Aunque la civilización
humana ha pasado la primera gran parte de su historia sin conocer
la escritura, su invención ha modificado por completo la
cultura del hombre. Nuestro alfabeto ha evolucionado a partir del
alfabeto griego, creado hacia el año 900 antes de cristo
y continúa transformándose. Su última modificación
fue en 1993, con la eliminación de las letras ch y ll para
la edición de 1994 del Diccionario de la Real Academia Española.
La escritura del español representa la lengua hablada por medio
de letras y otros signos gráficos. El abecedario o serie ordenada
de las letras de un idioma es una representación gráfica
de los sonidos que emplean los hablantes. Éste nos permite
escribir cualquier palabra guiándonos por su pronunciación
y pronunciar cualquier palabra que leamos aunque desconozcamos su
significado. Nos basta escuchar la correcta pronunciación de
una palabra para poder escribirla. Y podemos escribirla conozcamos
o no el significado de la palabra.
Ahora bien, en nuestro abecedario no existe una correspondencia exacta
entre los sonidos y las letras. Hay letras que no representan ningún
sonido (como la h de huevo o almohada). Entonces, si el sonido no
nos puede orientar su escritura, ¿cómo
saber cuando una palabra lleva una hache?
Todas estas preguntas nos las responde nuestra gran aliada la ortografía.
La ortografía es el área de la gramática que
nos ayuda a saber cómo escribir una palabra correctamente,
sin temor a cometer errores.
Claro que la ortografía también a tenido que adaptarse
a los cambios que se incorporan a la lengua continuamente. Nuestra
lengua es una de las que más se acerca al principio de correspondencia
exacta entre los sonidos y las letras. Sin embargo nuestro sistema
de escritura no es exacto en este sentido. Es decir, no existe solamente
un sonido para cada letra ni solamente una letra para cada sonido.
Por lo menos no en todos los casos, y esto es una gran fuente de duda
a cerca de la forma como escribir correctamente. Otra fuente de dudas
es el uso de los signos de puntuación. Cuando hablamos, en
todas las palabras, pronunciamos con mayor intensidad una de sus sílabas.
Sin embargo no todas las palabras que escribimos tienen acento ortográfico.
¿Cómo
saber entonces cuáles palabras llevan acento y en qué
sílaba acentuarlas?.
De igual manera, en la pronunciación no hay paréntesis,
ni comillas. Por eso el uso de estos y otros signos
de puntuación son materia de la ortografía.
Tomado
de:
Grimm, Jacob; Grimm, Whilhelm. Los músicos de Brema. En:
Jacob y Whilhelm Grimm / Selección Martín Moreno;
traducción de José Muñoz E. (1996); Bogotá:
Panamericana.