La novela es una narración
extensa, por lo general en prosa, con personajes y situaciones reales
o ficticios, que implica un conflicto y su desarrollo que se resuelve
de una manera positiva o negativa.
El término novela (del italiano novella, 'noticia', 'historia',
que a su vez procede del latín novellus, diminutivo de novus,
'nuevo') procede de las narraciones que Giovanni Boccaccio empleó
para designar los relatos y anécdotas en prosa contenidos
en su Decamerón. Como género es el resultado de la
evolución que arranca en la epopeya y sigue con el romance.
El desarrollo de la novela es lento. No es predecible como el del
cuento ya que depende del género de novela. Dentro de la
narrativa contemporánea tienen características muy
diferentes la novela romántica, a la novela de denuncia del
boom latinoamericano, a la novela policíaca como las de Ágata
Christie.
Los grandes maestros de la novela moderna son Stendhal
y Honoré de Balzac. Stendhal es el gran psicólogo
del amor, la ambición y el ansia de poder, y es autor de obras
magistrales como "Rojo y Negro" o "La Cartuja de Parma",
en las que aparece un nuevo tipo de héroe, el "inadaptado"
social. Balzac, con su vasta obra en 47 volúmenes, "La
comedia humana", hace un retrato de la sociedad francesa marcado
por la ambición material y el desarrollo tecnológico.
Stendhal
Honoré
de Balzac
Gustave
Flaubert
Émile Zola
La siguiente generación de novelistas franceses manifiesta
un profundo interés por la novela como obra. Gustave
Flaubert se propone con "Madame Bovary" y "La
educación sentimental" escribir sobre la vida cotidiana
sin abandonar el sentido clásico de la forma y la precisión
propia de las epopeyas medievales. Otro gran novelista francés,
Émile Zola, compartía con Flaubert
la pasión por la ciencia y concebía la novela como una
suerte de laboratorio donde el autor experimenta con seres reales.
Fruto de esta concepción es su serie de veinte novelas.
La característica más destacada de la novela moderna,
así como del espíritu moderno, es su hondo sentido de
la historia. Entre los principales novelistas europeos cabe citar
a Alexandre Dumas padre y Victor Hugo
en Francia. Otra gran preocupación de los novelistas británicos
fue la crítica social, reflejada a través del diálogo,
la caracterización y la descripción, desarrolladas por
los maestros del siglo XVIII.
Alexandre
Dumas
Victor Hugo
Dickens
Emily Brontë
Dickens
realiza una crítica despiadada de la sociedad victoriana, con
situaciones cómicas que se presentan a veces con simpatía
siempre con la más absoluta intensidad. Su vida y su literatura
se sustentan sobre metáforas tan ilustrativas como el entierro,
la cárcel o el renacimiento. Dickens es el más grande
autor inglés desde Shakespeare. Algunos escritores victorianos
optaron por alejarse de los males urbanos y buscar refugio en la vida
rural. Tal es el caso de Emily Brontë, autora
de Cumbres Borrascosas.
La
letra Escarlata (1859) de Hawthorne explora con
sutileza la naturaleza del pecado y la conciencia puritana. Otro
destacado novelista que se sirvió del método simbólico,
Herman Melville, escribió un gran drama
poético sobre la conquista de lo absoluto, simbolizada en
la persecución de una ballena: Moby Dick (1851).
Hawthorne
Herman Melville
Mark
Twain
El novelista Mark
Twain censura con grandes dosis de ironía y humor
en Las aventuras de Huckleberry Finn (1884) los vicios de una sociedad
autocomplaciente. Este libro contribuyó asimismo al nacimiento
de un estilo literario típicamente estadounidense, al demostrar
las enormes posibilidades expresivas de la lengua coloquial.
La novela rusa
Durante el siglo XIX, marcado
en Rusia por el fervor intelectual y el compromiso político,
la novela se convierte en un arma contra el despotismo y la censura
y en un vehículo para la expresión de ideas éticas
y filosóficas. En este marco se presentan, Fedor
Dostoievski y Liev Tolstoi. Dostoievski
es el padre de la moderna novela psicológica y de ideas.
Convencido de que la naturaleza humana se define por sus extremos,
realizó un profundo análisis de la desesperación
y la marginación. Sus novelas "Crimen y Castigo"
(1866) y "Los Hermanos Karamázov" (1879-80) figuran
entre las obras de mayor repercusión en la literatura y el
pensamiento universal. Tolstoi logra representar de manera global
la compleja realidad de su país. Sus novelas "Guerra
y Paz" (1865-1869) y "Ana Karenina" (1875-1877) no
han sido superadas por ningún escritor posterior en su representación
del instinto y los afectos en el ámbito de lo cotidiano,
si bien su literatura pretende dar un sentido a la vida mucho más
profundo.
Fedor Dostoievski
Liev Tolstoi.
