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Órganos Receptores de Estímulos: El Oído


Anatomía del oído

Las ondas sonoras que entran en el oído externo se canalizan hacia la membrana timpánica, la cual hacen vibrar. Estas vibraciones, por medio de tres huesecillos del oído medio Martillo, Yunque y Estribo se trasmiten a otra membrana, la membrana de la ventana oval. Las vibraciones de esta membrana, a su vez, desencadenan vibraciones en los líquidos de la cóclea, estructura del oído interno que interviene en la audición.

Las otras estructuras importantes del oído interno: Conductos semicirculares, también están llenas de líquidos y contienen células pilosas sensitivas. Los movimientos de la cabeza ponen en movimiento el liquido de estos conductos, estimulando a las células pilosas y desencadenando potenciales de acción en las neuronas sensoriales.

El oído medio, se comunica con la trompa auditiva, conocida como trompa de Eustaquio y esto hace que la presión del aire que está en el oído medio se iguale con la presión atmosférica. Las vibraciones que han viajado por la cóclea vuelven a la membrana redonda y se disipan en el oídomedio.

El oído es un receptor sensorial extraordinariamente exacto y versátil. Muchas personas, especialmente cuando jóvenes, pueden percibir sonidos cuya frecuencias (tonos) pueden variar entre 16 y 20.000 ciclos por segundo. Además el oído puede captar sonidos en un amplio intervalo de intensidades.


Empezaremos con una explicación de la anatomía general del oído, para luego detallar funciones de las distintas porciones que vamos a mencionar.

El pabellón de la oreja

Visible a cada lado de la cabeza humana, rodea la salida del conducto auditivo externo, el cual, es una lámina parecida a una concha y que está formada por un esqueleto cartilaginoso recubierto por tejido subcutáneo y piel. Presenta muchas eminencias y depresiones en sus dos caras.

Estas formas peculiares en cada oraje de cada sujeto, pues cada persona tiene una formación diferente en la composición de su oreja, son las que guían el sonido al interior de la oreja. Una investigación donde se le colocaban orejas "postizas" a los sujetos, con eminencias y depresiones diferentes a las de sus propias orejas, revelaron que los sujetos se tardaban varias semanas para volver a conseguir el balance normal de su cuerpo.


La concha


Es una profunda depresión en forma de embudo, el hélix es un repliegue que rodea la parte anterior, superior y posterior de la oreja. El antihélix es el pliegue que se encuentra entre el hélix y la concha. El trago es una eminencia triangular situada por delante de la concha y el, antitrago es un repliegue situado por delante del trago. Finalmente el lóbulo de la oreja es una formación blanda y flácida ubicada en la parte inferior de ésta.

La función del pabellón de la oreja es dirigir las ondas sonoras hacia el conducto auditivo externo. Al parecer, el pabellón de la oreja es importante en la localización del origen de los sonidos.


El conducto auditivo externo
es un canal que posee dos posiciones:

  • una interna esculpida en el hueso temporal y
  • una externa rodeada por cartílago, este canal se abre por fuera, en la concha y por dentro termina en una membrana cónica llamada tímpano.

    Las ondas sonoras que penetran en el conducto auditivo hacen vibrar dicha membrana, lo mismo que si fuese un receptor mecánico de sonido.

Conducto auditivo medio

Al otro lado del tímpano se abre la cavidad que se denomina oído medio de la cual se extiende la cadena de huesecillos. Uno de ellos, el Martillo, tiene su punto de apoyo en el centro de la membrana timpánica, de manera que las vibraciones de ésta se comunican al huesecillo. El martillo, a su vez, está articulado al segundo hueso de la cadena, el Yunque, y éste a un tercero, el Estribo, uno y otro, como el martillo son trasmisores de las vibraciones.

El Estribo descansa por su parte transversal en un orificio llamado la ventana oval. Las dimensiones de los tres huesecillos y sus movimientos son de tal naturaleza que las vibraciones recibidas por la membrana del tímpano multiplican su intensidad hasta el máximo al nivel del estribo. El número de vibraciones por segundo está relacionada con el tono del sonido, y pasa por la cadena de huesecillos sin alteración.


El oído medio está lleno de aire y se conecta con el exterior por medio de las trompas de Eustaquio la cual se abre en la nasofaringe. Esta abertura permite mantener igual la presión del aire hacia ambos lados de la membrana timpánica. El ruido que se siente en los oídos cuando se cambia rápidamente de altitud en un avión de cabina no presurizada o en un ascensor, se debe al igualamiento repentino de la presión cuando se abren las trompas de Eustaquio. Los cambios de altitud en esta circunstancia pueden ser muy dolorosos debido a las presiones desiguales que se ejercen contra las membranas timpánicas.

