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Su gente: Los yaracuyanos conservan tradiciones muy sencillas e ingeniosas, desde su pintoresco dialecto en la vida diaria hasta los juegos populares. En cuanto dialecto podemos destacar palabras características de la región como: "soco" y/o “socobo” , "maruza", "basie"; y el característico "na'guara" típico de los Estados Lara y Yaracuy. En cuanto a las costumbres, se manifiesta en el rico folklore del Estado fiel reflejo de lo autóctono del pueblo, donde se pone de manifiesto la ingenuidad, tradición, gentilicio y sencillez de la población Yaracuyana. Existen variadas fiestas celebradas a lo largo y ancho de la geografía regional, donde se es testigo del calor humano y la alegría de este sencillo y acogedor pueblo yaracuyano. Artesanía: La artesanía de Yaracuy es muy variada y cada región se destaca por su especialidad. Así tenemos que en Los Ureros, distrito Bolívar, se encuentra un numeroso grupo de artesanos que fabrican sombreros de paja, o cogollo, actividad de tejido laboriosa, realizada principalmente por las mujeres, aunque hombres y niños la complementan. La cestería es característica del barrio Sabaneta, en Guama, distrito Sucre, es muy popular y tiene como materia prima la guafita y la caña brava. Entre las piezas confeccionadas se encuentran cestas areperas, de compras, para frutas, paneras y revisteros. En San Felipe sobresale la talabartería en sillas de cuero, bozales, riendas, estribos, sandalias, etcétera; además de la carpintería y el tejido de sombreros. En Nirgua trabajan en la talla de huesos y en los collares de pepas de zamuro. En el distrito Yaritagua tallan la madera, en especial pilones, y elaboran muñecas de trapo. En Cocorote fabrican instrumentos musicales, cuatros y guitarras. También trabajan en alfarería y cerámica, y son muy populares las figuras de animales, aunque fabrican tinajas, bodegones, pimpinas y otros objetos. En Camunare Blanco se elaboran sillas de bejuco y también se trabajan objetos de cerámica. |
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Folklore: Parranda de San Juan: También conocida como Bailes de Tambor. La festividad de San Juan Bautista es una tradición de origen africano que nace en la esclavitud. Se cree que los esclavos gozaban de una liberación temporal en la que se les permitía dejar el trabajo para cantar y bailar. En este día expresaban ritos agrarios en honor a San Juan Bautista. Los actos son organizados cada 23 de junio por los Padrinos o Parranderos, quienes se encargan de la ceremonia. Se prepara el altar adornado con flores y al Santo lo colocan en un rincón cubierto con una sábana. Tamboreros, cantantes y bailadores se congregan frente al altar, entonan una sirena y comienzan a repicar los tambores. El primer bailarín toma al Santo y a golpe de sangueo sale la procesión a la calle, de allí se dirigen a una casa en especial y, ya en ella, los cumacos y tambores repican y los cantantes entonan un luango. El baile como tal se caracteriza por sus movimientos violentos de cintura, pasos cortos y giros rápidos. Al amanecer, la parranda se traslada al río, para así rememorar el ritual primitivo que invoca el beneficio de las lluvias. Allí los participantes se bañan con San Juan y así las aguas quedan benditas. Luego regresan a la iglesia y cuando el Santo atraviesa la puerta de ésta, cesan los tambores y comienza la misa. Se celebra en Agua Negra, Farriar, Palmarejo, El Chivo, Taría, Marín y Albarico, y a veces se da un hecho singular como lo es la "Pelea de los Santos", que se produce cuando dos comunidades diferentes se encuentran casualmente en el transcurso de una procesión. Velorios de Cruz: Se celebran el 3 de mayo y constan de bailes y cantos alrededor de una cruz adornada con flores y palmeras. En esta fiesta intervienen hombres y mujeres, estableciéndose contrapunteos, cantos de velorio y cantos de alabanza al trabajo. Se brinda con chicha, carato de maíz, tragos de cocuy. Los poblados de Chivacoa, Guama y San Pablo aún mantienen esta tradición. Riñas de gallos: Se efectúan en un pequeño anfiteatro circular con techo de palma. Consiste en hacer pelear a dos gallos, los que previamente han sido pesados y afiladas sus espuelas. Se hacen apuestas y un juez decide al final cuál es el ganador. Quema de Judas: Como en casi todo el país se celebra el domingo de Resurrección. Consiste en rellenar un muñeco con paja y cohetillos para vestirlo al gusto de los interesados. Normalmente lo cuelgan en un árbol, aunque hay quienes lo colocan en una silla, pero en todas las manifestaciones lo exponen al público. El poeta del pueblo lee el Testamento de Judas en forma de versos, llenos de sátiras, ironías y chistes alusivos a personajes del pueblo, políticos o autoridades nacionales. Al finalizar la lectura, el muñeco es devorado por el fuego de los cohetillos y los paisanos beben celebrando el acontecimiento. El mito de María Lionza: Hacia la parte occidental del estado Yaracuy está localizada la pequeña ciudad de Chivacoa, custodiada por imponentes montañas coronadas de grandes nubes y estallidos de luz, una luz que puede teñirse con el color del crepúsculo o arrebolarse, caer sobre los prados y conjugarse a la vida terrena, pero que en efecto parece una luz enviada de arriba por algún dios enigmático. No hay ninguna razón para dudar que las montañas de Sorte y Quivayo, donde habita la diosa que reina en Yaracuy, sean sagradas. Ahí van todo el año -y aún más en días de Semana Santa- peregrinos de todo el país a rendir culto a María Lionza, nuestra diosa pagana por excelencia. Ella es aborigen y matriarcal, y ha subsistido hasta hoy pese a todas las amenazas y presiones de los gobiernos españoles y republicanos. Para desviar las persecuciones religiosas de los fanáticos europeos, su nombre fue sustituido por el de la Virgen Patrona de la Onza del Prado de Talavera de Vivar. María Lionza suele representarse como una señora vestida con un manto azul, plumas de colores y joyas, sentada en enormes boas o acompañada de tapires hembras, pumas, jaguares o chivos. Cuando pasea por la intrincada selva de Nirgua o Chivacoa, anda en una danta o tapir hembra, que llevan herrados en las ancas signos de petroglifos. La danta es invulnerable a todo tipo de armas e incluso a las oraciones cristianas. Tiene el poder de "petrificar" a la gente mala, a los avaros, a los ladrones y saqueadores. Cuenta con una legión de sacerdotes que la protegen -los piaches indígenas- y acepta ofrendas y tributos. Del mito participan tres culturas: la de recolectores, cazadores y pescadores; otra de agricultores de la cultura amazónica; y una tercera cultura andina cuya base es el agrocultivo. Según Gilberto Antolínez "sincretiza estas capas espirituales en el terreno de la religión y la magia". Luego de la Conquista, continúa absorbiendo fábulas de la tradición europea, del Asia y del Africa, para refundirlas en su centro original aborigen. Su poder de madre lunar, fecundadora y acuática, se ha mezclado al de las imágenes benefactoras de las vírgenes cristianas, estableciendo un nuevo sincretismo. Puede sanar enfermedades o procurar fortuna, sola o con la ayuda de otros santos y de héroes históricos o populares, lo cual ha originado rituales de superchería que han minado gran parte de su belleza primigenia. En Caracas podemos verla en la autopista del este, gracias al arte del gran escultor Alejandro Colina. |
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Comidas Típicas:
Postres:
Producciones culturales de la Población: Sombreros de paja, o cogollo, actividad de tejido laboriosa. |
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Recursos Culturales: Museos:
Casas de La Cultura:
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