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La Lírica: Clásica, Renacentista

Lírica
, forma poética que expresa tradicionalmente un sentimiento intenso o una profunda reflexión, ambas ideas como manifestaciones de la experiencia del yo. Esta definición debe matizarse cuando se traten ciertas formas de la lírica moderna en la que, como ya ocurría con el haiku japonés, el yo se desvanece en favor de la imagen o de una escena cuya emoción se desliga de la subjetividad del poeta. La lírica griega se cantaba o recitaba con el acompañamiento de la lira. Formas líricas populares en la época clásica eran las elegías y las odas. Entre los poetas líricos de la antigua Grecia figuran Safo, Alceo y Píndaro; entre los romanos, Horacio, Ovidio y Catulo. También se encuentra poesía lírica en la India y la China antiguas.

Historia:
Los trovadores y troveros de la edad media francesa desarrollaron formas líricas tales para ser cantadas. En Alemania, los primeros poetas líricos fueron los minnesingers. Aunque la mayor parte de los poemas líricos medievales eran anónimos, se destacan dos nombres: el de Francois Villon, en el siglo XV francés, y Geoffrey Chaucer, inglés, en el siglo XIV. También las baladas, a menudo clasificadas como poemas narrativos, se consideran formas de la poesía lírica por su relación con el canto.

El poeta italiano Petrarca se destacó por sus sonetos y por los cuatro madrigales que se incluyen en su Cancionero y son una temprana manifestación de esta forma lírica. En España sobresalen Gutierre de Cetina y Francisco de Quevedo. Otra forma lírica, la llamada lira garcilasiana (La poesía), fue vehículo en la España renacentista de la oda de Horacio y admitió también desarrollos originales en Fray Luis de León y San Juan de la Cruz.


Análisis Contextual:
La lírica medieval
Desde la invasión musulmana en el 711, el mundo hispánico medieval adquire caracteres peculiares. A la existencia de cristianos y musulmanes se une la de los judíos. Pero hay también otros grupos étnicos: los mudéjares, musulmanes en territorio cristiano, y los mozárabes, cristianos en territorio musulmán. Los reinos hispánicos constituían unidades políticas bien diferenciadas y de intereses a menudo contrarios; el juego de fuerzas incluía a veces alianzas con los musulmanes. En la época de la Reconquista, hubo largas épocas de coexistencia, mutua comprensión y tolerancia, incluso de influencia de unos en otros.


Mezquita

 


En este contexto brota la lírica románica peninsular en sus varias manifestaciones: la mozárabe, la galaico-portuguesa y la castellana. La poesía catalana es inseparable de la provenzal y no adquiere dimensiones nacionales hasta la aparición de Ramón Llull en el siglo XIII.


La lírica castellana:
Está formada por canciones y villancicos tradicionales, que no constan por escrito hasta finales del siglo XV o XVI. Las coincidencias generales con las jarchas y las canciones gallegas son evidentes, especialmente en lo que se refiere al simbolismo erótico y a la naturaleza. Abundan las canciones de trabajo campesino, de romería, etc. y no faltan las relaciones a fiestas de tipo erótico pagano.
El problema de la influencia y orígenes de la lírica es muy discutido: para unos la primera lírica fue la provenzal; para otros, la hispano-musulmana.


La poesía de Jorge Manrique

Manrique es autor de ligeros poemas cancioneriles, pero su magno poema Coplas por la muerte del Maestre de Santiago, Don Rodrigo Manrique, su padre (+1476) constituyen la cima de la poesía castellana medieval. Partiendo del tema concreto de la muerte de su padre, medita el poeta sobre el paso del tiempo: el tiempo y la muerte nivelan a los hombres en una acción democratizante.


Manrique resume así las sutilezas tradicionales sobre estamentos feudales en dos clases claramente delimitadas: ricos y pobres.