En las paredes óseas de la caja timpánica se encuentran pequeñas cavidades llamadas Celdas Mastoideas y tienen como función reforzar el sonido. En el conducto del oído externo se encuentran glándulas sebáceas, glándulas ceruminosas y pelos que protegen al oído del polvo, la desecación y cuerpos extraños. El conducto auditivo es como una caja de resonancia que, además de conducir las ondas sonoras hasta el tímpano, evita que éstas sean atenuadas durante el recorrido.

El oído interno

S
e encuentra a mayor profundidad y es el segmento más importante del aparato auditivo, pues en él se encuentran los receptores especializados en la captación de las señales sonoras, también posee los receptores del equilibrio.

En un cráneo completamente disecado, las cavidades que alojan este aparato tienen el aspecto de varios conductos y cavidades unidos entre sí y adecuadamente llamado el laberinto óseo. En el ser vivo, por otra parte, el laberinto óseo contiene una estructura membranosa que en cierto modo reproduce casi con exactitud la forma y dimensiones de posición ósea. Por ser su contenido de tamaño un poco menor, queda siempre cierto espacio entre el laberinto membranoso y el óseo, ocupado por un líquido conocido como perilinfa. El laberinto membranoso es hueco, así mismo en su espacio interior contiene otro líquido llamado endolinfa. En ningún lugar los dos líquidos están en contacto.


El laberinto óseo está formado por dos cavidades el vestíbulo y el caracol. La porción del oído interno enrollada en espiral, como la concha de un caracol, se llama precisamente caracol o cóclea, donde reside el órgano de la audición. En su interior se pueden ver tres conductos:

la rampa vestibular que comienza en la ventana oval y se continua en el vértice del caracol con

la rampa timpánica que termina en la ventana redonda. Entre las rampa vestibular y timpánica se encuentra

la rampa media que contiene el órgano de Corti.


Estructura del oído


El órgano de Corti


Es el verdadero órgano de la audición. Está formado por un conjunto de células, algunas de las cuales poseen una especie de pelos minúsculos llamados cilios que hacen contacto con una membrana fija. Estas células están localizadas entre las membranas basilar y tectorial.

Las vibraciones del fluido cóclear producen vibraciones en la membrana basilar, esto, a la vez produce el movimiento de las células sensitivas ciliadas contra la membrana tectorial, con lo cual se estimula. Los impulsos eléctricos que se originan en estas células dan lugar a los impulsos nerviosos que viajan a través del nervio auditivo hacia el encéfalo.

La forma y tamaño de la cóclea facilitan que los sonidos de poca frecuencia (bajos) estimulan las células ciliadas próximas a la cúspide de la espiral, en tanto que los sonidos de gran frecuencia (altos) estimulan las que asistan cerca de la base.


El vestíbulo


Es una cavidad ósea que aloja la mayor parte de las estructuras membranosas que forman el aparato vestibular. Es el encargado de detectar las fuerzas de aceleración que actúan sobre la cabeza. La inflamación del aparato vestibular recibe el nombre de Laberintitis y causa vértigos que no permiten a la persona ponerse en pie.

El aparato vestibular está formado por: el utrículo y el sáculo y los canales semicirculares. Los canales semicirculares son parecidos a una asa de una taza de café, están así mismos llenos de líquido endolinfatico, ubicados por fuera del vestíbulo. Estos se sitúan en tres planos del espacio y captan las aceleraciones angulares como, voltear la cabeza, echarla hacia atrás o hacia los lados.

Las señales elaboradas en el aparato vestibular son las responsables del equilibrio y de muchos reflejos implicados en su mantenimiento. En el sáculo y el utrículo se encuentran los receptores para la aceleración lineal tanto vertical (subir o bajar en un ascensor), como horizontal (acelerar o frenar un carro).


Higiene del oído:

1. Mantener limpio el conducto auditivo externo.

2. No introducir objetos duros y puntiagudos en el oído que puedan perforar el tímpano.

3. Abrir o taparse debidamente los oídos ante ruidos fuertes o explosiones para evitar la ruptura del tímpano.

4. Sonarse la nariz para evitar que las mucosidades pasen al oído y produzcan inflamación.



Tomado de: Curtis, H. y Barnes. N. S. (1992). Invitación a la Biología.
Editorial Medica Panamericana S. A. España.
Guillén, O. e Isturiz, C., (1995). Ciencias Biológicas 8º año. Librería.
Editorial Salesiano S. A. Caracas.
Kimball, L. W. (1986). Biología. Addison-Wesley
Iberoamericana. México.
Mazparrote, S. (1998). Biología 8º grado.
Editorial Biosfera C. A. Caracas.
Soto, G., Parga, D. e Ibarra, J. (2001). Olimpiadas. Ciencias 8.
Editorial Excelencia C. A. Caracas.
Téllez, G., Leal, I. y Bohorguez, C., (1995). Biología Aplicada.
Editorial Mc Graw-Hill. Latinoamericana. S. A. Bogota

Fuentes de fotografias
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/esp_imagepages/1092.htm
http://my.webmd.com
 
 
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