Actividades del Sector Terciario Comercio
y economía informal
El presente tema tiene como objetivo estudiar el desarrollo del
comercio venezolano y su función en la conformación
de la economía nacional. Para esto se definirá lo
que se conoce como Actividades del sector terciario. Como acercamiento
al tema, los antecedentes del comercio actual y su importancia en
general, para luego pasar a estudiar los rasgos fundamentales del
mercadeo interno e internacional y de la economía informal
en Venezuela.
Sector terciario: Se
conocen como actividades del sector terciario a todas aquellas actividades
que constituyen las vías de intercambio, presentación
y comunicación de productos, y la prestación de servicios.
Es el último sector de la economía, no por ser el
menos importante, sino por estar encargado de la etapa final del
recorrido productivo, es decir, de la colocación de productos
en el mercado.
La Actividad Comercial, su importancia: La tendencia a intercambiar productos es tan remota como las primeras industrias humanas. Lo que es hoy el circuito económico internacional integrado en un sistema mundial de comercio, deviene del trueque de productos entre tribus "primitivas" que se realizaba hace miles de años. Esta tendencia se ha convertido en una de las principales características de la sociedad contemporánea, actualmente se realizan cotidianamente intercambios a gran escala, no sólo de mercancías y productos, sino también de ideas, información y conocimiento.
Como tal, se ha convertido en factor determinante en la
economía de todas las naciones. Estas, con el objeto
de lograr posiciones favorables en el mercado internacional,
configuran una serie de medidas, tendientes a modelar
el tráfico de bienes de consumo y servicios hacia
el interior y el exterior de las mismas, que constituyen
lo que se conoce como políticas comerciales.
El lugar por excelencia en el cual se llevan a cabo
estas actividades es el mercado, definido como el conjunto
de operaciones de compra y venta realizadas entre varios
actores. Intercambio que se da tanto al interior de
las naciones, lo que se denomina mercado interno, como
al exterior de ellas, llamado indistintamente mercado
exterior, mercado internacional, circuito económico
mundial. El carácter y naturaleza de los actores
son variados, y dependiendo del tipo de transacción
participarán el capital privado y/o el público.
Las actividades del sector terciario incluyen variados
ámbitos de acción, cada cual con características
propias, no tan acentuadas como para constituir categorías
completamente separadas, pero con particularidades en
cuanto a extensión, áreas de influencia
y mecanismos reguladores. Estos ámbitos son:
Comercio
nacional o interior
Está
conformado por el conjunto de actividades comerciales
realizadas al interior de las fronteras de una
nación, cuyo rasgo más característico
es la interactividad entre los diferentes estados,
regiones o provincias de un país.
Comercio
regional
Está constituido
por las actividades comerciales llevadas a cabo
dentro de los perímetros de una determinada
región, cuya dinámica está
determinada por la cercanía y actividad
de alguna ciudad importante que se erige como
centro principal en este ámbito de acción.
Comercio
local
Es el que se lleva a cabo
en el interior de la jurisdicción de una
ciudad, pueblo o localidad.
Comercio internacional
Es el que se realiza entre
los diversos estados que conforman la comunidad
internacional: Se fundamenta en las actividades
de importación y exportación.
Para lograr un exitoso
intercambio comercial internacional, es necesario que
se tomen en cuenta las siguientes condiciones:
Desequilibrio en la distribución
de los recursos naturales en las naciones participantes
del circuito económico mundial.
Técnicas productivas distintas
entre los países que negocian.
Existencia de una red de transporte y
comunicación que permita la movilización
eficiente de grandes cantidades de productos a grandes
distancias.
El
comercio en Venezuela: El intercambio tiene
extensos antecedentes, pues es una de las actividades
fundamentales para el sostenimiento de cualquier
sociedad. El caso de Venezuela no es distinto, en
efecto, ya antes de la llegada de los españoles
se supone existían mecanismos de intercambio
entre las distintas etnias asentadas en lo que luego
sería el territorio venezolano, sin embargo,
no se cuenta con datos ni cantidades precisas acerca
de dichas actividades.
Durante
el período que se conoce como de Conquista, el
comercio en Venezuela estaba determinado por una política
de extracción más que de exportación,
llevada a cabo por la Corona española, fundamentada
en los principios del mercantilismo
y en las necesidades propias de la monarquía
española.
