Son un grupo indígena de origen centroamericano se difundieron en territorios de la actual republica de Colombia.
Cuando los españoles llegaron al actual territorio colombiano, el pueblo indígena más adelantado era el de la Cultura Chibcha o Muisca del Altiplano Cundiboyacense. Se considera que este pueblo alcanzó el grado de desarrollo cultural más importante entre aborígenes de Suramérica Septentrional.
Organización Social: En el área de la meseta cundiboyacense, los Chibchas se dividían en los siguientes cacicatos: Bacatá (Dominio del Zipa), Hunza (Dominio del Zaque), Guatativa, Susa y Tundama. Tenían una estructura familiar aldeana bajo la imagen de un useque (caciques). Los grupos sociales estaban diferenciados de acuerdo a las actividades que cumplían en las aldeas. Existía un tipo de estratificación social, en que los caciques y sus familias formaban un estamento superior privilegiado, también influían los sacerdotes o jeques y los guechas o guerreros.
En las decisiones político-administrativas y militares, los caciques estaban asistidos por un concejo de representantes de los cacicatos y en algunos casos por los Uzaques o caciques de alta jerarquía. Después del grupo de privilegiados y dirigentes seguía el pueblo jerarquizado según el trabajo que realizaban en grupos la mayoría del pueblo, formado por artesanos, comerciantes y campesinos. De últimos en la escala social estaban los esclavos, que generalmente eran prisioneros de guerra.
Zipa y Zaque
Nariguera Muisca
La base de la sociedad chibcha era la familia, varias familias formaban los clanes y varios de éstos, las tribus. Pagaban los tributos a los caciques, en oro, alimentos, mantas o trabajo. La transmisión del poder se hacía por un sistema típicamente matrilineal, heredaba el sobrino, el hijo de la hermana del cacique, pero entre el pueblo la organización era partilineal. La herencia de propiedades personales también era partilineal.
Las leyes principales de los Chibchas, dadas por el antiguo legislador Nomparem, se reducían a cuatro: no matar, no mentir, no hurtar y no quitar la mujer ajena. El Zipa Nemequeme reformó estas leyes estableciendo la Ley del Talión (ojo por ojo, diente por diente). El sistema penal de los Chibchas era uno de los más severos de los pueblos aborígenes americanos.
Economía de los Chibchas: Alcanzaron notables avances en las técnicas de la agricultura. Cultivaban maíz, papa, batata, fríjol, tomate, quina, algodón y tabaco. Utilizaban las terrazas para cultivos y planificaron la agricultura según un calendario y observaciones meteorológicas y climáticas.
Una de las actividades importantes fue la alfarería su cerámica fue variada y de gran calidad. Se destacan sus figuras antropomorfas, utensilios de cocina, vasijas de barro, adornos, entre otros.
Desarrollaron una industria de tejidos con una gran variedad de fibras vegetales, principalmente de algodón y fique. Cada familia tenía su telar, el huso y los torteros para hacer sus hilados. También fue importante la industria plumaria y la de las pieles de los animales que cazaban.
Explotaron minas de sal, además del uso doméstico, la sal sirvió para el trueque. También conocieron el carbón mineral, que fue utilizado principalmente por los Chibchas de Sogamoso. Los Muiscas ejercían el comercio por medio del trueque, cambiaban sal, mantas pintadas y esmeraldas por el oro en polvo y algodón. Existían unos tejuelos redondeados de oro fundido, que facilitaban las transacciones comerciales de dicho metal.
Orfebrería La orfebrería, fue perfeccionada con variadas y complejas técnicas metalúrgicas como los trabajos en "tumbaga" y la fundición a la cera perdida. Se distinguen las bellas representaciones antropomorfas y zoomorfas de los tunjos u ofrendas propiciatorias a las deidades. La diversidad de adornos en oro para los caciques y señores principales y los adornos para las residencias, eran muestra de gran belleza. Utilizaron también el cobre, para la elaboración de figuras antropomorfas y bastones ceremoniales, e hicieron narigueras, zarcillos, pectorales y otros objetos en cobre.
Figura elaborada por los Muiscas
"Triángulo Muisca"
Balza Muisca, hallada en 1856
Leyenda del El Dorado Cuando llegaron los españoles a las llanuras, donde se encontraba el imperio de Chibcha, se quedaban asombrados por los cuentos sobre el Cacique Guatavita. Este era un jefe importante que congregaba sus súbditos periódicamente alrededor de la laguna para realizar una ceremonia para honrar sus deidades quienes se consideraban vivían en las profundidades del lago.
Para ese día especial se construía una balsa grande adornada con piedras preciosas de todo el tipo. El Cacique, miembros de la realeza y gobernadores menores abordaban la balsa. El Cacique estaba de pie en el medio mientras el resto de los acompañantes llevaban jarrones dorados, esmeraldas finas, anillos de oros y collares, y todas las piedras preciosas. La balsa se llevaba al centro de la laguna sagrada.
