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Las ecuaciones lineales y cuadráticas fueron estudiadas
por los babilonios, como lo revelan algunas tablas de arcilla
que datan del año 2.100 a.C.
Una ecuación cuadrática (o de segundo grado)
es una ecuación en la cual la incógnita está
elevada al cuadrado, y no está elevada a exponentes
mayores que 2. El siguiente problema aparece en una tabla
de arcilla de Babilonia, y para su solución se recurre
a una ecuación cuadrática:
"Una
viga de 30 unidades de largo se apoya verticalmente contra
un muro. Si la extremidad superior de la viga se coloca 6
unidades más abajo, ¿en cuántas unidades
se desplazará el otro extremo de la viga?'' |
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Para la solución
de este problema, los babilonios usaban el Teorema de Pitágoras,
pues ellos conocían el Teorema, aunque muy probablemente
no conocían ninguna demostración del mismo.
El triángulo
que se obtiene en la figura de arriba es rectángulo,
y se conocen las medidas de dos de sus lados: la hipotenusa
(mide 30 unidades, pues representa la viga) y el cateto vertical,
que mide 24 unidades. El cateto horizontal, que representa
el segmento recorrido por la extremidad inferior de la viga,
es la incógnita.
Gracias al Teorema de
Pitágoras, se puede asegurar que
Estamos en presencia de
una ecuación cuadrática, o ecuación de
segundo grado.
Se denomina "cuadrática"
por estar la incógnita elevada al cuadrado.
La otra denominación que tienen estas
ecuaciones: "de segundo grado" se debe a que, en
general, se llama "grado de una ecuación"
al mayor exponente al cual esté elevada la incógnita
en esa ecuación.
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Volviendo a la ecuación de segundo grado que surgió
a raíz del problema babilonio, se tiene:
Resolviendo, se obtiene
:
La solución de la
ecuación es, entonces, aquel número que, elevado
al cuadrado, sea igual a 324.
Como se sabe que todo número negativo
elevado al cuadrado es un número positivo, hay dos
soluciones para la ecuación:
En efecto,
y
Pero los babilonios no
conocían los números negativos, y, además,
siendo la incógnita una representación
del tamaño de un segmento, no puede ser un número negativo.
Así, la solución al problema
es , pues . en otras palabras, la extremidad inferior
de la viga se desplazó 18 unidades cuando su extremidad
superior descendió 6 unidades.
Muchos otros problemas geométricos,
cuya solución requería de una ecuación
de segundo grado, fueron resueltos por los babilonios muy
hábilmente.
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| El
ejemplo del problema babilonio, que conducía a la ecuación
, presenta una ecuación cuadrática de las
más sencillas de resolver, pues solo contiene la incógnita
al cuadrado y números que se agrupan para dar paso a una
ecuación del tipo
(en este caso se obtuvo ) y la solución final se encuentra
al determinar , siempre que sea un número positivo, puesto que si es negativo,
no existe ningún número real que, elevado al cuadrado,
dé un número negativo.
De nuevo, si se determina , entonces se tiene que la ecuación
tiene dos soluciones:
porque
y
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Hay ecuaciones cuadráticas menos sencillas que la anterior,
y son las del tipo
donde y son números reales y . |
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Las ecuaciones
A, B y C son ecuaciones
cuadráticas.
En la ecuación B, se tiene
que los términos están escritos como en la ecuación
general:
donde y .
La ecuación A se puede
reordenar de manera que tenga la misma forma que la ecuación
B:
Igualmente, se reordena C:
Incluso, puede presentarse una
ecuación cuadrática de la manera siguiente:
El lado izquierdo de
la ecuación es sencillamente
Aplicando la propiedad
distributiva, se obtiene
Así, resulta que
Luego, la ecuación
es equivalente a la siguiente:
|
Cuando la ecuación
es dada de la forma se facilita,
en muchos casos, la solución, pues basta con encontrar un número
que, al restarle 2, sea igual a . Como
, entonces
resultan las dos ecuaciones lineales
-
se obtiene ahora:
- Estas son las dos soluciones
de la ecuación cuadrática
-
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| Esto
se comprueba fácilmente, sustituyendo cada uno de estos valores
en cualquiera de las dos expresiones equivalentes de la ecuación.
