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La comunicación

Al hablar de lenguaje necesariamente se debe mencionar la comunicación. El ser humano se define por su condición de sociabilidad, y si es sociable lo es porque puede comunicarse, lo cual es intercambiar de una parte sus pensamientos y emociones, otra sus creaciones y experiencias. A estos se deben los mejores logros humanos.


Al comunicarse con pensamientos y emociones las personas viven y se expresan, y cuando el objeto de comunicación son sus creaciones y experiencias, tanto los individuos o grupos progresan y se enriquecen culturalmente.

La comunicación es una condición necesaria para la existencia del ser humano y uno de los factores más importantes de su desarrollo social. Casales, plantea que al ser uno de los aspectos significativos de cualquier tipo de actividad humana, así como condición del desarrollo de la individualidad, la comunicación refleja la necesidad objetiva de los seres humanos de asociación y cooperación mutua. Lo que es bien cierto, es el hecho de que constituye el fundamento de toda la vida social. Es un proceso que pone en contacto psicológico a dos o más personas y funciona como momento organizador y como escenario de expresión de la subjetividad en el que se intercambian significados y sentidos de sujetos concretos construyéndose la individualidad y el conocimiento del mundo.

La comunicación, en la escuela histórico-cultural, fue trabajada como categoría fundamental a partir de los trabajos de L.S.Vigotsky acerca de las funciones psíquicas superiores, quien destacó como éstas no responden a la línea de la evolución biológica, sino que son el resultado de la asimilación de los productos de la cultura, lo que se da sólo a partir del contacto entre los seres humanos. En este sentido es de destacar también la idea de Vigotsky acerca del origen interpsicológico de todo lo psíquico, donde cada función psíquica y la personalidad en general se genera como procesos ínter-psicológicos para luego interiorizarse.

Durante el proceso de comunicación, los sujetos involucrados se influyen mutuamente, es decir, interactúan sus subjetividades a través de los procesos de externalización e internalización. Unido a esto, se produce una redefinición y configuración de la subjetividad, donde la realidad llega a través del otro. La comunicación debe estudiarse como un proceso multidimensional y polifuncional. Para esto, se toman en cuenta 3 elementos entrelazados indisolublemente:

Aspecto comunicativo:
No es más que el intercambio de información, ideas, criterios entre los participantes en la comunicación.
Aspecto interactivo:
Se refiere al intercambio de ayuda, cooperación en la comunicación, de acciones de planificación de la actividad.
Aspecto perceptivo:
Referido al proceso de percepción de los comunicadores, a cómo se perciben ambos en el proceso de comunicación, de lo cual dependerá la comprensión y la efectividad en el intercambio comunicativo.

Estos tres aspectos a su vez se identifican con tres funciones fundamentales de la comunicación que son:
Función informativa:
Comprende el proceso de transmisión y recepción de la información, como un proceso de interrelación. A través de ella el individuo se apropia de experiencia histórico-social de la humanidad.
Función afectivo-valorativa:
Es muy importante en el marco de la estabilidad emocional de los sujetos y su realización personal. A través de esta función el individuo se forma una imagen de sí y de los demás.
Función reguladora:
Mediante la cual se logra la retroalimentación que tiene lugar en todo el proceso comunicativo , que sirve para que cada participante conozca el efecto que ocasiona su mensaje y para que pueda evaluarse a sí mismo.

Las formas y el contenido de la comunicación se determinan por las funciones sociales de las personas que entran en ella, por su posición en el sistema de las relaciones sociales y por su pertenencia a una u otra comunidad o grupo. Se regulan por los factores relacionados con la producción, intercambio y consumo, así como por las tradiciones, normas morales, jurídicas e institucionales y servicios sociales. Debido a que el proceso de comunicación, es el que permite que las personas se relacionen, se vinculen a través de las diferentes actividades y esferas que engloban la vida cotidiana, resulta necesario prestarle especial atención al cómo desarrollar habilidades que potencien esta capacidad humana.

Saber escuchar para comunicarse
Resulta imprescindible también como otro elemento esencial de la comunicación interpersonal la capacidad y habilidades de escucha adecuadamente desarrolladas en los participantes del proceso comunicativo. La posibilidad de un verdadero diálogo, aprendizaje y cambio depende de que exista una alta capacidad de aportar datos para afirmar lo que se piensa, con una alta capacidad igualmente elevada para estar dispuestos a escuchar a continuación, y llegar a modificar cualquier idea que sea necesaria. Así, saber escuchar es una habilidad que reporta sustanciales recompensas: aumento en la producción y la comprensión, renovada capacidad de trabajo y aumento de la eficacia, reducción de la pérdida de tiempo y de materiales. Al tomar mayor conciencia sobre el proceso de escucha, el individuo se vuelve más confiable y logra entablar buenas relaciones, al tiempo que aprende a reconocer el verdadero propósito que subyace en los mensajes de los demás.


