El presente tema tiene como objetivo dar a conocer las actividades industriales venezolanas inscritas en lo que se conoce como el Sector Secundario de la economía. Se llama "Sector Secundario" a todas aquellas actividades que mediante procesos de transformación, en los cuales se emplean múltiples instrumentos de trabajo, logran aumentar el valor de los recursos que se extraen del suelo y subsuelo, o de las materias primas. El Sector Secundario depende directamente del primario por ser este el que le suministra, una vez llevados a cabo los procesos de extracción, sean minerales, forestales, agropecuarios o hidrocarburos, la materia prima está destinada a ser transformada en producto y luego insertada según las necesidades y exigencias de los mercados nacionales e internacionales.
Las encargadas de este proceso en primera instancia son las llamadas industrias básicas : Siderúrgica, Petroquímica e Hidroeléctrica; y las que elaboran artículos, como productos terminados, objeto de comercio e intercambio tanto nacional como internacional, son las llamadas industrias manufactureras. Entre los factores necesarios para la cabal expansión y mantenimiento de una sólida industria se cuentan:
A
La existencia y disponibilidad de los recursos necesarios, en las cantidades adecuadas para el funcionamiento de la infraestructura industrial, servicio de agua, servicio eléctrico y la materia prima susceptible de ser transformada; es decir, es necesaria la presencia previa de un sector primario eficiente.
B
La existencia de una infraestructura de transporte que haga posible el traslado de los artículos acabados desde las fábricas hasta los centros de comercio y consumo.
C
Disponibilidad de las grandes cantidades de capital suficientes para llevar a cabo este tipo de desarrollo, que bien pueden provenir del sector privado, bien del público.
D
Tecnología apropiada.
E
La mano de obra necesaria tanto para las tareas específicas, como técnicas, como para las de mediana complejidad, como mano de obra calificada, y para las de más sencilla realización, como la mano de obra no calificada.
Pero una industria manufacturera fructífera necesita, además de estos factores recién mencionados, un mercado en el cual colocar en condiciones favorables de competitividad los productos destinados a ser comercializados. Pues por más fructífero y eficiente que se muestre el sector industrial manufacturero de una nación, por más que su producción sea óptima, nada de esto tendría sentido si no se tiene un lugar en el cual colocar o vender lo producido.
Mientras mayor sea el número y el tamaño de los mercados en los cuales se pretenda participar, mayor será la producción que deba generarse para satisfacer la demanda, es decir la producción pasará a ser a gran escala, lo que reduce los costos de producción, facilitando así la creación de un mercado interno, que eventualmente sentará las posibilidades de competitividad en el exterior.
Ahora bien, sentado esto se hace necesario una aclaración acerca del término competencia. La competitividad es usualmente considerada uno de los pilares sobre los que se sostiene la dinámica del mercado e intercambio de mercancías. Actualmente se da por sentado que ésta estimula la creatividad e innovación, sin embargo, en el caso de los intercambios internacionales en América Latina en general y en Venezuela específicamente, este planteamiento al ser llevado a la práctica conlleva serias implicaciones para el desarrollo de las economías latinoamericanas.
Una de las características históricas
de la economía venezolana, característica
compartida en gran parte por los países latinoamericanos,
es la limitación de la exportación de un
solo producto. En efecto, desde el período colonial,
Venezuela se ha caracterizado por ser un país monoproductor
y monoexportador; primero la economía venezolana
se sostenía casi exclusivamente con las entradas
generadas por las ventas en el mercado exterior del cacao,
luego y en las mismas condiciones sucedió con el
café y por último, con el petróleo.
Esta tendencia hacia la monoproducción hace de la economía venezolana una economía atada a los vaivenes de los precios del mercado pero no al cambio de los precios de múltiples mercancías (pues sólo se explota un producto). Esto le daría a Venezuela un margen considerable para subsanar los déficit causados por una baja de precios por ejemplo, o para aprovechar la subida de los precios en beneficio de la nación, sino atada al cambio de precios de una sola mercancía, lo que hace de Venezuela un país cuya economía ganará o perderá dependiendo de cómo se cotice solamente el petróleo.
La finalidad de consolidar un sector manufacturero es abrir posibilidades para una eventual diversificación de la economía y de este modo contrarrestar los influjos negativos de la monoproducción y pasar a ser entonces, en la medida de lo posible, competidores en distintas ramas. En este sentido, la competencia como elemento fundamental del mercado plantea, en ocasiones, serias contradicciones. Por ejemplo, la tan aceptada creencia de que la competencia es la que genera una mejoría en el nivel de vida, pues, como ya se dijo, impulsa la creatividad e innovación en campos económicos, parece debilitarse al ponerse en evidencia el actual desequilibrio en los intercambios internacionales entre "grandes" y "pequeños" productores.
Algunos economistas sostienen que en realidad y en última instancia no existe tal competencia pues el mercado internacional y, en algunos casos, también el interno, está determinado por la presencia de grandes conglomerados económicos que cuentan con las condiciones para producir al más bajo costo y para manejar las más amplias redes de comercialización, transitando de este modo y cada vez más hacia una práctica monopolista, o lo que es lo mismo, la dinámica económica internacional tiende a favorecer por su propia naturaleza a aquellos que más posibilidades tienen, es decir a los "grandes", en detrimento de los que menos posibilidades tienen, los "pequeños".
Sin embargo, existen mecanismos ideados para controlar este desequilibrio: son los llamados mecanismos proteccionistas. Estos funcionan en el interior de cada nación y se aplican, de modo general, para proteger la industria nacional frente a los productos provenientes de industrias extranjeras, mediante diversas medidas con el objeto de posibilitar el desarrollo integral de la economía nacional. Más adelante se explicarán en detalle en qué consisten y cómo funcionan estos mecanismos en el caso específico de Venezuela. Sin embargo, estas medidas en numerosas ocasiones son vistas por la comunidad internacional como rasgos negativos que eventualmente trabarán el normal desenvolvimiento del sistema económico, aún cuando los países industrializados sean los que aplican estas medidas con mayor frecuencia.
Otro rasgo que merece ser mencionado es la dificultad de la creación de un mercado interno sólido cuando todas las energías están concentradas, por una parte, en lograr un sólo producto capaz de competir en el exterior y, por otra, en generar, mediante la comercialización de este sólo producto, la totalidad de las entradas del Estado, en lugar de, por ejemplo, consolidar un sistema tributario efectivo. Alguno autores coinciden actualmente cuando afirman que parece estar invertida la lógica económica imperante. Estos sostienen que la competitividad en el marco de la comercialización de productos en el ámbito internacional, difícilmente genera un mercado interno sólido, sino al contrario, la existencia de un mercado interno sólido debería preceder una eventual capacidad de competencia en el exterior. Del mismo modo que un atleta no se alimenta porque gana competencias, sino que al contrario, gana competencias porque, entre otras cosas, se alimenta.