A partir del gobierno de López Contreras, el proceso modernizador
se realizó a través de un nuevo estamento cultural en
el que hombres, ideas, educación, salud y progreso se daban
la mano. El gobierno de López Contreras en el aspecto cultural
demostró gran interés en educación y modernidad.
Al finalizar su mandato, se habían creado en Venezuela más
escuelas que en otro gobierno. El presupuesto para la educación
se había incrementado en un 82%; incorporó al Ministerio
de Educación a los intelectuales Rómulo Gallegos y Arturo
Uslar Pietri. Creó la Revista Nacional de Cultura (1938) y
fundó el Instituto Pedagógico Nacional (1936).
En relación a Bellas Artes, se construyó el Museo de
Bellas Artes (1938) y el de Ciencias Naturales (1940. En cuanto al
período de Medina Angarita (1941-1945) continúa la cultura
progresista de su predecesor; se amplían los espacios de libertad,
tolerancia y progreso social. Durante los cuatro años de gobierno
se había saneado las finanzas públicas, gracias al petróleo,
en tal sentido, ya comenzaba a consolidarse una economía más
dinámica.
En la Venezuela de transición Arturo Uslar Pietri ofrece un
proyecto educativo-cultural pagado por la “siembra del petróleo”,
pero la democracia aún era restringida y no permitía
el desarrollo de lo novedoso.
Luis Beltrán Prieto Figueroa Ministro de Educación de
la Junta (1945-1948) que derrocó a Medina Angarita, ofrece
al país un pensamiento educativo avanzado, el cual consistía
en “revitalizar la escuela, la enseñanza primaria y la
alfabetización”. En esa onda modernizadora se logran
cambios acelerados, como las construcciones urbanas, la participación
de la mujer en el proceso productivo no doméstico, las corrientes
migratorias de Europa, el consumismo, la movilidad social y otros.En
ese momento el nivel cultural dominante es el de la élite tradicional,
pero a su sombra y a la de la Universidad, surge otra cultura más
moderna, bien informada y ella es la clase media profesional.
En el período de Marcos Pérez Jiménez (1948-1958)
primero como miembro de la Junta de Gobierno y luego en 1952, como
dictador, busca la eficacia, en la construcción de obras públicas
fastuosas como: el Paseo los Ilustres, Autopista Caracas-La Guaira-Valencia,
los Bloques de Catia, Estadios de Béisbol y Fútbol,
Hotel Humboldt con el Teleférico auxiliar, Ciudad Universitaria
(Hospital Clínico y Aula Magna); obras de Carlos Raúl
Villanueva como las Torres del Silencio, la Avenida Bolívar,
el Helicoide, el Teleférico de Mérida y otras, muestras
fehacientes de la Venezuela moderna.
Las torres del silencio
Teleférico de Mérida
Sin embargo, este régimen no aceptó la discusión
de las ideas políticas, suprimió el Congreso e impuso
censura y cierre al periódico El Nacional; intensificó
el nacionalismo militar con las celebraciones de “Las Semanas
Patrias”, desfiles vistosos, promoción de bandas marciales,
simulación de ataques bélicos, defensa personal y otros.
Sostienen algunos historiadores que fue una década de cultura
tecnócrata y de exaltación patriótica. En consecuencia,
de lo antes expuesto se puede afirmar que en el movimiento cultural
venezolano, surgieron características de desarrollo bien marcadas
entre las que figuran: la educación, la ciencia, el arte, las
letras, la música, el teatro, la radiocomunicación y
la televisión.
A.- La Educación.
En la primera mitad del siglo XX se comienza a reflejar los
esfuerzos de los intelectuales venezolanos para modernizar la educación,
inspirados en el pensamiento positivista de Pestalozzi y Fröbel
entre los que destacaban José Gil Fourtoul, Rómulo Gallegos,
Pedro Emilio Coll, Rafael Villavicencio, Felipe Guevara Rojas y otros.
Pero en ese momento no existían las condiciones políticas,
económicas y culturales para que este pensamiento sirviera
para reformar la educación.
De hecho a la muerte de Gómez sólo estaba inscrito
el 19% de la población en edad escolar de primaria, en sólo
174 escuelas graduadas y 1.175 escuelas unitarias. En secundaria
habían 1.813 alumnos en todo el país y en educación
superior, 1.392 alumnos en las dos universidades existentes: la
Universidad Central de Venezuela y la Universidad
de Los Andes. La educación comienza a ser prioritaria
para el país, a partir de 1936, más aún cuando
se fundó el Instituto Pedagógico de Caracas
y la creación de la Federación Venezolana
de Maestros. Desde ese momento las modernas teorías
pedagógicas van a ser tomadas como bandera de la educación.