A Jorge Manrique no le importa el pasado glorioso de Troya o de Roma, sino el inmediato pasado que recuerda con angustia: vengamos a lo de ayer. ¿Juan II, los infantes de Aragón, los nobles causantes de tantas muertes y males... qué se hicieron, dónde están ahora? Enrique IV y sus tesoros...¿dónde iremos a buscarlos? Álvaro de Luna, duques, marqueses, condes, todos han desaparecido. Todo esto, si bien expresado de forma extraordinariamente patética y auténtica, coincide con una serie de tópicos medievales bien conocidos, presentes sobre todo en las danzas de la muerte. Poesía

Poesía lírica de los siglos XVIII y XIX
Los poetas líricos más importantes en Alemania, en el siglo XVIII y principios del XIX, fueron Johann Wolfgang Von Goethe. Friedrich von Schiller y Heinrich Heine. Goethe. Schiller En Inglaterra destacan Thomas Gray y William Collins. En el siglo XVIII español, Juan Meléndez Valdés, quien recupera la cuarteta lírica de siete sílabas, prácticamente en desuso desde la época de Lope de Vega.

Lope de Vega. Entre el siglo XVIII y el XIX merece mencionarse el poeta italiano Giacomo Leopardi. En el siglo XIX, sobresalen los poetas simbolistas franceses: Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Arthur Rimbaud Lope de Vega y Stéphane Mallarmé, que lograron influir de manera profunda en buena parte de la lírica moderna de diferentes países, lo mismo que el poeta estadounidense Walt Whitman, Walt Whitman cuya influencia es visible en poetas como Federico García Lorca, Fernando Pessoa y Pablo Neruda, entre otros.


Romanticismo español:
Los años gloriosos del romanticismo español van de 1834 a 1844. En una década el romanticismo transforma el panorama cultural, social y político español. Se inicia con una obra de teatro, La conjuración de Venecia de Martínez de la Rosa, y acaba con Tenorio de Zorrilla Don Juan. Entre estas dos fechas escriben Larra, Espronceda, Zorrilla. La generación romántica incluye el grupo de los "viejos", nacidos antes de 1800 nacidos entre 1800-1810: Larra, Espronceda. Introducen el romanticismo en España. También puede hablarse de un tercer grupo, los nacidos entre 1810-20.


Se educan en pleno fervor romántico y admiran a Larra y Espronceda. Son favorables a un orden estable, buscan un romanticismo menos agresivo, más histórico y tradicional, más conservador. Han vivido las guerras carlistas y las luchas entre moderados y progresistas. Adolecen de un cierto desencanto por las ideas radicales. Son los Zorrilla, Campoamor. Aunque les separan treinta años a unos de otros, aunque cada uno hizo una literatura con matices propios, aunque no hubo un líder claro (casi lo fue Espronceda), es evidente que llevaron a cabo una transformación importante en la sociedad y en la literatura.


Romanticismo, Siglo de Oro e Ilustración

Cuando Alemania e Inglaterra ya eran románticas, España estaba bastante lejos de serlo, y el programa de modernización del país emprendido por los ilustrados seguía siendo atractivo. Los románticos españoles sintieron simpatía por el programa ilustrado, en el que se educaron: amor a la cultura y al progreso, afán de mejoras, el sentido social, el odio a la superstición y el fanatismo religioso y el impulso hacia la europeización.
De la Ilustración rechazaron el afrancesamiento y el despotismo del rey absoluto, y las reglas clasicistas para el arte, pero la Ilustración fue el subsuelo sobre el que creció el romanticismo.


Gustavo Adolfo Bécquer. Sobresalió en la poesía lírica y se puede considerar como el primer poeta moderno. Bécquer es reflexivo y su poesía culmina con el proceso de interiorización romántico. Cabe destacar sus Rimas, setenta y nueve breves poemas que se dividen en cuatro grupos: en el primero reflexionan sobre la poesía y su creación, en el segundo tratan sobre el amor, en el tercero sobre la decepción y el engaño y en el cuarto sobre la muerte y la soledad. Para Bécquer la poesía nos rodea, el poeta la capta y reproduce en el poema. La poesía es sentimiento que en ocasiones se personaliza en la mujer, lo que se busca y no se encuentra.


