Rayos, relámpagos y truenos

 

 

Cuando presenciamos una tormenta, se distinguen tres elementos, además de la lluvia. Estos elementos son: los rayos, los truenos y los relámpagos.


Rayo:
es una descarga eléctrica que se produce en la atmósfera entre nubes de lluvia, o entre una de esas nubes y la tierra. La mayoría de las nubes tienen carga negativa en la base y carga positiva en la cima, aunque no se conoce por completo el modo en que se cargan de electricidad. Las cargas positivas se acumulan en la parte superior de la nube y las cargas negativas en la parte inferior. La carga negativa, crea una carga positiva en la superficie de la tierra que aumenta hasta que la nube descarga relámpagos sobre la superficie.

La polarización de las cargas eléctricas de una nube es lo que se denomina electrostática, que es un fenómeno que está presente en la vida diaria. Incluso, las personas poden acumular electrostática y, por ejemplo, al tocar a otra persona, descargarla como una chispa de corriente que produce cierto sobresalto. Las nubes crean esta chispa a escala gigante.


Tipos de rayos
Los rayos se pueden clasificar de acuerdo a su inicio y su destino.

Nube a cielo o "duendes": Son descargas hacia la atmósfera, más arriba de las nubes.
Nube a tierra: Son los más típicos y espectaculares y además peligrosas.
Intranubes: son la que se producen dentro de una misma nube, aparecen como relámpagos con algunos truenos.
Internubes: se producen de una nube a otra, con grandes truenos.

¿Qué es un relámpago?
No es más que una chispa producida cuando las cargas eléctricas repentinamente se trasladan de nube a nube o de una nube a la tierra.
Después que se ve el relámpago, se escucha un ruido muy fuerte, producido por la expansión del aire al paso de la descarga eléctrica, esto es lo que se conoce como trueno.

 

Todo esto ocurre prácticamente al mismo tiempo, sin embargo, primero se observa el relámpago y después se escucha el trueno, esto se debe a que la luz se transmite más rápido que el sonido. La velocidad de la luz es tan rápida que se ve el relámpago inmediatamente, pero como el sonido se propaga sólo algo más de   300 m por segundo, el ruido del trueno llega después.

Sabiendo esto, se puede calcular aproximadamente a qué distancia se encuentra un sujeto de una tormenta, dividiendo el intervalo entre la luz del relámpago y el sonido del trueno (en segundos) por la velocidad del sonido (330m/seg. Aproximadamente). Cuando veas un relámpago, cuenta tres o cuatro segundos e voz alta y escucha el trueno.

Esta magnífica energía contenida en un rayo es lo que hizo que prácticamente todas las culturas comenzando por los Romanos (Zeus) , Vikingos (Thor), Musulmanes, Hindúes, Navajos o Araucanos, le atribuyeron al rayo y el trueno un origen divino, ya sea como castigo o señal. Ni San Nicolás escapó al influjo de tales fenómenos, ya que dos de sus renos fuero llamados, en alemán, Donner (trueno) y Blitzen (rayo).

Lugares de riesgo
Para estar verdaderamente libres de un rayo, hay que alejarse a más de 13 Km de donde éste se produce. Por cada 10 segundos contados entre el trueno y el rayo, se considerar que hay 3 Km entre la persona y el origen del rayo. Pero como en la práctica es muy difícil predecir dónde se va a producir el próximo rayo, se deben evitar los siguientes sitios:

Fuera de casa: son especialmente peligrosos los árboles altos o solitarios. Igualmente, los postes o estructuras metálicas como rejas, antenas, cabinas de teléfonos. Estar solo en un espacio abierto y plano. Vehículos abiertos como tractores, convertibles (los carros grandes y cerrados son más seguros), botes.

Dentro de la casa: líneas telefónicas y eléctricas. Cañerías y plomería en general.