Además, la asertividad es una habilidad fundamental para el establecimiento de las relaciones interpersonales. Cuando se habla de aprender a ser asertivos, se refiere a promover el desarrollo de las habilidades que permitirán ser personas directas, honestas y expresivas en las comunicaciones. Igualmente serán seguras, auto-respetadas y con la habilidad para hacer sentir valiosos a los demás.
Hay un elemento no puede faltar, siempre se debe procurar encontrar una solución que involucre el "Ganar - Ganar", o sea, debe dirigir el acto comunicativo en un sentido que beneficie a los participantes del mismo.

Junto con ser asertivo, es necesaria la naturalidad, pues es una estrategia de gran valor, debido a que es un recurso que permite causar impresiones o enfatizar algo, de forma que sea asumido por el interlocutor como verdadero, auténtico. De este modo, el acto comunicativo es fruto del consenso intersubjetivo, de la simetría de la relación entre los interlocutores, en la que la fuerza, si existe, no es otra que la del discurso racional.

Estos actos comunicativos son por tanto actos de emancipación. La relación recíproca de las partes con respecto al objeto del diálogo, sólo puede ser efectiva a los efectos de la solución de problemas cuando la situación se estructura como un proceso cooperativo, en la que la actitud favorable al propósito de alcanzar un objetivo común posibilita una relación positiva de las partes, a la vez que es una condición para que la contradicción en el plano del objeto de la conversación pueda ser resuelta de manera conjunta. Sin embargo, existen barreras comunicativas que obstaculizan, entorpecen y distorsionan el proceso comunicativo. Varios autores coinciden en clasificar las barreras en dos grandes grupos o niveles:

     • Las primeras, a nivel sociológico, tienen su base en causas sociales objetivas, por la        pertenencia de los participantes a distintos grupos sociales, lo que origina concepciones        filosóficas, ideológicas, religiosas, culturales, distintas que provocan la falta de una        concepción única de la situación de comunicación.

     • Las segundas, a nivel psicológico, surgen como consecuencia de las particularidades        psicológicas de los que se comunican (carácter, temperamento, intereses, dominio de las        habilidades comunicativas) o a causa de las particularidades psicológicas que se han formado        entre los miembros (hostilidad, desconfianza, rivalidad) que pueden haber surgido no sólo por la        combinación de las características personológicas de cada uno, sino también por factores        circunstanciales que los han ubicado en posiciones contradictorias o rivalizantes según la        situación en que se encuentran (guerras, lucha de contrarios por un objeto o sujeto en la que la        ganancia de uno signifique la pérdida del otro).

Otros autores las clasifican en: materiales, cognoscitivas y socio-psicológicas.

     • Las materiales se dan cuando la comunicación es global, masiva o va dirigida, al menos a un        número considerable de personas; ocurren ante la carencia objetiva de recursos o bienes de        comunicación y son definitorias en la transmisión de los mensajes (medios masivos de        comunicación: televisión, radio, prensa; micrófonos, altoparlante). Pero estas barreras son        fácilmente detectables y por tanto su eliminación no constituye un problema insoluble.

     • Las cognoscitivas son más complejas y se refieren al nivel de conocimientos que tiene el que        escucha sobre lo que pretendemos comunicar.

     • Finalmente las socio-psicológicas, son las más difíciles de vencer y están determinadas por el        esquema referencial del sujeto; algunas ideas no resultan válidas o se oponen directa o        indirectamente a lo que tiene aceptado el que recibe la información por lo que estas ideas        bloquean cualquier nivel comunicativo.

Rogers, C. plantea que la mayor barrera que se opone a la intercomunicación es la tendencia natural a juzgar, evaluar, aprobar (o desaprobar) los juicios de otras personas. A partir de esto, la clasificación más ampliamente difundida es la que establece:

     • Barreras físicas: Inferencias de la comunicación que se presentan en el ambiente en que dicha        comunicación tiene lugar. Una típica barrera física es la distracción por un tipo de ruido que        obstruye significativamente la voz del mensaje, otros pueden ser las que median entre las        personas (distancias, paredes, objetos que dificulten el contacto visual).

     • Barreras semánticas: Estas surgen de las limitaciones en los símbolos con los que se        comunican. Generalmente los símbolos tienen como variedad escoger entre muchos, en ocasiones        se elige el significado equivocado y se produce la mala comunicación.

     • Barreras personales: Son inferencias de la comunicación que surgen de las emociones humanas,        los valores y los malos hábitos de escucha. Se presentan comúnmente en las situaciones de        trabajo. Muchos individuos han experimentado la forma en que los sentimientos personales        pueden limitar la comunicación con otras personas, estas situaciones ocurren en el trabajo, tanto        como en la vida privada.

Partiendo de la idea de que no solo es importante poseer habilidades comunicativas, sino conocer cuáles son las barreras debido al frecuente uso que se hace de ellas, sus consecuencias verdaderamente impiden lograr intercambios positivos, para las personas implicadas en el proceso; y además, son repetidas una y otra vez automatizándose en la conducta diaria. Por lo que, es importante reflexionar, ejercitar la comunicación en función de lograr ser un buen comunicador, en beneficio de cada quien y de aquellos que le rodean en su vida cotidiana.

 
 

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