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En el siglo V a.C., una epidemia de peste azotó la ciudad
de Atenas, en Grecia, y una cuarta parte de su población
falleció por esa causa.
Se cuenta que los atenienses enviaron una delegación a la
ciudad de Delfos, para preguntar al dios Apolo cómo podrían
combatir la peste.
Según la leyenda, los integrantes de la delegación
obtuvieron la siguiente respuesta:
Para acabar con la peste, los habitantes de Atenas debían
duplicar el volumen del altar de Apolo. Este altar tenía forma de cubo,
y los atenienses duplicaron los lados del altar para cumplir la
orden, pero la peste se tornó mucho más violenta.
"¿Qué pasó?'', se preguntaron los afligidos
atenienses.
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Se
sabe que el volumen de un cubo de arista igual a es . Por lo tanto, al duplicar la arista del cubo, que fue lo que
hicieron los atenienses, se obtuvo un cubo de volumen ; es
decir, el volumen del altar no quedó duplicado sino multiplicado
por 8.
Las órdenes de Apolo no fueron obedecidas. Después
de muchas discusiones se llegó a una conclusión: para
que un cubo de arista x se pueda duplicar en volumen, debía
construirse un cubo de arista igual a x multiplicada por un número
un poco extraño, un número que no era entero ni podía
expresarse como proporción entre dos enteros.
Por ejemplo, si el cubo original tiene arista igual a 5cm, su volumen
es . Si se construye un cubo que tenga
el doble de su volumen, es decir,
su arista será igual a un número x que satisface , es decir,
Si se llama m al número que, elevado al cubo, es igual a
2, tendría que ser , pues
y como , entonces resulta
Ese número m que, elevado al cubo, es igual a 2, y que hoy
escribimos como , es el factor por el cual hay
que multiplicar a la arista de un cubo para obtener otro cubo de
volumen doble. era ese número
extraño que intentaban en vano los matemáticos expresar
como fracción, o proporción entre dos enteros.
Con el estudio, al pasar de los años, se demostró
que esto es imposible, es decir, que , como otros números, no
puede expresarse como proporción (también llamada
razón) entre dos enteros. De allí que este número
y todos los que tienen esa característica, sean llamados
irracionales. |
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El estudio de los números irracionales comenzó con
la aparición de los primeros ejemplos de estos números
"raros", seis siglos antes de Cristo. Cerca de 2000 años más
tarde, se hace más clara la idea de lo que estos números
representan, con el trabajo del matemático francés
Nicolás Chuquet, (S. XV) y más adelante en el siglo
XIX con el desarrollo de las teorías de Dedekind y G. Cantor
sobre los irracionales.
Lo primero que se puede decir
acerca de un número irracional es que no se puede expresar
como una fracción. Esta es la característica que lo
define como irracional.
Como todo número racional
tiene una expresión decimal que contiene, o bien un número
finito de cifras decimales, o bien un número infinito de
cifras formadas por la repetición periódica de un
número finito de cifras,
se puede concluir que un número irracional tiene, en su expresión
decimal, una cantidad infinita de cifras no periódicas. En
otras palabras, todo número irracional tiene la característica
siguiente: su expresión decimal no puede escribirse completa
jamás, porque jamás se terminaría de escribir
una cantidad infinita de cifras decimales.
Esto hace que sean números
realmente difíciles de manejar si se quieren expresar con
cierta exactitud. De hecho, con total exactitud no se les puede
manipular en operaciones aritméticas por su misma naturaleza.
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En lo que sigue se expondrán algunos de los intentos que
se han hecho a través de la Historia para encontrar aproximaciones
cada vez mejores del número , comenzando por el trabajo de Arquímedes
de Siracusa.
La idea de Arquímedes fue la siguiente:
Si se tiene un círculo de radio igual a 1, entonces su área
es exactamente igual a .
para aproximarse al valor de , Arquímedes
trazó un octógono regular inscrito en la circunferencia,
y otro circunscrito a ella: |
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El área del octógono inscrito en la circunferencia
es menor que el área del círculo, y ésta,
a su vez, es menor que la del octógono circunscrito.
Área
del octógono inscrito : 2,8. Área
del octógono circunscrito : 3,3.
Luego, .
