Firma páginas web


 

 
Realismo Mágico

Muchos autores y críticos dicen que la magia existe en la historia y la herencia de latinoamérica y que no tienen que buscar afuera de la cultura para encontrar eventos y cosas fantásticas. El realismo mágico es un vehículo para avanzar entre la historia precolombiana, las raíces indígenas y la diversidad de latinoamerica hoy en día. Parece que una de las funciones principales de realismo mágico en la sociedad latina es crear una identidad nacional.
Análisis Contextual
En medio de este proceso la crítica conoce nuevos nombres: Alejo Carpentier, Jorge Luis Borges, Miguel Angel Asturias y Juan Rulfo entre otros. En la década de los 60 hacen su aparición escritores como Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, y consolidan la literatura latinoamericana en el ámbito cultural mundial. Sus aportes literarios se relacionan con los elementos de originalidad que ofrece el Realismo Mágico.
La aparición del término Realismo Mágico está ubicada entre los años 1920-1930 y se atribuye a la crítica al momento de definir los trabajos de los pintores germanos de la postguerra. La temática y los elementos de las obras de estos artistas, sucesores al Postexpresionismo, se caracterizaban por ser imaginarios, fantásticos e irreales. Paulatinamente, la nueva corriente se extendió a otros países de Europa; Holanda, Italia y Francia, cruzando finalmente el Atlántico y arribando a Estados Unidos.

Hacia los años 40 el Museo de Arte Moderno de Nueva York ofreció la exposición Realistas americanos y realistas mágicos. En esa misma década es cuando los críticos de literatura recurren al nombre de Realismo Mágico para definir el estilo narrativo de algunos autores.


Biografía
Asturias, Miguel Ángel (1899-1974), autor, diplomático y premio Nobel guatemalteco, nacido en Ciudad de Guatemala. Estudió Derecho en universidades de su país y Antropología en la Sorbona de París, ciudad en la que recibió la influencia del poeta surrealista francés André Breton. En 1942 fue elegido diputado en su país y, a partir de 1946, fue embajador en México, Argentina y El Salvador, hasta que, en 1954, se exilió de Guatemala. Posteriormente, fue embajador en Francia, entre 1966 y 1970. Sus poemas y novelas, de contenido fuertemente antiimperialista, le valieron el Premio Lenin de la Paz en 1966 y el Premio Nobel de Literatura en 1967. La muerte le sobrevino, tras una penosa enfermedad, en 1974, cuando se encontraba en Madrid.

En su obra, al igual que en la del escritor cubano Alejo Carpentier, el mito se hace presente, pero a diferencia del cubano, organiza sus novelas en torno a los mitos precolombinos.

Su primera obra Leyendas de Guatemala (1930) es una colección de cuentos y leyendas mayas.

La novela que le ha dado fama internacional es El señor Presidente (1946) en la que traza el retrato de un dictador de una manera caricaturesca y esperpéntica pero siguiendo una estructura regida por la lucha entre las fuerzas de la luz (el Bien, el pueblo) y las fuerzas de las tinieblas (el Mal, el dictador).

Es también un libro de protesta militante dedicado a la descripción de un régimen dictatorial en términos de terror, maldad y muerte. En las cuatro cadenas de episodios que integran la trama predominan el miedo y la crueldad. Este tema mítico vuelve a aparecer en Hombres de maíz ( 1949) aunque ahora la luz está representada por los indígenas y las tinieblas por los hombres de maíz, los colonizadores que llegan a explotar las tierras de los campesinos en beneficio propio. En esta obra, Asturias logra hermanar armoniosamente lo mítico-maravilloso con la dura realidad de la vida indígena. Después escribió novelas y relatos entre las que destaca la trilogía formada por Viento fuerte (1950), El Papa verde (1954) y Los ojos de los enterrados (1960). Otras novelas son Mulata de tal (1963), Malandrón (1969) y Viernes de Dolores (1972). Su producción teatral es poco conocida y trata más o menos los mismos temas, como Chantaje o Dique seco ambas de 1964. Su novela Viento fuerte fue citada en el discurso de entrega del Premio Nobel, que le fue concedido por "sus coloridos escritos profundamente arraigados en la individualidad nacional y en las tradiciones indígenas de América".

El Realismo Mágico y Latinoamérica
En la literatura, el Realismo Mágico es un género en el que el autor combina elementos fantásticos y fabulosos con el mundo real, creando un equilibrio entre una atmósfera mágica y la cotidianidad, quebrantando las fronteras entre lo real y lo irreal, ubicando cada uno de estos en el lugar del otro.

El Realismo Mágico presenta lo real como maravilloso y viceversa, planteando como un suceso común, tanto para el lector como para los personajes de la obra, escenas y hechos fabulosos, mientras que brinda a su vez un carácter fantástico e irreal a actos de la vida común.


Desde mediados del siglo XX, la narrativa latinoamericana amplía su perspectiva más allá de la naturaleza, los indígenas y demás temas comunes de la novela realista. Revoluciones culturales y políticas, un amplio apego a la superstición, regímenes autoritaristas y demás procesos locales se combinaron con las vanguardias europeas, el psicoanálisis y las principales inquietudes del mundo entero sobre los problemas humanos y existenciales, ofreciendo a la pluma latinoamericana un escenario ideal para impulsar el Realismo Mágico en la literatura, convirtiéndolo en una senda hacia la consolidación de una identidad regional.