Sobre esto versa gran parte de las rimas, el amor (relacionado con la poesía, la naturaleza y Dios) inalcanzable, así como la amada. La mayoría de las veces la experiencia amorosa acaba en fracaso y desconsuelo. Por otro lado, la soledad se fundamenta en el hecho del individuo ante el enorme mundo, que recurre al refugio de la naturaleza y finaliza en el más absoluto abandono, la muerte. Percibe la realidad como un estado a medio camino entre el mundo y el sueño y la naturaleza como expresión del hombre que está en movimiento. Bécquer cuida la elaboración y búsqueda de las formas necesarias para expresarse. En ocasiones se produce un diálogo entre el receptor (mujer) que se identifica con la poesía y el emisor (hombre) que lo hace con el poeta. Es muy importante su sentido del ritmo y la métrica (predominio de la asonancia y los versos endecasílabos y heptasílabos).


Temas románticos

1.- La Historia
La literatura romántica es en gran parte histórica. Se interesó por la historia nacional como fuente de inspiración, a diferencia de los clasicistas. Algunas obras historicistas son mero divertimento, pero otras quieren abordar los problemas y sentimientos del tiempo del autor, de modo que la historia se convierte en espejo reflector del presente.

2. - Los sentimientos: El amor
Fue uno de los valores clave para nuestros románticos. No el amor racional y sometido al control de lo conveniente, sino un amor desatado, furioso y ciego, que tiene poco que ver con la realidad y que se ha convertido en un fenómeno subjetivo, de carácter posesivo y neurótico. Este sentimiento se reviste del tono sentimental o del pasional. El primero es una actitud melancólica, de tristeza íntima, de ensueño irrealizable del alma tímida del poeta frente a una amada imposible.    El amor pasión lo encarna Larra. Surge de repente y se plantea en términos de todo o nada. Rompe las convenciones sociales en nombre de la libertad de amar. Suele acompañarlo la muerte trágica, como en Don Álvaro de Rivas, El Trovador de García Gutiérrez o Los amantes de Teruel de Hartzenbusch.   Muy poco frecuente fue el amor erótico, que se complace en el gozo sexual.

La mujer es vista como un "ángel de amor", inocente, hermosa, fuente de ilusiones para el corazón del hombre, a quien lleva a cimas de felicidad y virtud, como la Teresa de Espronceda. Es el ideal femenino. Pero también puede ser el polo opuesto, un demonio, perversa, criminal y vengativa, que arrastra a la muerte y a la destrucción. Doña Inés del Tenorio frente a la Zoraida de Los amantes de Teruel. Junto a la mujer víctima de los rigores del amor y de la sociedad (Doña Leonor de Don Álvaro o Elvira de Espronceda) emerge la mujer que lucha por su felicidad, que junta su destino al hombre frente al padre (doña Inés), y la que venga sus agravios (Azuzena, de El Trovador ).

3. - La religión
Se presenta a los románticos como sentimiento o como institución. En el primer caso se trata de un Dios inconcreto y universal, espíritu del universo.
Aparece la rebeldía frente a Dios, que ha hecho al hombre tan desgraciado, y, en consecuencia, la reivindicación de Satanás. El satanismo encontró eco en El diablo mundo de Espronceda y en Don Juan Tenorio, de Zorrilla y en Don Álvaro de Rivas.
Como institución, la Iglesia suscitó el anticlericalismo en muchas obras.