Duplicando ahora el número de lados de los polígonos
inscrito y circunscrito a la circunferencia, es decir, tomando
polígonos regulares de 16 lados para inscribir y circunscribir
a la circunferencia, se obtienen áreas mucho más
cercanas a .
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Así,
sucesivamente, se pueden construir polígonos inscritos y
circunscritos a la circunferencia, con número cada vez mayor
de lados, lo que implica que sus áreas son cada vez más
cercanas al área del círculo, que es .
Arquímedes llegó a calcular las áreas de los
polígonos de 96 lados, obteniendo:
Área
del polígono inscrito (96 lados) :
Área
del polígono circunscrito (96 lados) :
Es decir, obtuvo que
en la época de Arquímedes no se sabía que fuera irracional, ni se conocía una expresión racional
que aproximara mejor a que las que este brillante matemático
encontró.
Más adelante, otros matemáticos obtuvieron mejores
aproximaciones de y sólo en la segunda mitad
del siglo XVIII se pudo demostrar que es irracional. Recientemente, con la ayuda de las computadoras,
las primeras 16 millones de cifras decimales de han sido calculadas.
Las aproximaciones a que se obtienen a través
de los polígonos inscritos en la circunferencia son todos
números racionales menores que y se llaman aproximaciones por defecto.
Las que se obtienen calculando las áreas de los polígonos
circunscritos son números racionales mayores que y se
llaman aproximaciones por exceso.
Si se quiere aproximar por defecto el número con un
número racional con 7 cifras decimales, por ejemplo, y sabiendo
que las primeras 10 cifras decimales de son:
entonces simplemente se toman las primeras 7, pues
Esto es cierto porque
y por otro lado
Como estos dos números racionales tienen el mismo denominador,
y entre los numeradores, el orden es
se concluye que
Este número racional: 3,1415926 es una aproximación
por defecto de . También lo son: etc.
para obtener una aproximación por exceso, que tenga 7 cifras
decimales, se copian las primeras 6 cifras decimales y se cambia
la séptima cifra por otra mayor.
En lugar de 3,1415926 se escribe, por ejemplo, 3,1415927 y así
es decir, 3,1415927 es una aproximación por exceso de . para verificar que, en efecto, , se puede escribir
como tiene, en sus primeras cifras decimales
14159265 y
lo mismo ocurrirá con todas las aproximaciones de que tengan hasta la séptima cifra decimal exacta:
y así sucesivamente, se puede comparar 3,1415927 con cualquier
aproximación de por defecto, y siempre resultará
que 3,1415927 es mayor.
Esto permite concluir que 3,1415927 es mayor que , puesto
que si fuera menor que , existiría
una aproximación de por defecto
que sería mayor que 3,1415927, y se acaba de ver que esto
no ocurre. |
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Ahora,
podría alguien hacerse la pregunta: ¿cómo se
sabe, con certeza, que un número es irracional?
El hecho de que un número tenga muchas cifras decimales,
ya sean 10.000 ó 10.000.000, no quiere decir que sea irracional,
pues se ha dicho ya que, si la cantidad de cifras decimales es finita,
el número en cuestión es racional.
De manera que, por ejemplo, si alguien intenta calcular y encuentra hasta 10.000.000 de cifras decimales y aún
no termina, esto no garantiza que sea irracional, pues si llegase
a terminarse la operación en la cifra decimal que ocupa el
lugar 20.000.000, sería racional.
Por eso, es necesaria una demostración matemática,
irrefutable, que, a través de un razonamiento deductivo,
muestre que es irracional.
Por ejemplo, la siguiente es una demostración de ese tipo:
se comenzará por suponer que es racional, y
a través de un razonamiento correcto, a partir de esa suposición,
se llegará a una conclusión que es falsa. Como esa
conclusión se obtuvo a partir de la suposición de
que es racional, se concluye que es
falso también que sea racional y por lo tanto, es irracional.
Ahora bien, si es racional, es porque existen
enteros a y b tales que .
Es decir, se puede expresar como una fracción,
y pueden escogerse a y b, de manera que sea irreducible, es decir, que
a y b no tengan divisores comunes mayores que 1.
