía
y Tuberculosis, son infecciones causadas por bacterias en los pulmones.
Uno de los principales enemigos de los pulmones son los humos contaminantes,
como el cigarrillo, el humo de las fábricas y los automóviles,
ya que estos se introducen en los pulmones y favorece entre otras
enfermedades el cáncer de pulmón.
El aparato respiratorio posee
estructuras sumamente especializadas, tiene una abertura al exterior
a través de la nariz y en el extremo, el interior del cuerpo,
termina en los pulmones. Los pulmones tienen una estructura final
representada por unas "bolsitas" muy pequeñas, rodeadas
por membranas muy finas llamadas alvéolos. Desde allí
el oxígeno proveniente de la atmósfera pasa a la sangre
y esta, se encarga de distribuirlo por todo el cuerpo. En el organismo
existen más de 300 millones de " bolsitas " que cubren
una superficie de 80 mts2 para realizar el intercambio de gases.
Los pulmones son fundamentales
y el aparato respiratorio tiene estructuras especializadas para
lograr la obtención del oxígeno. El aire penetra por
la nariz donde existen unos pelos y mucosidades que atrapan las
partículas del polvo y microorganismos evitando que pasen
a los pulmones. El aire sigue y penetra en la faringe donde se entrecruzan
los conductos de los aparatos digestivo y circulatorio. Los alimentos
pasan de la faringe al estomago llevados por el esófago,
en tanto que el aire va a los pulmones por la laringe y la tráquea
.La tráquea está
formada por anillos de cartílagos encajados en sus paredes,
con el fin de que la luz traqueal esté siempre abierta. Durante
la inspiración, la presión del aire en la tráquea
es inferior a la atmosférica y de no haber anillos rígidos
en el tubo se aplastaría. La tráquea se divide en
dos bronquios, uno para cada pulmón y los bronquios a su
vez en bronquíolos cada vez más pequeños que
terminan en las delicadas bolsitas llamadas alvéolos
.Las moléculas de oxígeno
y dióxido de carbono pasan con facilidad a través
de las paredes húmedas de los alvéolos pulmonares.
El oxígeno pasa del aire a la sangre y el dióxido
de carbono de la sangre al aire. El dióxido de carbono se
ha producido en las células como resultado de la combustión
de los alimentos.
Para tener bastante cantidad
de oxígeno es necesario que exista una superficie de mayor
absorción y que no corra el riesgo de secarse y los pulmones
son esenciales para estos requerimientos. Gracias al aparato circulatorio,
las sustancias alimenticias digeridas llegan del intestino delgado
a cada una de las células y no se puede obtener energía
si no esta presente el oxígeno. El oxigeno genera cierta
reacción en el organismo la cual no se libera de manera violenta,
pues sino ardería por dentro el organismo.
La energía se va liberando poco a poco a través de
un complicado ciclo, donde al final del proceso se produce la combustión
del dióxido de carbono y se libera agua y energía,
este proceso se llama respiración celular.
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