En tal sentido, Luis Beltrán Prieto Figueroa propone las ideas
de la Escuela Nueva, es decir, la escuela del hacer provechoso, la
escuela de masas, cuyas ideas fueron apoyadas por Augusto
Mijares, Alejandro Fuenmayor, Rafael Vigas entre otros; por
su parte el Presbítero Carlos Guillermo Plaza fundador de la
Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC)
planteaba la idea, de que este tipo de educación era demasiada
estatizada y antirreligiosa. De tal manera, que para 1936 el número
de niños en edad escolar era de 695.218 de los cuales, solamente
207.371 estaban inscritos en instituciones escolares. Esto indica
que el esfuerzo tanto a nivel oficial como privado de las instituciones
para que estos niños ingresaran a la escuela era insuficiente.
A partir de 1946 la educación recibió mayor atención
por parte del gobierno, pues consideraban que para lograr plena democracia
en el país se debía prestar mayor atención a
la educación, en tal sentido, del presupuesto nacional fue
asignado el 8% a la partida del sector educativo; en este mismo año
se fundó en la Universidad Central la Facultad de Filosofía
y Letras.
En 1948, hubo un ingreso en escuelas primarias de 500.000 estudiantes
atendidos por 13.500 profesores; mientras que en educación
secundaria sumaron 22.000 alumnos, distribuidos en 47
liceos, igualmente se ampliaron los servicios de educación
primaria con los programas de la educación para adultos, esto
demostró que en este período la educación popular
tuvo mayor atención por parte del gobierno nacional, esto con
la finalidad de aumentar la matricula y el rendimiento escolar.
En el período de
gobierno militar (1948-1950), a pesar del movimiento escolar en
los años anteriores, los programa educativos del sector oficial
en estos años se ve detenido, pero sí, se da un aumento
en la matricula escolar del sector privado al igual que la proliferación
de estos planteles en todos los niveles manteniéndose así
hasta 1957; es por esto que en 1953 se crearon dos instituciones
universitarias en manos de particulares, ellas fueron: la Universidad
Santa María y la Universidad Católica Andrés
Bello, esta última dirigida por la Compañía
de Jesús.
En 1955 se promulga la nueva Ley de Educación,
en la cual se incluyeron disposiciones específicas acerca
de la educación privada, estableciéndose la distinción,
con status legal entre los planteles públicos y privados.
En ella, también se establecía la creación
de una nueva rama, como era la educación militar,
la cual contenía novedosas prescripciones para la creación
de liceos militares, los mismos pasarían a regirse por disposiciones
especiales, diferentes a las establecidas por el Ministerio de Educación.
La ruptura con la tradición del Estado Docente y las facilidades
concedidas para la creación de colegios, liceos y universidades
privadas, influyó en el incremento de planteles de este tipo
en los años de la dictadura.
Para el año escolar 1948-1949, apenas existían 272 planteles
privados que impartían educación primaria en el país
y 49 en educación secundaria; pero al finalizar el período
dictatorial esta cifra en educación primaria ascendió
a 1.070, representando casi un 300% de incremento, mientras que en
secundaria se llegó al final a 238 planteles, experimentando
un incremento aproximado de 386%, observe el cuadro siguiente: Movimiento
de alumnos, planteles y docentes de la educación privada años:
1948 – 1949 y 1957 – 1958
B.- La Ciencia y su desarrollo
En el aspecto científico y de investigación
se le da inicio a este trabajo en 1940 con la creación del
Instituto de Medicina Experimental de la Universidad Central de Venezuela,
el cual estuvo a cargo del fisiólogo catalán Augusto
Pi Sunyer, al que siguieron el de Medicina Tropical, impulsado por
el alemán Martín Mayer en 1947; el Instituto de Ciencias
Penales y Criminológicas, encabezado por Tulio Chissioni en
ese mismo año; y el Instituto Botánico creado en 1950,
el cual acogió el Herbario Nacional, obra de Henri Pittier.
A finales de 1958, se crea el Instituto de Investigaciones Científicas
– IVIC, un ente multidisciplinario de investigación
avanzada en las áreas de medicina, biología química,
física, matemáticas y antropología. Desde sus
inicios esta institución se propuso realizar investigaciones
desde temas elementales vinculadas a las corrientes internacionales
del saber, así como dotar de formación a los jóvenes
investigadores a través de actividades de postgrado, este instituto
sirvió como base de toda actividad científico-investigativa
.
Entre los científicos, más resaltantes de esta época
se encuentran: Roberto Alamo Ibarra, creador del Laboratorio Agrícola,
Químico-biológico y del Laboratorio de Investigaciones
veterinarias.