Como , entonces , por lo tanto
esto quiere decir que es un número par (los números
pares son todos los múltiplos de 2) y por lo tanto, tiene
que ser par también, porque si fuera impar, sería
igual a un número par más 1:
y
es decir, sería también igual
a un número par más 1; dicho de otra manera, sería también impar.
Como es par, , para algún entero k, y entonces
Pero además se tenía que , y entonces
Dividiendo entre 2 ambos miembros, se obtiene
Pero esto quiere decir que también
es un número par, y por lo tanto b, igual que a, es un número
par.
Si a y b son números pares, ambos tienen al 2 como divisor,
y esto es imposible porque se había supuesto al comienzo
de la demostración, que el M.C.D. entre a y b era 1.
Así, se concluye que la suposición original de que
para ciertos enteros a y b, es falsa.
La demostración de que un número es irracional puede
ser muy difícil. De hecho, tomó mucho tiempo a los
matemáticos hacer una demostración de la irracionalidad
de , hasta
que, en la segunda mitad del siglo XVIII, J. H. Lambert logró
dar una demostración.
Sin embargo, los misterios de no parecen tener
fin. El matemático holandés L. E. J. Brouwer (1881-1966)
planteó lo siguiente: es un problema insoluble el saber si
es verdadero o falso que en la expresión decimal de existen 100 ceros consecutivos. Como la expresión decimal
de es infinita, aunque hasta ahora no han aparecido los cien ceros
consecutivos, no se puede asegurar que no aparecerán en algún
lugar.
Por otra parte, si llegaran a aparecer los cien ceros consecutivos,
se podría cambiar la pregunta por la siguiente: ¿aparecerán,
en la expresión decimal de , 1000 ochos consecutivos?
Seguiría sin respuesta la pregunta. En realidad, hay infinitas
preguntas como ésta, sobre , sin respuesta.
Otro número irracional muy famoso es el que se conoce como
el "el número de oro ''y que surge de la llamada "proporción
áurea''. (Proporciones). El número de oro
es igual a , y ha sido considerado por muchos como símbolo de la
conexión entre el arte y la matemática.
Se dice que un rectángulo ABCD tiene proporción "áurea''
si
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| Esta proporción
la tiene el famoso Partenón, construido en Atenas en
el siglo V a.C. |

Partenón
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Muy interesante resulta la aparición de este número
en otros fenómenos de la imaginación matemática
y de la naturaleza. Por ejemplo, se considera la siguiente sucesión
de números: en la cual, a partir del 3er número,
cada uno es igual a la suma de los dos anteriores, y los puntos
suspensivos indican que se puede continuar con esta manera de generar
los números subsiguientes indefinidamente.
Es la llamada sucesión de Fibonacci, por ser éste
el apodo del matemático italiano Leonardo de Pisa, quien
la estudió detalladamente, en el siglo XII.
Si se calculan los cocientes de cada número de la sucesión
entre su antecesor, por ejemplo:
se obtiene otra sucesión de números racionales que
se aproximan cada vez más al número de oro:
Es decir, los cocientes son aproximaciones por defecto y por exceso
del número de oro , alternándose: |
Por
defecto
|
el
número de oro |
por
exceso |

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Otro dato sorprendente de esta sucesión, es que, el resultado
sobre los cocientes, que se aproximan cada vez más al número
de oro, ocurre igualmente cuando la sucesión se construye
a partir de cualquier otro par de números.
Por ejemplo, las siguientes sucesiones:
y
ambas tienen la misma propiedad descrita arriba. Las sucesiones
de cocientes:
y
son aproximaciones por defecto y por exceso, cada vez más
cercanas al número de oro: .
En el crecimiento de las hojas en muchos tallos, en la geometría
del caracol, y de las espirales en general aparece también
el misterioso número de oro.
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Enzensberger,
H. M. (1997). El Diablo de los números. Madrid: Ediciones
Siruela.
Guelli, O.
(1992). Contando a História da Matemática.
Sao Paulo: Editora Ática.
Huntley, H.
E. (1970). The Divine Proportion. A Study in Mathematical Beauty.
New York: Dover Publications.
Perero, M.
(1994). Historia e historias de Matemáticas. México,
D.F.: Grupo Editorial Iberoamérica, S.A. de C.V.
Fuentes de fotografias
http://wiem.onet.pl/wiem/bmp/1034-83.jpg
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