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Por ejemplo, al sustituir
en , se obtiene:
Al sustituir :
Si se presenta ahora la ecuación
de nuevo se observa que
el lado izquierdo representa el producto y aplicando la ley distributiva de la multiplicación
respecto a la suma, se obtiene:
Así, la ecuación
es equivalente
a
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| Es
bueno resaltar aquí el hecho siguiente: los
productos de la forma |
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son
llamados productos notables y, como se vio en los ejemplos
anteriores, se pueden expresar de la siguiente manera: |
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| La
razón por la cual estas igualdades son ciertas es que,
aplicando la propiedad distributiva del producto respecto
a la suma, se obtiene lo siguiente: |
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De manera que la expresión es igual a
Nunca debe cometerse el error
de escribir
La geometría ayuda
a convencer a los incrédulos de que
cualquiera que sea el número
positivo representado por .
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Si se tienen los cuadrados siguientes, cuyos lados son 7 y , respectivamente:
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Resulta que el área
total que encierra esa figura es igual a
pues el área de un cuadrado
es igual al cuadrado de su lado.
Ahora bien, se construye sobre la figura anterior
un cuadrado de lado (ver figura de la izquierda)
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El área del cuadrado recién construido es igual a
, pero también se puede expresar como la suma de las
áreas 1,2,3 y 4 señaladas.
Área
1 = |
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Área
3 = |
Área
2 = |
|
Área
4 = |
por lo tanto,
La Geometría fue, durante
muchos siglos, una magnífica compañera del Álgebra.
El famoso matemático griego Euclides desarrolló en
el siglo IV a.C. unos interesantes métodos para resolver
ecuaciones algebraicas con ayuda de la Geometría. A esta
disciplina se le llamó "Álgebra Geométrica".
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A continuación
se mostrará uno de los ingeniosos métodos del Álgebra
Geométrica usados para resolver ecuaciones de segundo grado.
Se tiene la ecuación
cuadrática
En el tiempo de Euclides,
esta ecuación se planteaba con palabras, no con los símbolos
que ahora se usan. El planteamiento de la ecuación era algo
así: "Si el área de un cuadrado más 8 veces
el lado es igual a 48, ¿cuánto mide el lado del cuadrado?"
como la incógnita es el lado del cuadrado,
y se le asigna a la incógnita el símbolo , resulta que el área
del cuadrado en cuestión es igual a .
Geométricamente, la ecuación se puede
interpretar así:
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La suma de las áreas del cuadrado y el rectángulo
es igual a 48 unidades, según la ecuación.
Pero si ahora se divide el
rectángulo en 4 partes iguales:
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Cada pedazo del rectángulo dividido puede anexarse al cuadrado
de lado (ver imagen de la izquierda) |
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El área de esta figura
es igual a 48 unidades.
Para encontrar el valor de
, se hace lo siguiente:
se completa la figura para
obtener un cuadrado.
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Cada trozo agregado
en las esquinas de la figura anterior es un cuadrado de lado 2.
Así, a la suma de áreas
que se tenía, se han agregado las áreas de 4 cuadrados
de lado 2:
como en toda ecuación,
debe sumarse al otro lado de la igualdad esa misma cantidad para obtener
una ecuación equivalente:
es decir, .
esto significa que el área del cuadrado
nuevo es igual a
y también igual
a 64 unidades.
Pero el área del cuadrado grande es igual
al lado elevado al cuadrado, y el lado de ese cuadrado es igual
a . por lo tanto,
su área es igual a
en otras palabras,
como y también , se tiene que hay dos posibles
soluciones:
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De nuevo, representa la medida de un segmento y por eso no
puede ser negativa, así es que se toma, en este caso, sólo
la solución 1 (tal y como lo hacían
los griegos).