Alberto Angulo Ortega, investigador sobre micosis pulmonar; Joaquín
Aristimuño fundador del servicio Ambulatorio de Oftalmología
de Venezuela; Humberto Fernández Morán creador del bisturí
electrónico y de otros trabajos científicos. Arnoldo
Gabaldón el más insigne médico malariólogico
del mundo; Marciel Granier Doyenx, miembro de la Comisión de
Física, Química, Biología y Electrofísica
de la Academia Nacional de Medicina, además de otros investigadores
y científicos de gran importancia para el país.
C.- El arte
Las artes plásticas en esta época no permanecieron
aisladas del contexto cultural general. La Escuela de Artes Plásticas
y la inauguración del Museo de Bellas Artes en 1938 fueron
los promotores de nuevos estilos y de polémicas teóricas
que dieron lugar a dos tendencias el “realismo social”
influenciado por el muralismo mexicano revolucionario y por los “parisinos”
o “cosmopolitas”. La escultura, se mantiene casi en el
anonimato, a excepción de las obras de Francisco Narváez
para la Universidad Central y la Fuente de las Toninas en el Silencio.
Otro escultor de importancia fue Alejandro Colina autor de las obras
de Maria Lionza, Indio Tiuna y Cacique Manaure.
En cuanto, a la arquitectura ha sido la más agredida, pues
en ella no se tomó en cuenta el clima, el paisaje, el entorno,
la ecología, la tradición y la historia, ya que se copiaron
los planos concebidos por las calles de Dallas o Bostón. A
excepción de las obras de Carlos Raúl Villanueva, primer
arquitecto del proyecto urbanístico de Venezuela desarrollado
en el Conjunto Residencial de El Silencio.
En relación a la pintura, esta ha sido desarrollada de tipo
paisajista creada por las Escuelas de Caracas, la cual contribuyó
al cambio, pero cayendo en la retórica del Avila, del mar Caribe,
del araguaney y del bucare.
Entre los pintores más importantes de la época se encuentran:
Armando Reverón, Hector Poleo, Pedro Centeno Ballenilla, Alejandro
Otero, Pascual Navarro, Alirio Oramas, Reina Benzecri, Luis Martinez
Gómez y otros.
Miguel Otero Silva
D.- Las Letras
La literatura venezolana del postgomecismo describe al país
con imágenes crudas, donde se rebela contra las cárceles,
los motivos, modos nativistas, exaltación paisajista etc.
En 1936 algunos escritores de gran importancia en el mundo de las
letras exponen sus obras, entre los cuales se pueden mencionar a:
Miguel Otero Silva (1939-1955) con “Fiebre” y “Las
Casas Muertas”; Ramón Díaz Sánchez publica
su obra denominada “Mene” en ella hacía un relato
sobre el impacto del petróleo en Venezuela. Antonio Arráiz
(1936-1946) con sus obras “Puros Hombres” y Damaso Velásquez”.
Guillermo Meneses (1939-1942) con “Campeones” y “El
Mestizo José Vargas”; Arturo Uslar Pietri con; “El
Camino del Dorado” (1947); Antonia Palacios (1949) con “Ana
Isabel, una niña decente” y “La Tuna de Oro”
en 1951. Todas estas obras de una u otra manera reflejaron los cambios
que se estaba iniciando en la literatura nacional.
La Poesía: La Poesía venezolana sigue siendo
romántica, modernista, nativista, siguiendo las tendencias
de vanguardia y actualidad; dejando personajes brillantes de la época
como a: Andrés Eloy Blanco, llamado el poeta del pueblo con
su célebre poema Pintame
Angelitos Negros es el poeta de la transición,
el que empalma la modernidad con el clasicismo en la temática
folklórica y telúrica.
Sin embargo, siempre se mantuvo fiel y cabal intérprete del
refrán, el mito, la tradición vernácula, la improvisación,
el romance, la copla y el corrido; otra de sus obras mas representativas
A un año de tu Luz, Canto a España
y sobre todo Giraluna
como político y funcionario público (Ministro de Relaciones
Exteriores Y Presidente del Congreso) mantuvo la idea de desarrollo
y progreso social del país, se opuso a la dictadura gomecista.
Después
de Andrés Eloy Blanco la poesía venezolana es representada
por Fernando Paz Castillo, el cual universaliza la experiencia interior
de la tierra y lo pequeño.
Por su parte Vicente Gerbasi Poemas de la Tierra
y Mi Padre el Emigrante (hipertexto 3); otros como
José Edmundo Aray; Aquiles Nazoa; Graciela Blanca Arias de
Caballero; Rafael Clemente Arráiz; etc.