4.- La vida
Fue para los románticos no un bien, sino un mal. Almas atormentadas en busca de un ideal inalcanzable, la inadaptación y la soledad son sus compañeras. El pesimismo lo envuelve todo:
El tiempo mina la juventud, el desengaño el amor. La vida y el misterio del más allá, la injusticia y el dolor en la sociedad. Vivir, ¿para qué? una angustiosa melancolía, una incontrolable desesperación: el "mal del siglo", hastío, cansancio de vivir. Los románticos, perdida la fe en Dios e incapaces de creer en la razón, como los ilustrados, operan en el vacío: el inmenso vacío del silencio divino.


Este desprecio por la vida lleva a buscar aventuras y riesgos donde se pueda perder, como don Álvaro tras su fracaso. Así, la muerte es la gran amiga de los románticos; es la libertadora, la que trae la paz al alma atormentada: sobre la tumba romántica, el ciprés y la luna ponen una nota de serenidad. Por eso se busca el suicidio, como don Álvaro en la literatura y Larra en la vida real.


5.- Conflictos sociales: La literatura romántica es muy comprometida. El artista, capaz de vivir de su pluma, liberado de la tutela del mecenas aristocrático, toma postura ante los problemas de la sociedad. Considera que tiene una misión social.
Se exige la libertad en todos los ámbitos: político, sentimental, artístico. Se convierte al pueblo en depositario del poder y se critica el absolutismo. Pero también se recela del pueblo cuando se convierte en revolucionario. Es el ideal liberal y burgués. Se prefiere al Yo, al individuo, frente a la organización. Con Rousseau se piensa que la sociedad es mala aunque necesaria, y que el individuo es pervertido por ella.


Estética
El romanticismo renovó los recursos artísticos del arte y de la literatura.
1. Color local: en su búsqueda del hombre concreto, del individuo, de sus circunstancias, los románticos conceden gran importancia al entorno. Por eso cuidan los fondos escenográficos, el lugar de la acción, el ambiente. Se ha llamado a esto color local.
La naturaleza se prefiere salvaje, agreste. No el jardín sino el bosque peligroso, que acaba triunfando sobre el hombre y sus obras. Se prefiere la noche, la primavera y el otoño, porque buscan la correspondencia entre los estados emocionales y el paisaje.


Naturaleza salvaje

Así, la noche puede presidir el amor con la luna como confidente, o poblarse de fantasmas, espectros y ladridos de perro buscando el efecto terrorífico y sobrenatural. La primavera simboliza el amor y la gloria, mientras que el otoño sugiere el desengaño y la derrota.
En las ciudades se revaloriza lo humilde y sencillo y el arte medieval árabe o gótico. Por eso se escogen ciudades artísticas cargadas de historia y tradición como Toledo o Granada, o se muestra la ermita abandonada, el campo sencillo, el pueblo derruido rodeado de silvestres florecillas.


2. Fantasía
Controlada por el clasicismo, renace la fantasía con los románticos, que tienden, más allá de la utilidad práctica, a romper los límites estrechos de la realidad y remontar el vuelo hacia las regiones inmensas de la imaginación.
La fantasía recurre al sueño y a la visión, anunciando la exploración del subsconciente. El sueño positivo se relaciona con el paraíso, y pasó a ser sinónimo de lo deseado: sueños de amor y de gloria. El sueño negativo o pesadilla.

3.  Tipos
El personaje romántico suele ser de una pieza, como determinado por su esencia, con unos sentimientos que responden a una manera de ser. El héroe romántico es apasionado, orgulloso, enamorado, perseguido por la fatalidad, escéptico, caballeroso y noble.
Don Álvaro es el modelo. El antihéroe romántico es taimado y cruel; insensible, frío y calculador. Puede ser representante de una autoridad inflexible y ciega, como el padre que marca el destino de su hija.

Ensoñación

Para ambos tiene mucha importancia el gesto, generalmente grandioso, que dramatiza el conflicto o muestra una manera de ser: don Álvaro se suicida: don Juan desafía al cielo.
Los tipos románticos y costumbristas no retratan al individuo singular, sino un modo de ser, pues se busca más el símbolo que el sujeto.
 

Referencias

 
 
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