Entonces , por lo tanto es la solución positiva de la ecuación.
Para encontrar la otra solución de la ecuación,
se toma la ecuación 2:
De manera que y son las soluciones de la ecuación original. |
Ejercicio:
Sustituye los valores y en la ecuación original para que verifiques
que ambos son soluciones de la misma. |
Este método para resolver ecuaciones cuadráticas se
llama el método de la completación de cuadrados, porque
se completa un cuadrado geométricamente, y también
se realizan operaciones algebraicas en la ecuación, que la
transforman en una ecuación del tipo
Partiendo de una ecuación
del tipo
en el ejemplo anterior,
la ecuación
se escribió como sigue:
Se dice que "se completó un cuadrado"
porque se logró obtener la expresión , que es el cuadrado de un número,
sumando en ambos miembros de la ecuación una cantidad apropiada,
en este caso, 16.
Si se desea, se puede completar un cuadrado algebraicamente,
sin hacer la construcción geométrica que le corresponde,
como en el ejemplo siguiente:
Se observa que, para
obtener una expresión de la forma a partir de la expresión , necesariamente debe ser igual a 3, puesto que , y así,
Ahora, para obtener la
expresión completa se suma 9 a ambos miembros de la ecuación
original:
La expresión se ha completado para formar un cuadrado,
en este caso, y así la ecuación se resuelve con facilidad, pues
se obtiene:
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(pues y ).
La ecuación 1 da y la ecuación 2
da .
La construcción geométrica correspondiente,
es la siguiente:
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| El rectángulo
que se observa a la derecha se dividió en 4 partes iguales:
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Estos rectángulos de lados y fueron anexados al cuadrado de lado .
Se completa el cuadrado, agregando
4 cuadrados de lado igual a en cada esquina: |
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Las soluciones de las ecuaciones cuadráticas se pueden hallar
a través de muchos métodos distintos. El anterior
es sólo uno de tantos, y es apropiado para resolver con gran
facilidad ecuaciones del tipo , es decir, .
Pero existe una fórmula,
llamada la fórmula general para la resolución de ecuaciones
de segundo grado, que es aplicable a todas las ecuaciones cuadráticas
Esta fórmula es
muy útil, sobre todo cuando otros métodos resultan complicados.
Es la siguiente:
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En algunos textos aparecen las dos fórmulas anteriores en una
sola:
hay varios datos acerca
de las soluciones de una ecuación cuadrática que se
pueden deducir de esta fórmula. |
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Es importante
encontrar la vía que muestra la equivalencia entre los distintos
métodos para determinar las soluciones de una ecuación
cuadrática.
Por ejemplo, si se tiene una
ecuación del tipo
(es decir, donde ), al aplicar la fórmula general
se obtiene
esto se puede transformar en
la fórmula equivalente:
o
Cuando se resuelve la misma ecuación
a través de una completación
de cuadrados, se hace lo siguiente:
Así, se obtiene del lado
izquierdo de la igualdad el cuadrado perfecto, y la ecuación
se transforma en:
esto significa que
y finalmente, se obtiene
El saber que esta fórmula
es equivalente a la fórmula general en el caso en que , nos garantiza que el método de la completación
de cuadrados producirá las mismas soluciones que el uso de
la fórmula general.
Aunque ya los babilonios, hace unos 4.000 años,
conocían la manera de encontrar la solución positiva
de una ecuación cuadrática del tipo
el método empleado era
descrito en palabras al estilo de una receta y no se estableció
la fórmula general que hoy conocemos, sino hasta el siglo XVI,
cuando se introdujeron los símbolos necesarios para expresar
fórmulas algebraicas. |
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Bibliografía recomendada:
Porras, O. (2002). Polinomios. Mérida: Ediciones
de la Escuela Venezolana para la Enseñanza de la Matemática.
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