Los cuentos tradicionales,
son narraciones de tradición oral en todo el mundo. Como
manifestación del folclore, los cuentos tradicionales se
han transmitido de generación en generación, sufriendo
con el tiempo muchas alteraciones debido a las incorporaciones o
eliminaciones que realizaban los narradores. Durante este proceso
de difusión cultural algunos se escribieron, pasando de nuevo
a la transmisión oral, que es el rasgo fundamental de los
cuentos tradicionales y de toda la literatura popular.
El primer testimonio escrito de cuentos fantásticos aparece
en Europa en el siglo XVI. Pero es Charles Perrault con Cuento
de Mamá Oca quien despierta gran interés por estos
temas.
Las traducciones de Las mil y una noches
ayudaron al desarrollo de este género literario.
El triunfo llegó con el romanticismo de la mano de los hermanos
Grimm, que realizaron una recopilación y estudio de cuentos
de hadas de la tradición europea en Cuentos para niños
y familias, obra de la que se hicieron siete reimpresiones de
1812 a 1857. En el siglo XX se realizaron estudios sobre estos cuentos,
entre los que destacan Morfología del cuento (1928).
Los cuentos tradicionales tienen una estructura parecida. Todos tienen
un espacio tópico en que se realizan las cosas cotidianas:
como la cocina del palacio en Cenicienta,
el taller de Gepetto en Pinocho,
la casa de los
niños en Peter Pan.
Y
un espacio fantástico en el que se realizan las fantasías
y los actos mágicos:
el palacio del príncipe
en Cenicienta,
el mar en Pinocho,
la tierra del Nunca Jamás
en Peter Pan.
Además
tienen unos personajes más o menos fijos como el héroe
o heroína Blancanieves
Caperucita,
Pulgarcita,
Y un villano:
La bruja,
El lobo,
El ogro.
La
historia se repite de una manera similar. Hay una prueba calificante
en que el protagonista se convierte en héroe o heroína
y muchas veces se le entrega un Objeto Mágico.
La espada al Príncipe
de la Bella Durmiente.
La
zapatilla a la Cenicienta.
La manzana a Blancanieves.
A
continuación de la descripción del acto heroico viene
un final feliz.
Hay cuentos con descripciones llenas de detalles con secuencias de
acontecimientos de principio a fin.
En
la literatura contemporánea surgen los cuentos con un formato
diferente. Por ejemplo Jorge Luis Borges se convirtió en el
escritor más importante de la Argentina moderna, especializado
en la creación de cuentos que aparecen en su obra Ficciones
en 1945).
Jorge Luis Borges
Tomado de:
http:// www.cervantes.org/borges.html
Horacio Quiroga
También se destacan el chileno Baldomero Lillo que escribió
cuentos de mineros, como Sub terra (1904), y Horacio Quiroga autor
uruguayo de historias de la jungla quien, en Cuentos de la selva (1918),
combinó un enfoque de tipo regional centrado en la relación
entre los seres humanos y la naturaleza primitiva, con la descripción
de fenómenos psicológicos extraños en unos cuentos
de misterio poblados de alucinaciones.
Tomado de: http://www.patriagrande.net/uruguay/
horacio.quiroga
En los cuentos contemporáneos
la estructura cambia. Los acontecimientos son inmediatos. Es frecuente
que tengan un antihéroe que es un personaje común
y corriente. Los acontecimientos son inmediatos. El final es normalmente
inesperado.
Los cuentos populares y de la tradición indígena son
especies de leyendas que provienen de la tradición oral y son
recreados por las diferentes generaciones con versiones adecuadas
a los intereses de sus tiempos.
Algunos cuentistas venezolanos son: Julio Garmendia con obras como:
La Tienda de muñecos, el Cuento Ficticio, El alma; Arturo
Uslar Pietri; Salvador Garmendia, con obras como: Maniquíes,
Noche 9:30; Aquiles Nazoa; Aníbal Nazoa.
Otros cuentistas latinoamericanos
importantes son Julio Cortázar, Gabriel García Márquez,
Horacio Quiroga, Juan Rulfo, Mario Benedetti.
Veamos el estilo de un cuento contemporáneo en estos segmentos
de La Tienda de Muñecos de Julio Garmendia:
"No tengo suficiente filosofía
para remontarme a las especulaciones del pensamiento. Esto explica
mis asuntos banales y porqué trato de encerrar en breves
líneas la historia- si así puede llamarse la Tienda
de Muñecos de mi abuelo, que después pasó a
manos de mi padrino y de las de éste a las mías. A
mis ojos posee esta tienda el encanto de los recuerdos de la familia.
Y así como otros conservan los retratos de sus ante pasados
a mí me basta, para acordarme de los míos pasar la
mirada por los estantes donde están alineados los viejos
muñecos, con los cuales nunca jugué".
Comparemos con el estilo de este fragmento de un cuento guatemalteco
de Luis Alfredo Arango. Celina era una niña bien bonita, la
gente del callejón del arrocero, en el barrio de Belén,
la veía todos los días y nunca terminaba de admirarla.
Y es que mientras más crecía Celina, más bonita
se ponía...en verdad se parecía a la pequeña
estatua de la Virgen del Socorro, llena de gracia y morena. Hasta
su nombre era extraño, como venido del cielo o sacado de algún
libro de cuentos.
Tomado
de:
Cortázar, J. ( 1995). Casa Tomada y otros relatos. Barcelona:
Plaza & Janes.
Cuentos de animales fantásticos para niños. (1984).
Sao Paulo: Coedición Latinoamericana.
Cuentos de espantos y aprecidos. ( 1967). Sao Paulo: Coedición
Latinoamericana.
Enciclopedia ENCARTA. Microsoft. Versión 1998. USA: Microsoft
Co.
Garmendia, J ( 1990). La Tienda de Muñecos. Caracas: Monte
Ávila.
Garmendia, S. ( 1991). Los Pequeños Seres. Caracas: Monte
Ávila.
Rama, A. (1987). Antología del techo de la ballena. Caracas:
Fundarte.
Nazoa, A. ( 1992). Obras incompletas. Caracas: Monte Ávila.