Medidas de seguridad y emergencia

  • No dejar de mirar el cielo. Observar si el cielo se oscurece, si hay relámpagos o si el viento cobra fuerza. Escuchar si hay truenos y buscar un refugio seguro.
  • Si se puede escuchar los truenos quiere decir que se está lo suficientemente cerca de la tormenta como para que lo alcance un rayo. Buscar inmediatamente a un sitio seguro.
  • Sintonizar la radio que transmite información meteorológica, o la televisión para recibir los últimos pronósticos del tiempo.

Si se acerca la tormenta...
Buscar refugio dentro de un edificio o automóvil. Mantener las ventanas cerradas y evitar los automóviles convertibles.

Las líneas de teléfono y las cañerías de metal, pueden conducir electricidad. Desenchufar los aparatos electrodomésticos. Evitar usar el teléfono y los electrodomésticos. Dejar las luces prendidas, sin embargo, no aumenta el riesgo de que la casa sea alcanzada por un rayo.

Evitar bañarse, ducharse o usar agua corriente para cualquier otro propósito.

Apagar el aire acondicionado. La sobre tensión ocasionada por los rayos puede dañar el comprensor, ocasionando la necesidad de reparaciones costosas.

Cierrar las cortinas y las persianas de las ventanas. Si los vidrios se quiebran debido a objetos lanzados por el viento, las persianas impedirán que los trozos  de vidrio se hagan añicos dentro de la vivienda.


A la intemperie...

  • Si se está en un bosque, refugiarse bajo los árboles más bajos.
  • Si se está navegando o nadando, regresar inmediatamente a tierra firme y buscar refugio.
  • Si se esta en una carpa y tiene parales que apuntan al cielo, estos pueden atraer los rayos.


Después que pase la tormenta...

  • Mantenerse alejado de las áreas afectadas por la tormenta.
  • Escuchar la radio para recibir información e instrucciones.

Si un rayo alcanza a una persona...
Las personas alcanzadas por un rayo no mantienen la descarga eléctrica, por eso se les puede asistir sin riesgo.
Pedir ayuda por teléfono, haciendo que una persona llame al número local para emergencias (171).

La persona lesionada recibió una descarga eléctrica y puede tener quemaduras por donde la alcanzó el rayo y por donde la electricidad abandonó su cuerpo. Verificar si tiene quemaduras en ambas partes y aplicar primeros auxilios para quemaduras.


Una persona al recibir una descarga eléctrica, también le puede causar daños al sistema nervioso, quebrar los huesos, pérdida de la audición o la visión. El 80 al 90% de las personas que sufren el impacto de un rayo pueden sobrevivir si reciben la atención adecuada.


Es importante administrarle primeros auxilios. Si la persona no respira, comenzar la respiración de salvamento. Si el corazón le ha dejado de latir, una persona adiestrada debería suministrarle reanimación cardiopulmonar (RCP). Si la persona tiene pulso y respira, observar y tratar otras posibles lesiones.
Es importante aprender primeros auxilios y RCP tomando un curso de primeros auxilios dictados por la Cruz Roja. Diríjase a la Cruz Roja o los Bomberos de su localidad para informarse sobre los horarios y costos de estos cursos.


Tres ideas comunes y erróneas sobre los rayos:

  • Los rayos no alcanzan dos veces un mismo lugar. ¡No! Pruebas fotográficas muestran que un rascacielos u otra estructura elevada puede ser golpeada muchas veces durante una sola tormenta.
  • El lugar más seguro durante una tormenta de rayos está bajo un árbol alto. ¡No! Los árboles, debido a su altura, son más propensos a ser alcanzados por rayos, por lo tanto, son verdaderamente peligrosos durante las tormentas eléctricas violentas.
  • Los rayos están siempre asociados con truenos. ¡No! Los observadores que escuchen los truenos para contar los rayos pueden perderse hasta un 40% de estos últimos.

Tomado de:
Laman, A. Flores, J. y Tineo, E. (2000). Guía Escolar 5.
Caracas. Venezuela: Editorial Santillana.
Allby, M. Curtis, C. (1999). El planeta Tierra
España: Editorial Evergráficas SL.
 
 
 
 

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