Los egipcios, babilonios, griegos, romanos y muchos otros pueblos primitivos utilizaban sus ojos como instrumentos de observación para captar ciertos fenómenos naturales, los cuales les indicaban el período preciso para la realización de sus actividades.
Observaban pues el tiempo transcurrido entre la salida y ocultamiento del sol, entre el florecimiento de las plantas y la llegada de las lluvias, entre las diferentes fases lunares... era pues esta la manera de medir el tiempo.
La medida Tiempo se basa sobre el ritmo regular de los astros, veamos:
Un año correspondiente a 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos, análogo al tiempo empleado por la tierra en completar su órbita alrededor del sol.
El mes equivale a treinta días, o lo que es lo mismo, más o menos el tiempo empleado por la luna para regresar a la misma posición con respecto al sol y la tierra.
El día equivale al tiempo empleado por la tierra para efectuar una rotación sobre su propio eje.
Este día a su vez se divide en 24 partes iguales las que se han llamado Horas.
Sesenta minutos forman una hora, y éstos a su vez se dividen en 60 segundos.