El primer producto
exportado en Venezuela fue la perla, esta actividad
tiene su inicio a principios del siglo XVI con la explotación
de Cubagua.
Ahora bien, si es cierto que lo extraído
estaba destinado casi en su totalidad para la exportación,
más cierto aún es que esta exportación
dista mucho de ser la transacción que se
conoce actualmente. En efecto, la exportación
no estaba considerada como un factor fundamental
para el desarrollo de las economías de las
colonias, pues los productos destinados para exportación
no eran colocados en el mercado, donde existía
la posibilidad real de un intercambio positivo entre
los actores, sino que, iban directamente desde los
territorios de ultramar a las metrópolis.
En la Colonia, esta situación irá variando
paulatinamente hasta configurar las características
fundamentales que habían de predominar en la
economía nacional. Durante largos años
se fueron conformando las bases productivas que más
tarde permitirían la actividad exportadora. Se
conforma, entonces, una base agrícola que en
un principio se fundamentó en el cacao, y más
tarde en el café y una serie de otros cultivos.
Sin embargo, no será sino hasta la creación
de la Compañía Guipuzcoana cuando se inaugure
una verdadera actividad exportadora.
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En 1728 se le
otorga, por real cédula , el privilegio del
comercio entre España y la Provincia de Venezuela,
a la Guipuzcoana. Entre sus funciones estaban, primero,
asegurar el transporte del cacao, producto cuyo
uso se había generalizado en España
y que constituía materia de primera necesidad,
pero que no llegaba consecuentemente debido a los
conflictos a menudo presentados en la metrópoli
española; luego, garantizar que la totalidad
de remesas fuera enviada a la Corona directamente,
en lugar de ser enviadas a destinos más cercanos
y por lo tanto más económicos (caso
de México) como preferían los mercaderes
radicados en las colonias. Otra de las funciones
prefiguradas de la Compañía era activar
el comercio de las colonias españolas y acabar
con el monopolio
de la Corona, pero fue un objetivo nunca alcanzado.
En cuanto al comercio interior puede afirmarse que existían
bienes producidos para el uso y consumo interno que
a su vez podían ser susceptibles de exportación,
sin embargo, estaba aún en estado embrionario.
Esto se debe en gran parte al aislacionismo en el que
se mantenían las distintas regiones, producido
por la inexistencia casi completa de una infraestructura
de transporte y comunicaciones, además de las
propias normas jurídicas emanadas desde la metrópoli
que por su naturaleza incitaban a la disgregación
antes que a la integración.
No será sino
hasta mucho más tarde (inicios del siglo XX)
cuando se logró la integración regional,
al menos en cuanto a vías de comunicación
se refiere.
A finales del siglo XVIII comienza a configurarse el
café como producto de notable peso en la
producción y exportación en Venezuela,
y poco después (en 1804) pasa a ser el primer
producto sobre el cacao, cuya producción
comenzaría a declinar.
El primer tercio del siglo XIX
iba a tener consecuencias desastrosas para la economía
y comercio de venezoluela. Las guerras de independencia
traerían consigo la destrucción casi
total de la base productiva, por otra parte, los
ingresos recaudados por las aduanas de la flamante
república eran prácticamente nulos,
además de una intensa reducción ocurrida
en las exportaciones. Esto trajo como consecuencia
la desarticulación de la economía
y un concomitante deterioro del aparato productivo
y mercantil, situación que habría
de perdurar hasta algunas décadas después
de lograda la emancipación.
Los períodos que se conocen como el de la Oligarquía
Conservadora y Oligarquía Liberal serían
de lenta recuperación, mediante una administración
pública que puede llamarse prudente. Sin embargo,
los conflictos armados presentados con tanta frecuencia
en los años medios del siglo XIX, constituirán
notables obstáculos para lograr tal fin. Durante
este período Venezuela, por primera vez en muchos
años, contemplaría la aparición
en las exportaciones de otros rubros como el aguardiente
y las artesanías, no obstante, el café
y el cacao siguen siendo, para la época, los
productos de más vasto rendimiento.
A pesar de esto, la Guerra
Federal (1858-1863)
habría de producir un retroceso en la consecución
de la organización de una administración
pública eficiente. Se repiten los desmanes que
la República pensaba habían quedado atrás.