Definición
Hay un montón de perspectivas sobre la definición del realismo mágico. El realismo mágico trata de ofuscar, borrar y juntarse las fronteras entre la mente y el cuerpo, el espíritu y lo material, la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el yo y los otros y el hombre y la mujer.

Esto es a lo que nos referimos cuando decimos que el realismo mágico es una herramienta política dentro de la literatura latinoamericana.

En la literatura latinoamericana ocupa un lugar primordial. Con la producción de autores como, Onneti, Borges y Rulfo, forma parte de esta promoción de autores de alta calidad que escribieron sus textos en los años veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, y sentaron las bases para el gran desarrollo de narrativa latinoamericana posterior. Concretamente, creo que Asturias, por una parte, manejó con gran destreza lo real maravilloso, sobre todo en Hombres de maíz, y por otra parte, asimiló los influjos de la vanguardia, sobre todo el surrealismo. Y todo esto lo fusionó con el gran conocimiento práctico y teórico que tenía de Guatemala, más su fecunda imaginación, y con esos ingredientes elaboró una síntesis que dio como resultado obras fundamentales en el desarrollo de la narrativa de Latinoamérica. En el caso de Guatemala, no se podría hablar de literatura guatemalteca sin hablar de Asturias. No quiere decir ésto que sea la figura única de valor guatemalteca, pero sí que es la figura más universal, no sólo por la calidad de su obra, sino por la variedad de géneros que produjo. Fue al mismo tiempo novelista, cuentista, poeta, ensayista, periodista, autor dramático, y eso ya nos da un cuadro bastante completo, y en todos los aspectos logró productos de alta calidad. En lo interno de nuestro país, la producción de Asturias fue como un jalón y un impulso que, como es comprensible, generó en algunos autores una especie de imitación ¡negativa. Algunos autores se dedicaron a escribir como Asturias.


Asturias concedió mucha importancia a los asuntos, los temas y los personajes de carácter local. Lo consideran localista. Hombres de maíz y Leyendas de Guatemala, tienen rasgos peculiares de la cultura popular guatemalteca y, en general, de la vida nacional, factores necesarios para explicarnos el desarrollo de Guatemala y el desarrollo de nuestras letras.
Otro eje es el de la gran importancia que Asturias concede a los elementos populares: personajes, ambientes, formas de vida, de lo que llamamos folclore, o, más acertadamente, cultura popular tradicional. Muestra gran sensibilidad hacia el hombre, sobre todo hacia el hombre guatemalteco, su gran sensibilidad hacia el hombre de Guatemala.


Y en tercer lugar, si no en todas sus obras, en buen número de ellas, el haber logrado superar la literatura meramente de compromiso y haber logrado un corpus que enuncia la problemática social de Guatemala . El señor presidente es una obra que sigue siendo vigente. Una obra con valor permanente.


El Señor Presidente de Miguel A. Asturias.
Descripción de la obra: la obra es densa y con notable riqueza estilística y léxica del autor, El empleo profuso de localismos  hace su lectura difícil en ocasiones - incluso al final se incluye un glosario de términos. La narración tiene por objeto la descripción y denuncia de la dictadura de Estrada Cabrera, sanguinario dictador guatemalteco de la primera mitad del siglo XX, y, por extensión, de todas las dictaduras latinoamericanas: sus arbitrariedades, su atropello de los derechos humanos y civiles, sus abusos consustanciales. El elenco de personajes que crea la capacidad fabuladora de Asturias va desde el propio presidente, paradigma de alcohólico inútil y caprichoso, hasta los mendigos más despreciables, puesto que a su condición de penuria física hay que añadir su deslealtad, inexistente integridad moral y aberrante incuria. El relato es devastador y fascinante, lo cual no obsta para que Asturias siembre con este libro la semilla del fecundo realismo mágico posterior. La prosa y el estilo rozan la lírica más sublime, con hallazgos expresivos bellísimos. Metáforas e imágenes se confabulan para sorprendernos casi en cada línea. He aquí algunos ejemplos de lo que menciono:

  • "...La luna entraba y salía de los nichos flotantes de las nubes. La calle rodaba como un río de huesos blancos bajo puentes de sombra. Por momentos se borraba todo, pátina de reliquia antigua. Por momentos reaparecía realzado en algodón de oro..."
  • "...Amanecía. Araucarias inaccesibles, telarañas verdes para cazar estrellas fugaces. Nubes de primera comunión. Pitos de locomotoras extranjeras..."
  • "...En el mar entraban los ríos como bigotes de gato en taza de leche. La sombra licuada de los árboles, el peso de los lagartos cachondos, la calentura de los vidrios palúdicos, el llanto molido, todo iba a dar al mar..."
  • "...El tren arrancó poco a poco. Un terroncito de alba se mojaba en el azul del mar. De entre las sombras fueron surgiendo las casas de paja del poblado, las montañas lejanas, las embarcaciones míseras del comercio costero y el edificio de la Comandancia, cajita de fósforos con grillos vestidos de tropa..."

 
 
 
Otros Temas:
 
 
Ver otras áreas:


Más Servicios de RENa

| Mapa del sitio | Equipo de trabajoWebmaster |

© Todos los Derechos Reservados por RENa Copyright 2008