La Prensa:
En la lucha por la libertad de opinión la prensa venezolana,
desde Guzmán Blanco hasta la muerte de Gómez y luego
durante la dictadura de Pérez Jiménez sus representantes
han sufrido cierres, persecución, cárcel y destierros.
Sin embargo, pese a estos hechos, el progreso económico de
Venezuela desde la aparición del petróleo ha incidido
directamente en los medios de comunicación, es así como
van surgiendo paulatinamente de manera formal la prensa escrita, como
El Universal fundado en 1909; Panorama fundado en 1914; Ultimas Noticias
en 1941; El Nacional en 1943; El Mundo en 1958. Igualmente, los partidos
políticos de la época editaron sus propios voceros ideológicos,
como el caso de “Tribuna Popular” de corte comunista.
Pese a los elementos y factores que han incidido en el desarrollo
de la prensa en el país, en el período en estudio surgieron
excelentes periodistas que han servido de aporte histórico
a la sociedad venezolana, entre ellos: Aquiles Nazoa, Anibal Nazoa,
Oscar Yánez, Leoncio Martinez, Manuel Barrios Pimentel, Eduardo
Zapata Luigi, Jesús Rosas Marcano, Alfredo Tarre Murzi, Carlos
Ramírez Farias, César Zumeta y otros.
E.-
La Música:
La decadencia musical después del esplendor que alcanzó
durante el siglo XIX se prolongó hasta el primer cuarto del
siglo XX, resurge nuevamente cuando los autores se inspiran en el
pueblo, uno de los protagonistas de esta renovación o resurgimiento
fue Pedro Elías Gutiérrez, compositor de música
ligera especialmente el vals, joropo, zarzuelas; dirige la Banda
Marcial de Caracas de 1903 a 1946, su nombre permanece ligado a
la composición del “Alma Llanera” segundo himno
nacional.
La expansión musical la llevo a cabo Vicente Emilio Sojo, fundador
de la Orquesta Sinfónica de Venezuela y del Orfeón Lamas;
hombre humilde, pero que con su tenacidad, autodidactismo y vocación
innata fue el formador de la generación de músicos.
Dio a la música del país una dignidad cultural, avalada
por una vida austera, reflexiva en función de la música
nacional; fue el fundador de la Escuela Superior de Música,
su “Misa Cromática” se canta en la Catedral de
Caracas los jueves santos. Poco después Antonio Estévez,
continúa la tendencia nacionalista y asume los motivos criollos,
como elemento folklórico ornamental y como valor esencial de
su obra, es el fundador del Orfeón Universitario compone Suite
Llanera y Cantata Criolla.
En la cultura venezolana es importante destacar
que, la guitarra como imagen musical del país es una de las
pocas expresiones musicales que ha permanecido aún vigente,
cabe señalar el reconocimiento internacional que ha logrado
alcanzar las composiciones del maestro Antonio Lauro, determinando
con esto el liderazgo del gentilicio venezolano en esta disciplina,
y, junto a él figuran Alirio Diaz, Rodrigo Riera, Rubén
Riera, Luis Zea, Rómulo Lazarde, Aldemaro Romero, Luis Mariano
Rivera, Simón Díaz, Juan Vicente Torrealba y otros.
F.- En el Plano audiovisual:
La radiocomunicación se inician en Venezuela, durante el gobierno
de Juan Vicente Gómez; la primera emisión se realizó
el 23 de mayo de 1926 desde Caracas, siendo clausurado dos años
después. En 1930 se funda la empresa Broadcasting Caracas,
por Edgar Anzola, William Phelps, Ricardo Espina y A. López,
esta empresa más tarde se llamará Radio Caracas; a la
muerte de Gómez funcionaban en el país 25 emisoras,
las cuales para 1950 se habían duplicado.
En cuanto a la televisión en Venezuela, irrumpe la primera
emisora televisiva en 1953, poco después el 8 de octubre
del mismo año, sale al aire Radio Caracas Televisión
(RCTV) . Desde entonces, los medios televisivos
se constituyeron en apoyo para impulsar la cultura venezolana y
aupar el talento vivo con que se elaboraban los programas televisivos
de la época. A partir de ese momento, tanto el cine venezolano
como Bolívar Films se convierten en los pioneros de los medios
de comunicación, del cine y la televisión. Para 1958
el cine venezolano y la televisión siguieron avanzando y
especializándose en todo lo relacionado a la información,
propaganda y programas de diversión para el televidente venezolano
y de otros países como Curazao hasta donde llegaba la señal.