Desarticulación de la base productiva, destrucción
de las haciendas y despilfarro desbocado son las características
de estos cinco años.
Una vez terminada la Guerra Federal, y durante el
período guzmancista, la organización
de la administración y de la economía
venezolana recibirá un gran impulso. Entre
otras cosas, se crea la Hacienda Nacional, se instituye
la educación pública, se crea el Registro
Civil y se comienza con la edificación de
infraestructura de vías de comunicación.
Es importante señalar además, en 1879
Guzmán Blanco decreta la creación
del bolívar como unidad
monetaria.
El saldo del movimiento comercial, durante
este período, fue positivo. Los años
finales del guzmancismo serían de incremento
en las exportaciones de café y cacao, y
de incorporación de nuevos rubros económicos
como la madera y los cocos. Todos estos logros
contribuyeron al paulatino crecimiento del mercado
interior, que mantenía discretas dimensiones.
Será durante el siglo XX cuando se consolide,
dentro de las posibilidades existentes, un mercado
interior como consecuencia del desarrollo de infraestructura
y servicios, que conllevarían eventualmente
a la integración. También es el momento
del petróleo que en 1926 pasa a ser el principal
producto de exportación en Venezuela hasta
la actualidad.
Una de las características de la economía
venezolana, es la dependencia de sus relaciones económicas
con el exterior, como lo demuestra el hecho de la preponderancia
de las importaciones sobre las exportaciones, situación
que se muestra como una constante histórica en
el desarrollo de la economía venezolana. Otro
rasgo importante que merece ser señalado es el
carácter monoexportador de la economía
venezolana lo que hace que el producto total bruto esté
altamente condicionado a las fluctuaciones del producto
en los mercados internacionales. De igual modo, no puede
dejarse de lado, la ausencia de una verdadera política
comercial, lo que trae como consecuencia, entre otras
cosas, el poco control sobre los mercados que consumen
las exportaciones venezolanas.
Todo lo recién señalado
configura un panorama en el cual Venezuela, como país
subdesarrollado, se muestra en desventaja. Sin embargo,
no existe duda acerca del papel de Venezuela en el comercio
mundial, las inmensas reservas petroleras convierten al
país en un potencial abastecedor de petróleo
en el mundo. Actualmente el control de las operaciones
comerciales en los mercado nacionales, regionales y locales,
lo ejerce el gobierno través del Instituto Nacional
de Educación al Consumidor y Usuario (INDECU).
La economía informal en Venezuela: La
economía informal está definida como toda
aquella actividad comercial que se realice fuera de los
parámetros normales de mercadeo. Un amplio sector
de la economía informal refleja desequilibrios
socio-económicos evidentes. El desempleo es el
más importante de estos desajustes, lo que a su
vez expresa la real situación económica
de un país. De modo que la economía informal
es la respuesta que han adoptado aquellos que por las
contradicciones económicas existentes se han visto
alejados del sector productor formal.
En Venezuela, como en muchos otros países
de Latinoamérica y del mundo, este sector
informal de la economía toma cada vez más
auge. Lo que no deja de traer dificultades, entre
las que se cuenta el crecimiento del contrabando
que es de donde se surte este sector de la economía.
Es indudable que el origen de este tipo de actividades
se consigue, como ya se dijo en los desequilibrios
socio-económicos presentados en el interior
de una nación.
Pero es importante señalar que un sector informal
librado a sus propias fuerzas, sin control de ninguna
especie, influenciaría de modo notable en la conformación
de un circulo vicioso de muy difícil desarticulización,
pues de modo alguno contribuiría a sanear el golpeado
sistema económico. Sin embargo, no puede pensarse
en eliminar estas actividades de manera radical y absoluta,
pues es evidente que representa, para aquellas personas
excluidas del sistema formal, su única posibilidad
de ingresos.
Para finalizar, es necesario señalar
que este fenómeno de reciente data no se remite
solamente a los países llamados del tercer mundo,
en efecto, el problema del desempleo hoy en día
está presente incluso en los países más
industrializados, y la economía informal también
existe en estos países, claro, sin las dimensiones
con las que se presenta en los países subdesarrollados.