Camilo José Cela
España
Con la llegada del siglo XX
se inicia en España un amplio movimiento de renovación
cultural y artística -perfectamente ejemplificado en las
obras de Unamuno, Azorín, Valle-Inclán y Baroja- que
da lugar en el primer tercio del siglo a una prosa enormemente plural
y rica tanto estilística como temáticamente. Entre
los principales narradores de posguerra cabe citar a Camilo
José Cela (La familia de Pascual Duarte, 1942)
Latinoamérica
La novela hispanoamericana
en el siglo XIX se planteó la expresión de una conciencia
nacional, cargada de elementos sociales y morales como documento
histórico. Después de dos siglos de literatura esta
línea sigue viva en las obras actuales, cuyos temas siguen
siendo el nacionalismo, lo autóctono, la lucha por la libertad
frente a los dictadores y tiranos, y una permanente denuncia social
y moral. En la línea lírico-sentimental, el máximo
exponente puede ser "María" (1876) del colombiano
Jorge Isaacs, la mejor novela romántica
hispanoamericana de todos los tiempos.
Jorge Isaacs
En la misma línea están el argentino Eduardo Gutiérrez, con Juan Moreira (1880), en la que resuena el "Martín Fierro" y la interesante novela indigenista "Aves sin nido" (1889) de la peruana Clorinda Matto de Turner, que plantea los problemas de los indios y su proyección social.
Eduardo
Gutiérrez
Juan Moreira
Clorinda
Matto
Ricaldo Güiraldes
En el curso del presente siglo la novela ha sufrido importantes transformaciones temáticas y estilísticas.
El modernismo supone una multiplicación temática que va desde el cosmopolitismo, con matices históricos y psicológicos, como las obras de carácter regionalista, "Don Segundo Sombra" (1926), la mejor novela de Ricaldo Güiraldes, de tema gaucho, o Raza de bronce (1919), del boliviano Alcides Arguedas, una visión realista y objetiva del problema indígena. La revolución mexicana, en el primer tercio del siglo, favoreció una espléndida floración de novelistas, entre ellos Mariano Azuela, con "Los de abajo" (1916), premio Nacional de Literatura, y Martín Luis Guzmán, con "El águila y la serpiente" (1928).
Alcides Arguedas
Mariano Azuela
Martín Luis Guzmán
José
Eustasio Rivera
Rómulo
Gallegos
La novela regionalista, que había producido obras de inspiración
criolla y denuncia social, dejó paso a las llamadas 'novelas
de la tierra', que presentaban el enfrentamiento entre los hombres
y el medio, sus luchas y trabajos por transformar la realidad. Abrió
el ciclo "La Vorágine" (1924), del colombiano José
Eustasio Rivera, impresionante cuadro de costumbres, que
narra la destrucción del individuo por la naturaleza y alcanzó
su momento culminante con Doña Bárbara (1929), del venezolano
Rómulo Gallegos, pedagogo, periodista, presidente
de la República y excelente paisajista. A partir de 1940 se
produjo una clara ruptura con el realismo anterior, el realismo social,
para dar paso, a través de un largo proceso de maduración,
al llamado realismo mágico, que algunos autores han llamado
"lo real maravilloso americano".
Aparecen
obras de gran interés: El señor Presidente (1946) del
guatemalteco Miguel Ángel Asturias, premio
Nóbel en 1967, que describe magistralmente la deformación
del poder político; "Los pasos perdidos" (1953) y
"El siglo de las luces" (1962) del cubano Alejo
Carpentier.
Miguel Ángel
Asturias
Alejo Carpentier
Julio Cortázar
El triunfo de la revolución cubana, provocó una explosión de simpatía y optimismo; la aparición de numerosas revistas que apoyaban y promovían esa circunstancia histórica y, sobre todo, la fuerza de producción y la capacidad expansiva de la industria editorial catalana, que pretendía dominar y recuperar los mercados lectores de América Latina. Se consolidó el llamado 'boom de la novela latinoamericana', cuyos rasgos definitorios son: preocupación por la estructura narrativa, experimentación lingüística, invención de una realidad ficcional propia, intimismo y rechazo de la moral burguesa.
Tuvo sus teóricos, como el uruguayo Carlos Rama; sus promotores, como el argentino Julio Cortázar, el colombiano Gabriel García Márquez o el mexicano Carlos Fuentes, e incluso sus detractores, como le ocurrió al cubano Guillermo Cabrera Infante, en una etapa inicial.
Gabriel García
Márquez
Carlos Fuentes
Guillermo Cabrera
Infante
Tomado
de:
(1978). Rayuela. Caracas: Colección Ayacucho
Dumas, A. (1975). Los tres mosqueteros. Barcelona: Círculo
de Lectores..
García Márquez, G. (1999). Cien años de soledad.
Bogotá: Macondo.
Isaacs, J. (1991).
María. Caracas: Panapo.
Otero Silva, M. (1991). Casas Muertas. Caracas: Monte Ávila
Enciclopedia ENCARTA. Microsoft. Versión 1998. USA: Microsoft
Co