Una vez en el medio de la laguna, el Cacique dejaba caer su capa y saltaba al agua, volvía a montarse sobre la balsa donde los cubrían completamente con un polvo de oro espeso. Las personas contemplaban la ceremonia a la orilla en silencio. Entonces, el magnífico Cacique elevaba canciones y oraciones, luego se volvía a sumergir en las aguas. Seguido esto, las personas en la balsa empezaban a lanzar todas las piedras preciosas y joyería para la diosa protectora al fondo de la laguna. Cuando se terminaba la ceremonia, se devolvían a la orilla y todos retornaban a sus casas con la esperanza de que sus deidades serían generosas con ellos.
La leyenda dio nacimiento a un gran numero de expediciones por los conquistadores españoles que ávidamente buscaron los tesoros en ríos, lagos, pueblos, lugares sagrados, y excavaciones subterráneas. Sin embargo, el Cacique de Guatavita y sus súbditos guardon bien el secreto del lugar. Nadie ha descubierto el lugar donde se encuentra el tesoro.
Diosa de la Luna "Chia"
Religión: Los Chibchas tuvieron una religión organizada alrededor de un conjunto de dioses. Sus ritos incluían sacrificios humanos. Las principales deidades tenían que ver con el sol (Sué), la luna (Chia) y el agua (Sía), creían en Chiminigagua, el dios creador y autor de la luz. El culto a Sué se hacía principalmente en Sogamoso "la ciudad sagrada". A Chía también se le rendía culto y creían en Bachué, la diosa madre del género humano. Estaba el Dios civilizador Bochica, quien les enseñó las artes y oficios.
Los Chibchas respetaban profundamente los lagos, montañas y rocas, consideraban que los espíritus estaban vinculados a los fenómenos físicos, ríos, montañas y lagunas. Los sacerdotes, llamados Jeques, se educaban durante 12 años en los Cucas, seminarios dirigidos por los ancianos. Los principales templos se encontraron en Sogamoso, Baganique, Fúquene y Guachetá; también los había en Guatativá, Chía y Bogotá. Utilizaron los tunjos como ofrendas a sus dioses. Conocieron la técnica de momificación de los muertos, lo cuales se practico principalmente a los caciques.
La leyenda de Bachué Así, nace la hermosa leyenda de Bachué, que en una tibia mañana primaveral, los nacientes rayos del sol se proyectaban, multicolores, sobre la brumosa lagunita de Iguaque, incrustada como una rutilante gema sobre la serranía. Al calor de un ambiente festivo, de súbito las mansas y cristalinas aguas de la lagunilla comienzan a estremecerse en suaves arrobamientos, enviando sus delicadas olas a la orilla del remanso, para anunciar una feliz aparición. Las delicadas ondas van tornándose, momento a momento, en delicado murmullo, en unos como cánticos de alabanza. De pronto se rompe la faz de la laguna y de sus entrañas fecundas comienza a brotar la imagen de una hermosa mujer, cubierta de transparentes e inconsútiles encajes y coronada de níveas guirnaldas. Su belleza es de diosa, incomparable. De su figura inigualable en el Olimpo de las divinidades, irradia el perfume de una santa misión en la tierra. Había nacido Bachué.
Bauché
En su diestra traía un infante de tres años. Este niño, de robusta contextura y nobles rasgos, era como un hijo predilecto de los dioses, que lo enviaban con Bachué con el sagrado Destino ante el universo. Bachué, con el infante, se alejó de la orilla del lago y se adentró hacia remotos confines. Bachué construyó un seguro refugio para ella y su acompañante.
Transcurridos algunos años y bajo el solícito cuidado de la buena Bachué, el infante fue tornándose en adolescente y, después, en hombre de lozan juventud. Entonces, alcanzada la plenitud masculina, Bachué celebró con él sus desposorios. Comenzaba así la historia del humano linaje. Pasados unos meses la fecunda Bachué dio al mundo sus primeros frutos, de este enlace nacieron cuatro vástagos, y así nacieron cada vez más y más.
Bachué sintió, entonces, que su misión en la tierra se había cumplido, y, con su consorte, se aprestó a retornar al mundo luminoso del más allá. Fue así cómo, con su fiel compañero, se dirigió a la lagunita de Iguaque. Allí, en presencia de nutrida multitud, -en realidad sus hijos, e hijos de éstos- se lanzó, con su cónyuge, sobre las apacibles ondas de la laguna, que tiempos atrás fuera la entraña fértil que le diera el ser. Tocada el agua, Bachué, igual que su acompañante, se convirtió en serpiente, para después, perderse en los confines de su desconocido fondo. De tiempo en tiempo, la sagrada progenitora de la humanidad, en su nueva forma de serpiente -símbolo de sabiduría-, vuelve a deslizarse con dulce suavidad sobre las serenas aguas de Iguaque, para recordarle al género humano que debe respetar los preceptos enseñados por ella, durante su feliz misión de los dioses. La buena madre Bachué nunca desoyó los ruegos y las oraciones de sus hijos amados.
Tomado de:
www.aldeaeducativa.com/aldea/Tareas2.asp?which=1306#Los muiscas o chibchas
www.aldeaeducativa.com/aldea/Tareas2.asp?which=1563 www.factmonster.com/ce6/society/A0811779.html www.cybernautas.com/webprize/dorado-i.htm